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Enfoque AFP: México se niega a olvidar a los 43 estudiantes desaparecidos

Video: AFP, 23 de octubre de 2014

 

(México, 23 octubre. AFP).- México lleva años soportando nuevas y cada vez más atroces noticias de violencia que dejan de lado a las del día anterior, pero ahora se niega a que suceda lo mismo con los 43 estudiantes desaparecidos hace casi un mes.

Decenas de miles de mexicanos volvieron a manifestarse el miércoles por todo el país para exigir al gobierno de Enrique Peña Nieto que encuentre con vida a estos jóvenes que, antes de desaparecer, fueron atacados a tiros por policías de la ciudad de Iguala (sur) y sicarios del narcotráfico.

En un país donde más de 80.000 personas han sido asesinadas y 22.000 desaparecidas desde el inicio de una ofensiva militar antidrogas en 2006, este caso ha logrado como ninguno mantener viva la indignación en las calles y acaparar buena parte de los espacios mediáticos desde las desapariciones del 26 de septiembre.

El punto clave de este coraje es que “se trata de estudiantes. Está la parte de la juventud, de la pureza y además tienen una base social, son activistas”, señala a la AFP Roy Campos, presidente de la encuestadora Consulta Mitofsky.

Los 43 desaparecidos, la mayoría de entre 18 y 21 años, estudian para maestro en una escuela rural de la empobrecida comunidad de Ayotzinapa (Guerrero) conocida por su combatividad social y por ser un bastión de la ideología izquierdista de la Revolución Mexicana de inicios del siglo XX.

En este caso “no es que se mataran entre sicarios, es que eran unos estudiantes”, subraya el experto.

Gran parte de la ola de violencia en México ha sido atribuida por autoridades a las feroces disputas entre cárteles narcotraficantes por el control de territorios y rutas de tráfico de droga hacia Estados Unidos.

No obstante, también han habido regularmente crímenes de alto impacto cuyas víctimas no tenían relación con la delincuencia, como la masacre de 72 migrantes de Centroamérica y Suramérica en un rancho de Tamaulipas (noreste) en 2010 o el incendio intencionado del casino Royale en Monterrey (norte) en 2011 en el que murieron 52 personas.

Estas dos tragedias atribuidas al narcotráfico no motivaron un movimiento de solidaridad como el del caso de Iguala.

Policía involucrada

El gran movimiento masivo contra la violencia en México fue el que logró aglutinar el poeta Javier Sicilia a raíz del asesinato de su hijo en 2011 aparentemente por el crimen organizado. Su Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad visibilizó a las víctimas y protagonizó multitudinarias caravanas por la paz durante los dos años siguientes.

Pero, en el caso de los estudiantes, el escándalo se acrecentó por la participación de policías y por descubrirse que el gobierno conocía los vínculos del alcalde de Iguala y su esposa, ahora ambos prófugos, con el cártel de los Guerreros Unidos.

El alcalde habría ordenado a sus agentes que atacaran a los estudiantes, que habían ido a Iguala para recabar dinero para sus acciones políticas, porque pensaba que querían sabotear un acto público de su esposa.

Los jóvenes fueron entregados por la policía a sicarios de los Guerreros Unidos quienes, de acuerdo con declaraciones de detenidos, se teme que los mataron y enterraron.

Rabia estudiantil

En Ciudad de México, a solo 200 km de Iguala, la mayoría de los manifestantes el miércoles eran estudiantes de las principales universidades del país.

“Lo siento por no haber marchado antes”, se leía en un cártel que portaba una joven.

La rabia por las desapariciones se ha extendido principalmente entre la comunidad estudiantil, harta de la violencia e impunidad en su país e irritada con la clase política.

Peña Nieto, que insiste en que la prioridad de su gobierno es encontrar a los desaparecidos, volvió a expresar el jueves que comparte la “indignación, rechazo y consternación” por este crimen.

El mandatario sigue recibiendo pedidos internacionales para esclarecerlo. Este jueves el Parlamento Europeo exhortó a México a “actuar rápido” para detener a todos los responsables.

Para Roy Campos, la del miércoles no fue “la manifestación importante” por este crimen.

“Es un movimiento que aún no acaba, que tendrá todavía sus puntos importantes. Puede que incluso no haya llegado al punto máximo porque faltan cosas por pasar, sobretodo la localización de los estudiantes”, augura el experto.

Foto: AFP

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Foto: AFP

Foto: AFP

Foto: AFP

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