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Especial N24: un cuarteto de cuerdas venezolano para sanar Fukushima (+fotos)

Foto: Ana Vanessa Herrero / Noticias24

(Fukushima, 14 de octubre. Noticias24) – Sus nombres son Ollantay Velásquez (violín), Eddie Cordero (violín), Otto Rodríguez (viola) y José David Márquez (violonchelo), pero para los niños de Fukushima fueron, al menos por un día, maestros.

Los grupos se concentraron y los solitarios bailaban al ritmo de los violines, la viola y el violonchelo

Sanar a través de la música, eso es lo que se pretende y lo que se logró. Por unas horas, las notas y acordes silenciaron el recuerdo de quienes perdieron todo en 2011 iluminando la cara de los pequeños que hoy cuentan con la melodía como futuro.

Con gran timidez los niños se escondían detrás de los folletos que explican El Sistema de Orquestas de Venezuela. Algunos solitarios y otros en grupo, todos veían con atención las fotografías del Maestro Abreu o de Gustavo Dudamel. Se preparaban para escuchar un recital y luego tocar para el público presente. Este grupo de niños de Fukushima es parte también de El Sistema pero representan la razón de ser de la idea: buscar la alegría, la sanación y la fuerza a través de cada nota que toquen.

Los encargados de darles magia a cada nota fueron los integrantes del Cuarteto Libertadores, creado en mayo de 2012, quienes además vienen de las filas de la Orquesta Simón Bolívar. Tal vez en la concentración de cada pieza poco pudieron los músicos observar el efecto que tenían sobre unos niños que perdieron sus casas, familias y amigos.

La timidez se olvidó, los grupos se concentraron y los solitarios bailaban al ritmo de los violines, la viola y el violonchelo. Mami Hawigara se unió para deleitar con su piano, mientras el olor a la tragedia se disipaba.

Concentrados, afinando, escuchando, los niños tuvieron la oportunidad de tocar con el cuarteto de cuerdas, una oportunidad única que no desaprovecharon. Fu en ese momento donde Japón y Venezuela estrecharon sus lazos más que nunca, en el propio sentido de la ayuda, la colaboración y el amor, la idea que Abreu señala.

El calificativo no es otro que sublime. El esfuerzo de los niños, la dedicación de los músicos venezolanos, la pasión puesta en un esfuerzo por lograr que en unas horas esta nueva generación de pequeños saliera con algo que solo se enseña con una sensibilidad humana grande: es a través de la música que se puede calmar el dolor.

Por Ana Vanessa Herrero / Departamento de Investigación / Noticias24

Foto: Ana Vanessa Herrero / Noticias24

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