• Las carnavales de El Callao son una tradición que exalta la venezolanidad.

Carnavales de El Callao: donde el calipso y la algarabía se juntan

Foto: Lerry Cataño /Mintur

(Caracas, 5 de febrero. Prensa Mintur).- “Isidora, Isidora, Isidora, Callao calipso queen”, “Isidora, Isidora, Isidora, Callao calipso queen”, se escucha en los predios de aquella población al sur del estado Bolívar e inmediatamente los cuerpos danzantes de las Madamas, los Diablos y los Mediopintos, se menean frenéticamente, cantan de alegría y regalan energía por doquier, con una sola razón: ¡Ha llegado el carnaval!

Y es que se trata de uno de los carnavales más populares de Venezuela, ganándose cómodamente la categoría de internacionales, que han traspasado las barreras del tiempo y las fronteras geográficas. No en vano son más de 110 años de tradición, aunados a los reconocimientos como Patrimonio Cultural del estado Bolívar, Bien de Interés Cultural de la Nación y próximamente se hará la gestión para solicitar que esta festividad sea incluida como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

La noticia llenó de mucha más alegría a la pintoresca población, que la recibió a partir del anuncio que realizó en el mes de enero Benito Irady, presidente del Centro de Diversidad Cultural, quien informó que en aras de lograr que se convierta en Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, Venezuela presentará el expediente ante el comité de salvaguarda cultural de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco, por sus siglas en inglés).

¡Color, tradición y algarabía por doquier!

Foto: Lerry Cataño / Mintur

Aunque no es un hecho todavía la declaratoria, los venezolanos como siempre seguirán de cerca este importante acontecimiento, lo que si no es menos cierto es que este 2015 el calipso de El Callao se bailará con mayor entusiasmo y emoción. Cada año se renueva la alegría en una celebración que refleja el sentir de una época y aún hoy en día se mantiene con la misma intensidad y devoción.

El origen de este contagioso ritmo, característica indiscutible de las fiestas de carnaval, se remonta a la época de la esclavitud que aún perduraba en el Caribe y las Antillas en el siglo XIX. Debido al gran interés por la explotación minera en Venezuela, El Callao se convirtió en el epicentro de reunión de diversas culturas, como la francesa, antillana, inglesa y norteamericana.

En este importante asentamiento de mano de obra, cerca del río Yuruari, confluyeron diversas culturas y con ello un infinito número de idiomas, costumbres, música y canto, entre ellos el calipso y el patuá. Así pues, los pobladores –de diverso origen– vieron en el calipso durante el carnaval, la oportunidad perfecta para celebrar la alegría de vivir, de sentir, de transmitir sus penas y nostalgias y, en algunos casos, como interpretaciones divinas para el florecimiento de la industria del oro para el pueblo.

Las letras de las canciones que fueron pasando de boca en boca y se gritan con orgullo a viva voz, siempre reflejan lo que fueron, en su momento, las jornadas intensas de los pobladores de El Callao, mezcladas con diversas sensaciones como la alegría, la tristeza y la pasión. Este cántico, en definitiva, es una expresión emotiva utilizada para reunir a las familias, celebrar los triunfos y llorar las derrotas. El carnaval es la época más esperada para sacar a flote ese sinfín de emociones, en un contagiante vaivén frenético.

¡Llegó el carnaval a El Callao!

Foto: Lerry Cataño / Mintur

El calipso, con sus instrumentos originales, incorpora a lo venezolano elementos como la maraca, el cuatro y las campanas, que le colocan el sello criollo que enciende la fiesta desde el 31 de diciembre de cada año, cuando se da el “Grito de Carnaval”. Desde ese momento las familias del pueblo entero ponen “manos a la obra” y se dedican al gran montaje que permitirá un despliegue de color y alegría por El Callao.

En las calles, miles de turistas nacionales e internacionales observan atónitos los vistosos atuendos que caracterizan esta fiesta carnestolenda. Las Madamas, los Mediopintos y los Diablos, con sus características particulares, reflejan el sentir y el ideario de una época, que se revive en cada carnaval en El Callao.

Una de las mujeres insignias de este carnaval, que se renueva en cada canto y cada alegoría, es Isidora. Su nombre es representativo y evoca el esfuerzo por impulsar una tradición que ha dejado en alto el nombre de Venezuela. La Madama Isidora vestía sus coloridos trajes y con su humilde sentir, hizo de El Callao una fiesta universal.

Isidora fue la encargada de reorganizar las comparsas y darle vida de nuevo a la festividad. Todos los años animaba las fiestas y los bailes al son del calipso. Su lucha y esfuerzo se revive cada año, cuando las matronas salen a las calles a celebrar junto al pueblo.

Las matronas se distinguen por sus vistosos y llamativos ropajes, cantando versos alusivos al carnaval y bailando el sabroso calipso, “como si la música le entrara por las venas”. Cantan y bailan como la antigua nobleza. Normalmente, como parte de la tradición, si se trata de una mujer casada tiene un lazo lateral que le recoge su falda; si es soltera, dos lazos que recogen su falda a cada lado de la cadera.

Muy cerca de ellas danzan los Mediopintos, quienes se pintan de negro todo el cuerpo y andan por todo el pueblo con agua e’ carbón y melaza para lanzar a todo aquel que no les dé dinero. Son pintorescos y danzan rápidamente, muchas veces en torno a las Madamas. Son el foco perfecto para las cámaras de los turistas, quienes desean inmortalizarlos a cada instante.

No muy lejos de este gran fiestón están los Diablos, quienes concentran su esencia, la maldad y la intempestiva llegada de los españoles. Éstos se visten de negro y rojo, con grandes máscaras, con diseños coloridos y llamativos. Además, sorprenden a los visitantes con sus tridentes, abriendo paso entre las comparsas y posando espontáneamente para los inolvidables recuerdos de esta mágica fiesta.

Las carnavales de El Callao son, sin duda, una tradición que exalta la venezolanidad y el orgullo por lo nuestro. Faltan pocos días para que se desborde esta población y se sienta la algarabía que una vez salió del corazón de la negra Isidora y que hoy en día revive en cada niño, joven, mujer y hombre, con la misma pasión por la cultura de lo nuestro. ¡Nuestra cultura venezolana! ¡El Callao, sabor y sensación de alegría ancestral!

Foto: Lerry Cataño / Mintur

Foto: Lerry Cataño /Mintur

Foto: Lerry Cataño /Mintur

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