Foto: AFP Photo / Juan Barreto

“Yo el domingo tenía una pequeña empresa y dejé de tenerla en dos segundos”, resume con aire inconsolable Freddy Chacón, dueño de una joyería en la histórica plaza Bolívar de Caracas, situada en uno de los edificios expropiados en estos días por el presidente venezolano Hugo Chávez.

En el inmueble “La Francia”, uno de los afectados por este decreto, el ambiente es desolador. Los dueños de los 90 comercios del edificio, todos ellos dedicados al comercio del oro, han vaciado sus tiendas y llevaron a un lugar seguro las joyas y cajas fuertes, pero siguen esperando una notificación oficial de cierre.

“Acatamos la decisión del presidente y tomamos la precaución de sacar las cosas de valor porque sabemos que cuando él dice algo lo cumple. Pero no estamos de acuerdo con esta medida y creemos que merecíamos una oportunidad”, afirma María Antonieta de Pérez, propietaria de una joyería desde hace 23 años.

“Tratamos de llevar esto con dignidad pero es un golpe bajo. Parece más bien un capricho, un intento de desunirnos aún más”, lamenta Belinda Romero, regente de otro de los comercios.

Foto: AFP Photo / Juan Barreto

El domingo, Chávez ordenó la expropiación de cuatro edificios situados en los alrededores de la plaza Bolívar, desde donde realizó su programa de radio y televisión “Aló, Presidente”.

Según el mandatario, los lugares serán decretados de “utilidad pública” y la zona se convertirá en un “gran centro histórico”. En la mayoría de los lugares afectados hay comercios que llevan décadas abiertos.

Chávez, que desde 2007 lleva a cabo una intensa campaña de nacionalizaciones de sectores estratégicos, propuso incluso que en uno de los edificios se construya un “Museo Nacional Bolivariano”.

Foto: AFP Photo / Juan Barreto

“No sé qué clase de democracia tenemos aquí. Chávez es un comunista y un dictador. Nos expropió, riéndose, burlándose del pueblo. Ese es Chávez”, lanza Manuel Garrido, orfebre desde hace más de 40 años en uno de los inmuebles afectados.

“El problema son los jóvenes que trabajan aquí. En Venezuela no hay trabajo. ¿Para dónde van a ir? ¿Cómo puede ser que un presidente conozca tan poco su país?”, se pregunta a su lado Moises Levy, otro de los decanos del lugar, con más de 30 años regentando una joyería.

Esta expropiación simbólica provocó también el rechazo de parte de la oposición venezolana.

“Es un arrebato de improvisación y no de planificación. Empieza a expropiar inmuebles como loco (…) para convertir el centro de Caracas en un gueto donde sólo puedan estar sus partidarios”, lamentó Alejandro Vivas, subsecretario del partido Copei.

Foto: AFP Photo / Juan Barreto

Para el presidente de la patronal Fedecámaras, Noel Alvarez, Chávez volvió a dar un “zarpazo” a la propiedad privada.

“Debería ocuparse en dar soluciones y no en seguir insistiendo en tomar a diestra y siniestra comercios, empresas y tierras que no muestran ningún resultado eficiente una vez que pasan a manos del Estado”, denunció.

En la plaza Bolívar, junto a uno de los edificios expropiados, un grupo de adeptos del gobierno, ajenos al ajetreo, contemplaba en directo en un televisor la cumbre de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur) que se celebraba el martes en Quito.

Foto: AFP Photo / Juan Barreto

“Apoyo este dictamen que se sustenta en la Constitución. No es posible que en el centro histórico de Caracas haya un comercio de oro así y no un museo o una biblioteca“, declaró Rubén Darío Gamboa, estudiante universitario.

No es el único que ha venido hasta las puertas de este edificio para mostrar su apoyo al gobierno. Y muy pronto la tensión va en aumento con los propietarios y empleados.

Foto: AFP Photo / Juan Barreto

“Esto ahora lo recupera el pueblo”, lanza un hombre. “Eso, y saca a las mafias que lo tenían en su poder”, corrobora otra señora. “Eso es mentira, somos todos venezolanos, somos todos iguales”, responde una de las propietarias.

“Trabajé 30 años en una de estas joyerías. Soy venezolana y amo a mi tierra pero no entiendo lo que nos está tocando vivir”, afirma tristemente Elisabeth German, contemplando la disputa.

Foto: AFP Photo / Juan Barreto

© 1994-2009 Agence France-Presse

actualidad » en esta sección

buscador