X

Gente

Hablar con el sexo opuesto puede generar lapsos de estrés a las mujeres

(Caracas, 10 de abril. Noticias24) – Establecer un diálogo ameno no es siempre una tarea fácil, menos aun cuando ese alguien carece de elementos interesantes que son aboslutamente necesarios para interactuar con comodidad, pero ¿cómo saber cuándo es más estresante mantener una conversación?

Los temas entre mujeres siempre han sido una conexión simbólica en el gremio fenenino, se ven cómodas compartiendo coincidencias e historias, ¿acaso los hombres producen cierto nivel de estrés al hablar con ellas? ¿esta dualidad estará relacionada a un tema de género?

Es por ello que un grupo de investigadores latinoamericanos ha intentado averiguar si tal tensión es sentida de igual manera por los hombres y las mujeres, y para ello ha realizado una macroencuesta a 31.000 personas de distintas edades, con una media de 25 años.

Conclusivo: la brecha entre la sensibilidad masculina y femenina

Los voluntarios tenían que puntuar su mayor o menor incomodidad ante los siguientes escenarios: relacionarse con extraños, tratar con individuos del sexo opuesto, hablar en público, expresar a alguien nuestras discrepancias, recibir críticas, hablar con gente superior a nosotros en el escalafón social o profesional, beber en público, trabajar en grupo, trabajar mientras estamos siendo observados y acudir a una fiesta.

La primera conclusión, como los investigadores explican en la revista Personality and Individual Differences, es que nada nos estresa más –al margen de los géneros– que ser reprendidos por alguien. Pero la brecha entre la sensibilidad masculina y femenina se aprecia sobre todo en el segundo supuesto más votado: el de mantener una conversación con alguien del sexo opuesto. Las mujeres, según admitían las encuestadas, lo pasan entonces bastante peor que los hombres.

La explicación podría encontrarse en el tradicional rol de pasividad impuesto por la sociedad a las féminas. Además, se trata de una apreciación subjetiva de quienes participaron en la investigación, no de diferencias reales medidas durante la interacción, por lo que puede pesar la imagen distorsionada que tenemos de nosotros mismos en esas situaciones.

Con información de muyinteresante.es