“Sopes mallorquines”, la sopa que inmortalizó George Sand

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(Caracas, 20 de julio. Noticias24) – Amandine Aurore Lucile Dupin, baronesa Dudevant (1804 -1876), es la escritora más importante del romanticismo francés, conocida bajo el seudónimo de George Sand. Tenía una sopa preferida, que inmortalizó en su historia. Esta es la receta original, para nuestros lectores.

Nació en París, hija de Maurice Dupin un aristocrático militar, y de Victoria Delaborde, una humilde hija de un vendedor de pájaros del Sena, que había sido bailarina y era la mantenida de Maurice, que enamorado de manera pasional se casó con ella con la oposición total de su madre, rica y emparentada con los reyes de Francia y de Polonia.

Al morir su padre, Victoria Delaborde entró en un estado de inestabilidad mental y la pequeña Amandine Aurore quedó al cuidado de su abuela en el bello pueblito de Nohant, en el condado de Berry, en Francia, lugar que luego aparecería en algunas de sus novelas. Su espíritu rebelde y libre hizo que la enviaran a un convento de monjas inglesas, donde pasó tres años.

La abuela, al sentirse próxima a la muerte, no quería partir sin dejar casada a Amandine Aurore. La hizo volver al castillo familiar y en 1822 la casó con el Baron Casimir Dudevant. Tuvieron dos hijos. El Baron se dedicó al cultivo de su finca, lo que aburrió a su joven esposa. En 1831 Amandine conoció al joven novelista J. Sandeau, de sólo 19 años, con quien escribió la novela Rose y Blanche (1831), bajo el seudónimo común de Jules Sand.

Amandine Aurore abandonó al Barón, se instaló en París con sus dos hijos y comenzó una relación romántica con el efébico Sandeau. En 1833, ya con el seudónimo de George Sand, obtuvo un gran éxito con la novela Lélia. George Sand no era una mujer hermosa, pequeña, tenía unos ojos negros saltones, y una nariz y una boca demasiado grande para el gusto de la época. Sin embargo, su inteligencia, el profundo magnetismo que su personalidad irradiaba, y el romanticismo incurable que padecía, la hicieron ser amada y asediada por los grandes intelectuales de la época.

Tras la ruptura con Sandeau en 1833, inició una serie de relaciones amorosas tormentosas. La idea de vestirse como un hombre para andar libremente por París se la sugirió su propia madre: “Cuando yo era joven a tu padre se le ocurrió que me vistiera como un muchacho. Mi hermana hizo lo mismo, y así íbamos al teatro y a todos lados a pie, con nuestros maridos. Significó una gran economía en nuestros hogares”.

George Sand convirtió el castillo de Nohant en un lugar de encuentros privilegiado. Dentro del círculo de sus amistades se encontraban el compositor Franz Liszt, el pintor Eugène Delacroix, el escritor Heinrich Heine así como Victor Hugo, Honoré de Balzac, Julio Verne y Gustave Flaubert. También el compositor y pianista Federico Chopin con quién inició una larga relación.

En el invierno de 1838, George Sand tuvo la idea de trasladarse a Mallorca con su familia, con la esperanza que el suave clima de la isla proporcionaría un alivio invernal a su hijo Maurice, aquejado de ataques reumáticos. Le acompañó el joven Federico Chopin. El 8 de noviembre de 1838, arribaron al puerto de Palma. Se alojaron en un hostal frente al mar, pero pronto el estruendo que producían los pescadores cada mañana cuando volvían con su pesca, les hizo huir del lugar.

Les acogió el cónsul francés, Pierre-Hippolyte Fluir en su propia casa de Palma, hasta que consiguieron alquilar una finca a las afueras de la ciudad, conocida como Son Vent

A principios de diciembre comenzó a llover con fuertes vientos y el frío húmedo empezó a intensificarse. Chopin no tardó en caer enfermo. Le visitaron tres médicos: el doctor Pere Josep Arabí, el doctor Miquel Oleo y el doctor Fiol. Enseguida le diagnosticaron tuberculosis. La noticia corrió como la pólvora aterrorizando a los lugareños. El propietario les pidió que abandonasen la finca para poder desinfectarla blanqueando las paredes con cal.

