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BBC: la basura, las taquicardias y los altos costos, el lado oscuro de los carnavales de Río de Janeiro

Foto: Reuters

(Caracas, 4 de marzo. BBC) – Muchos aseguran que el Carnaval de Río de Janeiro es reconocido por su brillo, música y grandes desfiles de samba. Pero hay un lado que algunos no conocen, el lado de las roturas de vestuario, los accidentes físicos y las altas sumas de dinero de las fiestas VIP.

En un recorrido durante la celebración de las fiestas carnestolendas, BBC constató que no todo es color de rosa. Sólo en la primera noche de desfile de las mejores escuelas de samba 511 personas fueron atendidas en los nueve puestos médicos del Sambódromo, según datos de la secretaría municipal de salud. La mayoría fue por malestar, deshidratación, esguinces, dolor de cabeza y presión alta.

A veces hay infartos, señala José Alfredo Padilha, jefe del equipo de salud del Sambódromo. Pero dice que en los 18 años que ha trabajado aquí nunca tuvo un caso de muerte, gracias a que hay una unidad de cuidados intensivos en el lugar.

También conocieron a Regina Batista Rodrigues, costurera, quien atiende hasta 70 casos de rotura de vestuario cada carnaval. “Hay gente que se pone muy nerviosa cuando ocurre algo así. Ahí hablas con ellos y les dices que no se preocupen, que estás ahí para ayudarlos”, comenta. “Ellos sienten confianza después”.

Esta mujer de 69 años forma parte del equipo de seis costureros apostados al lado de la pista, listos para reparar disfraces rotos a la velocidad de un rayo mientras avanzan con el desfile. Rodrigues habla de su trabajo como si fuera más bien una psicóloga.

Asimismo, existen lugares como el que está debajo de una de las tribunas repletas del Sambódromo de Río de Janeiro, el camarote Folia Tropical, una suerte de fiesta exclusiva dentro de la gran fiesta del carnaval carioca. El precio por una noche de carnaval en este lugar es de 2.500 reales, unos US$1.065.

Cuando le preguntan cómo puede ser compatible un lugar así con el carnaval, que es por definición una fiesta popular, Benfatti responde con la misma elegancia con que camina. “Es una fiesta universal y tiene diferencias de clases sociales. Y ahí te adaptas a lo que creas más conveniente”, dice.

En el área de dispersión, al otro extremo de la pista, también hay escenas de carnaval diferentes a las que llegan por TV a millones de personas en todo el mundo. En este lugar donde acaba el desfile y los extenuados participantes de las escuelas de samba se apuran a sacarse los disfraces más incómodos. Algunos los guardan de recuerdo, otros simplemente los arrojan a la basura, para felicidad de otros que los recuperan.

El ejército de barrenderos y recicladores que trabaja en el Sambódromo recolecta decenas de toneladas de basura cada noche de desfile.

Con información de BBC

Foto: Reuters

Foto: Reuters