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Gastronomía

La Tour D’argent, almuerzo en uno de los mejores restaurantes de París (+fotos)

Foto:Composición Julio César Alcubilla B.

(Caracas, 29 de marzo. Noticias24). No pretendo ser sensacionalista al narrar esta estupenda experiencia gastronómica de 2016. Aunque existe un menú de mayor nivel, el mío representó una considerable inversión (105€), aunque para un disfrute pleno entre matices. Adjunto una fotos como hermoso testimonio.
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Este emblemático restaurante de París, existe desde el siglo XVI, su comedor panorámico con vistas a Nôtre-Dame, nos tienta con sólo verlo, al disfrute de un momento, en el que hubiese sinceramente, haber estado acompañado… Es un bastión gastronómico de Paris, en el que ilustres visitantes de todo el planeta, sobre todo en los años 70-80-90, lo frecuentaban, pues contaba con las tres estrellas.

Aunque a partir del 96 empieza una ligera decadencia hasta bajar a una estrella. Se conocen varios intentos para lograr alcanzar de nuevo su fama, al menos para reconquistar la segunda, la última actual con el asesoramiento de Philippe Labbé.

Sin embargo estar en contacto en primer lugar, al sentarnos con la vajilla de plata (“argent”) y conocer la enorme bodega de 400 mil botellas, aunque como sabrá comprender mi asiduo lector, que sólo pude experimentar, buenos vinos por copas.

Mi menú incluía una pechuga de pato de Challans, recurrente en las cartas de los grandes restaurantes. Por cierto, tal vez mis expectativas con este platillo eran elevadas, pero su sabor no me resultó tan satisfactorio, llegué a pensar que hubo fallos de cocción.

Foto:JCAB

Foto:JCAB

En cuanto a los apertivos, preferí seleccionar uno delicioso de avellana, otro de remolacha tipo merengue seco posterior de ebullición, y uno tercero que me pareció predecible, nada trascendente.

Foto:JCAB

Foto:JCAB

Mi primer plato era una quenelle de pescado “del siglo XXI”. Deliciosa sin duda, con mucho aire, a base de una salsa de mantequilla y especies dulces, sentí una presencia importante a estragón y cierto sabor a nuez la cual no logré identificar.

Foto:JCAB

El pato, insisto me decepcionó en parte, pues lo sentí un poco chicloso, muy ligero en sabores, guarnecido con un crumble, lo cual enmascaraba en gran parte esa piel crujiente que esperaba saborear. Acompañado de remolacha, en fin no despreciable pero nada trascendente, como lo he dicho.

Sin embargo en los postres, me conquistó nuevamente el chef. En primer lugar disfruté de una crema de mandarina al azafrán. “Brûlée”. La cual es lograda a través de una fina capa de azúcar, me pareció realmente una delicada experiencia.

Foto:JCAB

Luego degusté el helado de aceite de oliva con crema de yogur. Refrescante, un postre que sorprende por su acento, armonía y contraste gustativo.

Foto:JCAB

Cerré con los reconocibles “Petits” parisinos y bombones de chocolate con una memorable praliné de caramelo, despidiéndome de una maravillosa vajilla blanca con borde de plata y servicio de plata. Las recordables vistas, que me produjeron al final una cierta nostalgia gastronómica.

Foto:JCAB

Foto:JCAB

Foto:JCAB

Contenido publicado por: Julio C. Alcubilla B./Noticias24