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Una ONG apuesta por el «porno ecológico» para salvar el medio ambiente

Foto: FFF

(Caracas, 27 abril. Noticias24) .- Desde el 2004, la ONG alemana Fuck For Forest busca recaudar fondos para financiar proyectos ecológicos ofreciendo material pornográfico amateur.

La pareja formada por Leona Johansson y Tommy Hol Ellingsen definen su proyecto como de “erótico ecológico” y se graban teniendo relaciones sexuales y venden dicho material para salvar bosques en todo el mundo. Con sede en Berlín, hoy cuenta con 4.000 socios y unos eslóganes que no dejan lugar a malentendidos: Cambia la realidad con amor y sexualidad o Salvar el planeta es sexy.

«Nos grabamos por placer y por salvar la naturaleza; no sacamos ningún beneficio económico».

Durante sus 10 años de trabajo, estos activistas eróticos han recaudado 250.000 euros que han servido para financiar ocho proyectos medioambientales en Perú, Brasil, Ecuador, Costa Rica y Eslovaquia.

Apoyamos iniciativas locales que tengan una intención idealista, y siempre tratamos directamente con los grupos que trabajan en la zona, por lo que siempre sabemos a quién apoyamos y en qué se usa el dinero”, explicó la pareja en un correo electrónico al diario español El País.

La ONG surgió el día en que Tommy y Leona realizaron sexo explícito ante las 4.000 personas que estaban viendo el concierto de la banda The Cumshots (Las eyaculaciones) en el festival de música The Quart, en Noruega. Querían protestar de una manera llamativa sobre el daño que hace el hombre al medioambiente. Fueron detenidos y tuvieron que pagar una multa de 1.200 euros. Tras el incidente, se trasladaron a la capital alemana y Fuck For Forest comenzó a crecer.

Tal ha sido el éxito de esta iniciativa que se han rodado dos películas contando la historia de la pareja.

«Nos grabamos por placer y por salvar la naturaleza; no sacamos ningún beneficio económico», indicó la pareja, quienes rechazan que su iniciativa sea vista como pornografía a secas. La diferencia está en la intención que hay detrás. “Documentamos relaciones sexuales reales y no decimos a la gente cómo se tiene que comportar o qué tiene que hacer. Como los activistas eróticos no cobran, la energía que se ve entre ellos es muy diferente a la que hay en la pornografía comercial”, explicaron.

Con información de El País