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Crónica N24 a bordo del Shaanxi Y-8: un vuelo en ‘la cabina del navegante’

Foto: Indira Guerrero/ Noticias24

(Caracas, 23 de julio. Noticias24) – Una rampa desplegada sobre el pavimento de un aeropuerto es la invitación amable a subir al imponente cuerpo del Shaanxi Y-8, una aeronave que en la mitología griega hubiera podido llamarse Neso como el centauro que propició la muerte de Hércules.

Los Y-8 son aviones tácticos de carga de fabricación china que fueron inspirados en un modelo soviético y que vienen a sustituir en funciones al Hércules de fabricación americana. En 2010 el Gobierno venezolano adquirió un lote de ocho de estos aviones para uso militar, dos fueron enviados en 2012, un segundo lote en 2013 y se espera uno más en 2014.

Durante el gobierno del presidente Chávez se adquirió un lote de ocho de estos aviones para uso militar

Macizo, ordinario, duro, verde, cada centímetro del Y-8 parece decir con obviedad: combate, defensa. Los remaches juntan las piezas centímetro a centímetro con una estética de guerra, las tuercas atornilladas en el interior inocentemente sugieren que de soltarse una se desarmaría completo, esta es quizá una imagen caricaturizada de este monstruo chino.

Cuatro hélices colocadas sobre las alas a cada lado del avión lo elevan del suelo, este diseño está basado en el ucraniano Antonov An-12. Está equipado con cuatro motores turbopropulsores 4x Zhuzhou WoJiang-6 de 3170 kw(4.250ho) cada uno, ubicado bajo los bordes principales de las alas que se unen a la parte superior del fuselaje. Tiene un tren de aterrizaje de neumáticos de presión baja y dos puertas a cada lado, además de una gran escotilla de carga en la parte trasera.

Esta equipado con cuatro motores turbopropulsores 4x Zhuzhou WoJiang-6 de 3170 kw(4.250ho) cada uno

Su tripulación estimada es de cinco personas, y tiene una capacidad de noventa personas que en actividad de combate serían los paracaidistas. Su longitud es de 34.02 metros, y tiene su envergadura de 38 m. (distancia entre las alas). Tiene una altura aproximada de 11.6 m, y su superficie alar es de 121.9 m. Alcanza un peso vacío de 35.409 kg con capacidad de carga útil de 61 mil kilogramos.

A 21.000 pies de altura el Y-8 aún no llega a su techo de vuelo que podría ubicarse en 34.000 pies. Sin embargo ya a ese nivel las vibraciones del fuselaje se meten en el cuerpo de los pasajeros. Este guerrero del aire puede alcanzar los 660 km/h, y una velocidad crucero de 550 km/h, consiguiendo una gran autonomía al recorrer 5.625 km sin recargar combustible.

Los asientos son duros bancos de acero ubicados a lo largo del avión. El único accesorio es el cinturón de seguridad. Acá no hará falta apagar el celular ni guardar la mesa plegable, de hecho no hace falta colocar tu asiento en posición vertical; porque esa es su posición permanente. Aquí también les recordamos que no está permitido fumar.

El Shaanxi Y-8 tiene una longitud es de 34.02 metros, y tiene su envergadura de 38 metros (distancia entre las alas)

Una decena de avisos de seguridad a bordo del avión, y avisos luminosos que anuncian “EXIT”, “EXIT”, dejan claro que este, más que cualquier otro, no está exento de emergencias.

En caso de despresurización: no se abrirá automáticamente un compartimento situado encima de su asiento, aquí usted mismo buscará debajo de su puesto la máscara de oxígeno y la conectará directamente a la salida de aire, girará la llave hasta que el oxigeno esté saliendo.

Una puerta separa a la tripulación de área de pasajeros, al abrirla toda la sensación de ir a bordo de un ave ordinaria se calma, es el corazón tecnológico, un centenar de luces, indicadores, perillas y teclas para el vuelo son el aviso de que esto funciona y de que hay manera de controlarlo. Tres pilotos están sentados frente a su tablero con actitud de dominio, como si volaran con la pericia de un ave; allí terminas por concluir que el Y-8 no es un pingüino, es un halcón.

La butaca del centro de la línea de mando de la cabina, donde se ubica un piloto se sale de su sitio, y como una bisagra a su puerta se abre un lugar más de la bestia china, es la que rompe el aire, es la punta del avión, un punto de discordia en el Y-8, porque aquí no hay ordinariez, es transparente y te separa del exterior un cristal acrílico, el puntiagudo lugar te pone a 180 grados la vista del sublime espacio aéreo. Adentro, otra cabina, otro tablero, monitores, indicadores: es ‘la cabina del navegante’ donde se conduce el destino a casa.

— Estamos a 50 nudos del punto -dice el navegante.

— Copiado, informe a los 40 nudos del destino -responde el piloto.

Desde esa capsula de cristal, ya el Y-8 no puede ser solo la bestia, allí también es la bella, es Neso, es Deyanira y su última cabina es la proa del Titanic en la escena de la película.

Por: Indira Guerrero / Noticias24

Foto: Indira Guerrero/ Noticias24

Foto: Indira Guerrero/ Noticias24

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