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Imágenes de algunos objetos personales y otros recuerdos de Salvador Allende y Augusto Pinochet

Foto: AP

(Chile, 10 de septiembre. AP) .- Los anteojos rotos del presidente socialista Salvador Allende, rescatados de entre los escombros del palacio presidencial y exhibidos en un museo histórico nacional, son un testimonio de la brutalidad del 11 de septiembre chileno.

Ese día en 1973, el general Augusto Pinochet tomó el poder en un golpe militar y Allende se suicidó antes de entregarse, poniendo fin al experimento chileno con una revolución pacífica.

En momentos en que Chile recuerda el 40mo aniversario del inicio de su larga dictadura, Allende es elogiado por su idealismo, su valor y su sacrificio, en tanto que Pinochet es mayormente censurado por sus violaciones a los derechos humanos y su corrupción.

Pinochet, no obstante, tiene sus partidarios e incluso un museo en un barrio de clase alta de Santiago. Los visitantes pueden ver el sillón tipo trono que el caudillo, quien alguna vez se comparó con los grandes emperadores romanos, usaba para ver televisión luego de dejar el poder. También se exhiben sus uniformes, sus medallas, su boina negra y su colección de soldados de juguete que representan todas las fuerzas de Chile.

En otro sector de la capital, se encuentra la Fundación Allende, donde se muestran fotos del mandatario cuando ejercía la medicina en su juventud y su carnet del Partido Socialista. La muestra incluye asimismo estampillas postales, grabados de cobre con su imagen y su banda presidencial, así como curiosidades como su billetera, su reloj y una carta manuscrita de Fidel Castro fechada el 11 de septiembre del 1971, exactamente dos años antes de que Allende se quitara la vida durante el golpe con un rifle que le regaló el líder cubano.

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