El canciller de Colombia, Jaime Bermúdez (d), y su homólogo de Bolivia, David Choquehuanca (i), participan hoy, jueves 29 de julio de 2010, en la reunión extraordinaria de ocho de los doce cancilleres de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), en Quito (Ecuado), que busca suavizar las tensiones diplomáticas entre Venezuela y Colombia. EFE/José Jácome

Los cancilleres de Unasur tratarán hoy de acercar a Colombia y Venezuela en una reunión de la que no se esperan grandes resultados debido a las posiciones totalmente encontradas de ambos Gobiernos, pero sobre todo porque faltan solo ocho días para el traspaso presidencial en el primer país.

En Quito no va a pasar nada. Los cancilleres van a comprar tiempo hasta que Juan Manuel Santos se posesione”, dijo hoy a Efe la analista política uruguayo-colombiana Laura Gil, para quien la cita de Unasur en Quito se celebra “completamente a destiempo”.

Foto: EFE/José Jácome

La oportunidad, entendida como la elección del momento más adecuado para hacer algo, no acompaña en cualquier caso a esta nueva crisis colombo-venezolana, desatada pocos días antes de la asunción de Santos, prevista para el 7 de agosto, y cuando se acababa de registrar un tímido acercamiento entre éste y el Gobierno de Hugo Chávez.

La reunión ha estado precedida de múltiples muestras de lo que se denomina “diplomacia de micrófono“, primero por parte de Venezuela solamente, pero después también de Colombia, que abandonó su inicial posición de guardar silencio tras la ruptura de relaciones anunciada por Chávez el 22 de julio.

Chávez tomó la decisión después de que Colombia denunciara ese mismo día en la Organización de Estados Americanos (OEA) que en Venezuela hay unos 1.500 guerrilleros colombianos que gozan supuestamente de la tolerancia del Gobierno venezolano.

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Hoy mismo tanto el canciller colombiano, Jaime Bermúdez, como el venezolano, Nicolás Maduro, comparecieron varias veces ante los periodistas para hacer declaraciones que evidenciaron el abismo que separa a ambos Gobiernos, incluso en lo que se refiere al objetivo de la reunión de Quito.

Bermúdez señaló que insistirá en la reunión de Unasur en la necesidad de crear un “mecanismo eficaz” para que Venezuela colabore en la lucha contra las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN).

Por su parte, Maduro dijo que asiste a la cita de Quito para “repeler, denunciar las agresiones” del Gobierno de Colombia, pero también para “proponer ideas para que se pueda retomar el camino de la paz”.

Esto último hace referencia a una propuesta de paz no para Venezuela y Colombia, sino al Gobierno colombiano y las guerrillas de ese país, que el Gobierno de Chávez va a presentar hoy en Quito.

Una estrategia de ese tipo “arranca por no intervenir en asuntos internos de otro Estado”, replicó Bermúdez, quien recordó que en Unasur las decisiones se toman “por consenso”.

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A las diferencias entre Colombia y Venezuela se sumó hoy el malestar del presidente colombiano, Álvaro Uribe, por unas declaraciones de su homólogo de Brasil, Luis Inacio Lula da Silva.

Uribe “deploró” en un comunicado que Lula se refiera a la crisis con Venezuela “como si fuese un caso de asuntos personales” e ignore así la “amenaza que para Colombia y el continente representa la presencia de los terroristas de las FARC” en Venezuela.

“La única solución que Colombia acepta es que no se permita la presencia de los terroristas de las FARC y del ELN en territorio venezolano”, concluye un escueto comunicado oficial.

Con todo esto, la reunión de Quito se presenta como una prueba difícil de la capacidad de los países suramericanos para resolver por sí mismos sus diferencias.

Hasta ahora, el mayor logro de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) desde su constitución en 2008 ha sido el haber despejado el peligro que representó la crisis interna vivida en Bolivia ese año, debido al enfrentamiento entre el Gobierno y los gobernadores de algunos departamentos, plasmado en violentas protestas e incidentes.

Desde su nacimiento en Brasilia, Unasur ha hecho hincapié en que los países miembros deberían bastarse para resolver sus problemas, y que no debería ser necesario el concurso de otras entidades, como la Organización de Estados Americanos (OEA).

Para la analista Laura Gil, lo importante de la cita de Quito sería que los países suramericanos dejasen de “jugar al avestruz” y asumieran “su responsabilidad en la defensa de la seguridad regional, que no solo compete a Colombia”.

Su colega Jorge Arias, del instituto de análisis Polilat de Argentina, confió en que en la reunión entren en escena “actores estratégicos en este conflicto que pueden llevar racionalidad, como Brasil, Uruguay y Chile, que han jugado el papel de moderadores de algunos arrestos en el seno de Unasur”.

Sin embargo, “la racionalidad mucha veces en este tipo de reuniones es un convidado de piedra. Me temo que éste es el caso”, opinó Arias.

Vía EFE

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