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Gastronomía

Bélgica pedirá a la Unesco que reconozca la papa frita como ícono gastronómico

Foto: Mundotkm

(Bruselas, 28 de noviembre. EFE).- Las patatas fritas, un ícono de la gastronomía belga, han logrado unir a flamencos, francófonos y germanófonos, que por una vez han aparcado sus disputas para pedir que el popular plato sea declarado patrimonio cultural inmaterial de la Unesco.

El secreto de las famosas patatas, según los expertos, se debe fundamentalmente a la calidad del tubérculo cultivado en Bélgica, sumado a la grasa de buey utilizada para su fritura y a la particular forma de cocción, en dos fases.

El país, que cuenta incluso con un museo dedicado a la patata frita -el primero del mundo en su género- defiende que las famosas patatas son un invento nacional, y considera que la “cultura de la frita” merece ser reconocida a nivel internacional.

La idea de plantear la propuesta a la Unesco nació de Flandes, la región al norte del país, que el pasado febrero inscribió las tradicionales patatas en la lista de su patrimonio inmaterial.

Desde el punto de vista económico, la patata frita es un negocio de peso: Bélgica cuenta con 81.000 hectáreas dedicadas al cultivo de la patata y produce al año cerca de 7 millones de toneladas.

La petición a la Unesco protagonizará este año la “semana de la frita”, que tendrá lugar del 1 al 7 de diciembre, durante la cual se distribuirán gratuitamente cucuruchos de patatas fritas en las populares friterías o fritkots (en neerlandés) que se encuentran por todo el país y que venden patatas y preparaciones con carne.

Muchos belgas están convencidos de que la frita merece ese reconocimiento, como Koen Versavel, de 45 años y originario de Amberes, que cree que pedir su inclusión en el listado de la Unesco “es una idea legítima”.