Como nadie quería alquilarles un lugar donde alojarse, tuvieron que recurrir nuevamente al cónsul francés, y con su ayuda lograron alquilar algunas dependencias del bello monasterio de la Cartuja, que se encontraba abandonado por los monjes. El tiempo no mejoró y en el ruinoso monasterio de Valldemossa notaron con más crudeza el invierno. No obstante, en la Cartuja pudo escribir su novela Spiridión, mientras que Chopin, enfermo y frágil, compuso la mayoría de sus Preludios, la Polonesa en Do menor, op. 40, y la Mazurca en Mi menor, op. 41 nº 2, entre otras composiciones.

George Sand no comprendía que su forma de vida chocaba frontalmente con las costumbres de Mallorca, que no aceptaban que una mujer vistiera pantalones, fumara en público, paseara sola por la noche, conviviera con un hombre que no era su marido, etc. El semanario La Palma publicó en 1841 un artículo donde se le trata de escritora inmoral y mujer inmunda. El 12 de febrero volvieron a Barcelona. Molesta con los habitantes de la isla, George Sand escribió su novela Un Hiver à Majorque (Un invierno en Mallorca).

Ingredientes:
para 4 personas
Esta es una receta tradicional de la cocina mallorquina. Se llama sopa, pero no tiene caldo, sólo el suficiente para empapar el pan de pueblo sobre el que se sirve. Si bien el origen de las sopes mallorquines es totalmente popular, no por eso dejan de tener un toque ligero muy especial.

500 gr de lomo o solomillo de cerdo
1/2 coliflor
1 repollo pequeño
1 kilo de alcachofas
250 gr de judías verdes
1 manojo de espárragos verdes
1/2 kilo de tomates
1 puerro
2 dientes de ajo
1 cebolla grande
2 cucharadas de pimentón dulce
unas ramitas de perejil
1/2 hogaza de pan del día anterior
Aceite de oliva
Manteca de cerdo
Pimienta recién molida
Sal.

Preparación:

Desgrasar el solomillo y cortarlo en trozos pequeños. Cortar finamente la cebolla, el puerro y los ajos. Pelar los tomates y cortarlos en dados. Cortar finamente el repollo descartando el tronco muy grueso. Separar las ramitas de la coliflor del tronco. Cortar las judías verdes en trozos de 3 cm. aprox. Separar las puntas de los espárragos de la parte más gruesa.

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En una cazuela de barro poner una cucharada de manteca y 3 cucharadas de aceite de oliva. Dorar ligeramente la carne a fuego lento, salpimentarla y agregar la cebolla. Luego agregar el puerro y los ajos. Rehogar. Agregar los tomates y salpimentar. Agregar el repollo cortado y rehogar durante unos 15 minutos removiendo. Agregar las judías verdes y la parte gruesa de los espárragos. Remover muy bien. Picar las partes gruesas de la coliflor y agregarlas. Remover y rehogar durante 30 minutos.

Cuando ya están todas las verduras hechas, se agrega una cucharadita de pimentón se remueve y a continuación se echa el agua hirviendo encima de las verduras (no demasiada, basta que las cubra bien), se rectifica de sal. Se deja hervir 10 minutos. Agregar las alcachofas, limpias de las hojas más duras y partidas en cuartos. Cuando hierva agregar las puntas de espárragos y las ramitas de coliflor. Cocinar durante unos 30 minutos a fuego lento.

En una cazuela rectangular para horno, distribuir las rebanadas de pan de manera que cubra todo el fondo. Cubrir el pan con el sofrito de verduras, agregar un chorro de aceite de oliva. Colocarla en el horno precalentado durante 10 minutos, para que el pan absorba el jugo. Al sacarla del horno, espolvorear el perejil finamente picado.

Seleccionado por: Julio César Alcubilla Bonnet/Noticias24/ Fuente:epicureo