La cola y los pedazos del fuselaje están diseminados en el lodo, en medio de los bosques grises y brumosos cercanos a Smolensk, en el oeste de Rusia, donde se estrelló el sábado el avión del presidente polaco Lech Kaczynski, causando la muerte a sus 97 ocupantes.

Decenas de socorristas y funcionarios caminan a través de los campos pantanosos, pisando a veces trozos metálicos regados en el descampado abierto por la caída del avión, que se estrelló a sólo unos centenares de metros únicamente de la pista de aterrizaje.

Por una trágica ironía de la suerte, la delegación polaca que murió en la catástrofe viajaba a “El bosque de la muerte” de Katyn, cerca de Smolensk, para conmemorar el 70º aniversario de la masacre de 22.000 oficiales polacos por la policía de Stalin.

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Más de 170 socorristas estaban desplegados en el lugar, y se esperaban refuerzos, según el ministerio de Situaciones de Emergencia.

La cola desprendida del avión, pintada de rojo y blanco, los colores de la bandera polaca, se extendía por el suelo toda agujereada.

A una decena de metros, cerca de un gran pedazo del fuselaje, los bomberos con sus mangueras lanzaban grandes chorros de agua sobre unas partes que seguían ardiendo.

Se ven otras piezas carbonizadas diseminadas en el claro del bosque, en medio de árboles despedazados por la violencia del impacto.

Empleados del aeropuerto militar de Smolensk, que esperaban la llegada de la delegación polaca desde las primeras horas de la mañana, indicaron que el Tupolev 154 había dado varias vueltas en el cielo, a causa de la poca visibilidad ya que había una espesa niebla.

Intentó aterrizar tres veces, y en la cuarta se enredó en la cima de los árboles y se estrelló, según testigos.

“A una altura de 20 metros, el aparato del presidente polaco tocó la cumbre de los árboles y se partió en varios pedazos”, confirmó uno de los testigos a la agencia Interfax.

A causa de la espesa niebla en la región, horas antes, otro avión debió dar media vuelta; un tercer aparato tuvo un incidente en el momento de aterrizar, según las autoridades locales.

Los socorristas talaban los árboles en el bosque, cerca del aeropuerto, para permitir a los vehículos pasar. El avión causó daños en la carretera al caer.

El bosque de Katyn, cerca de Smolensk, es llamado a veces “El bosque de la muerte” a causa de la masacre de 1940, año en que la policía del dictador soviético Joseph Stalin mandó a fusilar a 22.000 oficiales polacos.

La masacre, imputada durante mucho tiempo en la URSS a los nazis, fue a lo largo de los años una manzana de la discordia en las relaciones entre Varsovia y Moscú.

Este sábado, el territorio de los alrededores de Smolensk se convirtió de nuevo en el Bosque de la muerte.

“Es un lugar sobrecogedor. Atrae la muerte”, escribió el sábado en su blog un fotógrafo y reportero ruso, diciendo que había visitado Katyn en 1995, con motivo de una vista del expresidente polaco Lech Walesa.

© 1994-2010 Agence France-Presse

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