Luarca, un destino asturiano que seduce a la gente fashion en Agosto

Foto:Composición Julio C. Alcubilla B./ Noticias 24

(Caracas, 06 de agosto. Noticias24) – Este pequeño pueblo marinero del occidente asturiano se llena de viejos conocidos. Diseñadores como Nacho Aguayo, director creativo de Pedro del Hierro, y Marieta Torres, de Alumbra, modelos como Bárbara García, estilistas, fotógrafos… Incluso Jeffrey Renz, el fundador de la firma de decoración de moda de Nueva York, Bower Studios, acude religiosamente cada verano.

Existen diferentes zonas turísticas y encantadores parajes, desde las hay urbanas, perfectas para ir con niños al encontrarse protegidas por rompeolas, y una amplia variedad de playas más salvajes a menos de diez minutos en automóvil.

Foto:Oficina de turismo de Asturias/ Noticias 24

Desde la de Cueva, en la que es posible hacer surf (en todas sus variantes) con una verde ladera con vacas roxas pastando de fondo, a algunas como Portizuelo, Barayo o Bozo, todas de piedra, en las que no suele haber casi nadie. Al contrario que a Ribadesella o Llanes, los municipios más turísticos del Principado, a Luarca no se va a ‘ver y dejarse ver’.

Desde el 10 al 22 de agosto, cuando se celebra la famosa romería de San Timoteo, todos los días hay algún motivo para celebrar. El día 21 incluso tiene lugar un gran espectáculo de fuegos artificiales a ras de mar.

Luarca también puede presumir de tener una cantidad ingente de buenos restaurantes, bares, heladerías y pastelerías. ¡Pero que nadie se asuste! Entre que la gastronomía local se basa en el pescado y que toda la zona está llena de llamativas cuestas, es difícil engordar en esta escapada. Y a una mala, siempre se puede bailar toda la noche…

Foto:Oficina de turismo de Asturias/ Noticias 24

Aunque parezca mentira en un pueblo tan pequeño, en Luarca hay muchas cosas que hacer. De hecho, si el tiempo acompaña es probable que no de tiempo a hacerlas todas, pues las playas, los paseos por el pintoresco puerto y las horas en sus terrazas terminarán copando la agenda.

Lo primero e imprescindible es caminar hasta la parte alta del pueblo para ver el faro y la Atalaya, junto al fotogénico cementerio en el que está enterrado el premio Nobel Severo Ochoa (luarqués ilustre). Desde allí las vistas son espectaculares.

Foto:Oficina de turismo de Asturias/ Noticias 24

Tras las fotos de rigor, se puede aprovechar el haber subido la empinada cuesta para visitar la Mesa de los Mareantes, donde antiguamente los marineros decidían si se salía o no a faenar, y emprender una ruta por las cercanas casas de indianos, las mansiones que contruyeron los antiguos emigrantes locales tras hacer fortuna en América.

Algunas de ellas están en ruinas, otras aún son viviendas privadas (como la antigua residencia del Nobel), una ha sido convertida en el idílico hotel Villa Argentina, y la más impresionante de todas ellas, Villa Excelsior –o La Casa de la Cúpula Verde, como se la conoce– está siendo reformada para acoger otro.

Aunque el Museo del Calamar Gigante fue destruido por una marea, aún puede verse parte de su colección en el Parque de la Vida, un espacio divulgativo dedicado a las ciencias y la conservación del ecosistema. Previa cita, también puede visitarse el Jardín Botánico La Fonte Baixa, con 20 hectáreas al borde del mar atestadas de especies vegetales procedentes de todo el mundo y pequeñas joyas como esculturas y fuentes del s.XIX y puertas de antiguos castillos europeos.

Foto:Oficina de turismo de Asturias/ Noticias 24

El recorrido, eso sí, dura unas tres horas y no es apto para alérgicos debido a la gran variedad y concentración de plantas, árboles y flores de todo tipo. Merece la pena, también, coger el coche y escaparse al Cabo de Busto, a diez minutos, para recorrer la senda natural que lo bordea –con impresionantes vistas– y concluir la caminata en la pastelería Cabo de Busto, reconocida como una de las mejores de España a pesar de la juventud de Jonathan Gonzalez, el chef pastelero, autor de la (patentada) Tarta Asturias, con manzana, sidra y avellana, entre otras creaciones.
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La buena mesa es uno de los grandes atractivos de Luarca; prácticamente en cualquiera de sus restaurantes comerás deliciosamente. Sin embargo, hay tres que destacan de un modo particular: La Montañesa del Muelle (paseo del Muelle, 15), El Sport (calle Rivero, 9) y El Barómetro (paseo del Muelle, 5).

Los tres especializados en pescados y mariscos –que compran directamente a los pescadores locales– y los tres en la zona del puerto.

Foto:Oficina de turismo de Asturias/ Noticias 24

Eso sí, hay pequeñas diferencias entre unos y otros. La Montañesa, por ejemplo, centra sus esfuerzos en que el producto brille por si mismo en sus ya famosas parrilladas mixtas de pescados o mariscos. Perfectas para disfrutar en su terraza con vistas al puerto. El Barómetro, en su pequeño comedor, ofrece las mejores recetas tradicionales, como los pimientos rellenos de marisco o la merluza a la marinera, impecablemente ejecutadas. Y el Sport, el más elegante de los tres, combina elaboraciones tradicionales con fresquísimas ostras, percebes y pescados a la plancha.

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A escasos minutos en vehículo se encuentra otros dos restaurantes que merece la pena visitar. Por un lado, Casa Consuelo, muy cerca de la playa de Otur. Una auténtica sorpresa para aquellos que no acudan informados. A pesar de su apariencia de típico bar de carretera, su cocina no tiene nada de ordinario, y es fácil (especialmente en temporada de angulas) encontrarse a chefs conocidos y gourmets de todo tipo en su salón.

Es famoso, además, por celebrar anualmente su propio certamen de arte. En la cercana localidad de Tox, se encuentra el único restaurante de cocina contemporánea de la zona: Regueiro, habitual en todas las quinielas de las nuevas estrellas Michelin. Especialmente tras obtener el premio a la mejor croqueta de España en Madrid Fusión. Y aunque lo más recomendable sea probar su menú Hedonista, donde el chef despliega toda su creatividad, también cuenta con un menú Tradicional, en el que no faltan las (gratas) sorpresas, para los menos atrevidos. Por mucho que se haya comido, es imprescindible visitar la pastelería La Karana (calle Crucero, 8), famosa por sus milhojas artesanas, sus carbayones y sus tartas de almendra, antes de emprender el viaje de vuelta. Y también la pequeña tienda de galletas La Luarquesa, con una infinidad de formatos perfectos como souvenir.

Foto:Oficina de turismo de Asturias/ Noticias 24

Aunque la oferta hostelera no es demasiado amplia en Luarca, basta con salirse un poco del centro del pueblo para encontrar algunas cosas interesantes, como la antigua casa de indianos Villa la Argentina, o Finca Portizuelo, un pequeño hotel sostenible, de apertura reciente, en el que se organizan retiros de yoga y conexión con la naturaleza junto a la que fuese la playa preferida de Severo Ochoa. Y a pocos minutos en coche, en el Cabo de Busto, se encuentra el coqueto hotel boutique La Casa de las Camelias, ubicado muy cerca de uno de los mayores viveros de camelias de España y decorado con gusto con las flores como leit-motiv. Los huéspedes, además, pueden disfrutar de una exquisita cocina casera en su elegante y tranquilo comedor.

Seleccionado por: Julio César Alcubilla Bonnet/Fuente: VOGUE//Noticias24