X

Gente

Estas son las 21 señales que indican que ya te estás pareciendo a tus padres

(Caracas, 21 de abril. Noticias24).- Al pasar de los años se puede notar como poco a poco las personas se van convirtiendo en aquello que tanto han criticado de sus padres, se han burlado de ellos o simplemente los han hecho reír.

Existen 21 señales contundentes que indican que estás envejeciendo y que simplemente ya te estas pareciendo a ellos.

Faltas el respeto cuando no te devuelven lo que prestaste

Una de las principales señales que indican que te estas pareciendo a tus papás, es el irrespeto hacia la gente no te devuelve lo que le prestaste, por ejemplo: “¡Ese tupperware era parte de un conjunto, lo quiero de inmediato!”.

Compartes detalles de tu vida con extraños

Existen cosas que nunca creíste que dirías y menos a personas ajenas a tu vida que nada saben de ti, así como por ejemplo: “entonces mi doctor dijo que eso no era contagioso y fue un enorme alivio“.

Tardas mucho tiempo para salir de casa

Nunca sabes en dónde está el teléfono, las llaves, la billetera o cualquier otra cosas que te retrase por lo menos 10 minutos.

No sigues el ritmo de la música

Cuando te das cuenta hay cientos de canciones que están de moda y ninguna te la sabes porque no tienes el tiempo de sentarte a escucharlas y ya poco sales de fiesta.

No entiendes la tecnología

¿Antes te burlabas de tu mamá porque no sabía usar su celular o ayudabas a tu abuelita con la computadora porque eras el único en la casa que sabía usarla?, ¡Bienvenido al mundo de la vejez!, ahora eres tú quien no entiende bien el completo funcionamiento de su teléfonos inteligente.

Ya no estás a la moda

Cuando eras más joven te asegurabas de utilizar la ropa y los peinados que estaban al último grito de la moda. Ahora te pones solo lo que consigues en el closet y tu peinado luce igual que hace 10 años.

Te sientes obligado a hacer juicio de las decisiones de otras personas

Si antes todo lo que hacían tus amigos te parecía cool o que tomaban las mejores decisiones, ahora haces comentarios como: “¡Mira tu vida!”, “¡Por qué tomas esas opciones!”, “¡Lo estás haciendo mal!”.

Cuando tu militancia llega a los malos modales

Antes te tomabas las cosas de una manera despreocupada, pero ahora tu paciencia se ha vuelto del tamaño de un alfiler y cuando menos te los esperas puede ser que ya estés lanzando un puñetazo.

Te preocupas por el alcohol

Si antes no sentías remordimiento de conciencia cuando ibas a una fiesta y bebías hasta el amanecer, ahora no solo te preocupas de la ebriedad de tus compañeros sino hasta de la tuya misma.

Acabas por quejarte del servicio al cliente

Cuando antes no te importaban los malos tratos de alguna compañía bancaria o prestadora de servicios porque ni si quiera tenías este tipo de diligencias, ahora te sientes como un viejo protestando en cada esquina porque no te atendieron a tiempo.

Vez maratones de la jueza Judy o documentales de la naturaleza

Cuando anteriormente te habrías visto las últimas películas de acción en el cine o alquiladas, ahora te resignas en casa a ver programaciones viejas y aburridas porque aún no sabes que existen cosas como Netflix.

Te emocionas más cuando ves ofertas en el supermercado

Como antes no eras tú quien pagaba la comida, no tomabas muy en cuenta los costos de los alimentos y las chucherías, pero ahora cualquier cosa que veas en oferta la compras y si es necesario la congelas.

Tu primer instinto es culpar a los más jóvenes

Ahora cuando sucede algún desastre no sientes que eres tú el que está en peligro de ser acusado, sino más bien la necesidad de acusar alguien, que por su puesto es más joven.

Tratas de impresionar

A menudo te encuentras tratando de impresionar a los adolescentes con tus grandes hazañas, pero lo más seguro es que con suerte llegues a ser espeluznante.

Te impresiona la gran variedad de aparatos disponibles

Si antes no prestabas atención a estas cosas, ahora te sientes hipnotizado por la gran variedad de aparatos disponibles en los anaqueles que sirven para hacer cualquier cosas, como exprimidor de pastas dentales, y lo peor es que sientes la necesidad de tenerlas.

Que te digan que te ves joven

Cuando alguien te dice que te ves más joven, sientes que es el mejor cumplido que te han podido decir, aunque no llegues ni a tener 30 años de edad.

Te conviertes en un blanco fácil para los vendedores

Como ahora respondes mejor que muchos a las adulaciones, te volviste sin darte cuenta en el blanco favoritos de los vendedores y tienes pensamientos como, ¿Crees que soy bonita y que debería mejorar mis características más ampliamente con tu marca exclusiva de maquillaje? Bien.

Acabas pagando mensualidades de asociaciones de caridad que ni si quiera conoces

Como ahora eres el mejor blanco para los vendedores, sin darte cuenta terminas dando donaciones de caridad y te preguntas cosas como, “¿Qué es esta imagen de un niño hambriento?”, “¿Dónde está Mongolia?”.

Te ries de tus propios chistes

Realmente sientes que tus chistes ya no están causando las mismas reacciones divertidas en la gente como antes, así que no te queda de otra que reírte tú mismo.

Cuentas repetidas veces la misma historia

Cuentas una y otra vez la misma historia en ocasiones diferentes. Además, observas que a veces no tienen sentido y haces comentarios como, “y fue entonces cuando me di cuenta chicos, ¡Que no tenían pan!”

No te importa nada

Y la verdad es que no te importa en lo absoluto lo que los demás piensen de ti y de todas estas actuaciones, porque al final tú te sientes genial, justo como tus padres te criaron.

Con información de buzzfeed.