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Nuevo periodismo, cuando el rock and roll tiñe a la literatura

Escena de la película «Todos los hombres del Presidente», film conocido por tratar el tema del Caso Watergate y las peripecias de los periodistas Carl Bernstein y Bob Woodward, quienes llevaron a cabo esta investigación. Foto: Imagen referencial

(Caracas, 27 de junio. Noticias24) – ¡Ya basta! ¡Basta de las barreras impuestas por los intelectuales, de las estupideces conservadoras y de los conservadores estúpidos! ¡Basta de hablar de literatura como una prima dona y creer que lo que la rodea es algo séptico! ¡Ya basta! Es hora no solo de ver el vaso medio lleno, sino completamente rebosado y mezclado con uno de los ingredientes tan explosivos como la dinamita, es decir, el periodismo.

Lea

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Adentrarse a ese universo que te permite tener un dominio sobre ciertos aspectos de la comunicación y sazonarlos con literatura fue la llave que me abrió paso para aventurarme al mundo donde estos dos campos conversan, copulan, se complementan y se funden para dar paso a trozos de realidad que te crispan los nervios. Textos que te aceleran el pulso, no te dejan dormir y te ponen a dudar hasta de tu propia sombra.

«Lo que se entiende por Nuevo Periodismo es una ruptura de las barreras convencionales entre el periodismo y la literatura, para permitir la libre manifestación de la escritura»

Tom Wolfe, maestro del Nuevo Periodismo

Explorar mundos de las casas de bolsas y burlarme de las costumbres neoyorkinas de la mano de Tom Wolfe sumergiéndome en su Hoguera de las Vanidades, descubrir y satirizar sobre el sueño norteamericano con Norman Mailer y encontrar bañados en sangre cada uno de los cuerpos de la familia Clutter, en Kansas, en compañía de Truman Capote, son solo algunos de los momentos que llevo tatuados en mi memoria gracias al Nuevo Periodismo, la herramienta que da la certeza de que los gritos de exasperación mezclados con la literatura tienen oyentes y sobre todo, creyentes.

Tom Wolfe, el dandy boy de los años 60’s, principal defensor del Nuevo Periodismo, conocido y catalogado por cientos de críticos como uno de los principales aprovechadores de las bondades que brindaban las herramientas literarias para verterlas en cada uno de sus reportajes, definió este movimiento de la siguiente manera:

Lo que se entiende por Nuevo Periodismo es una ruptura de las barreras convencionales entre el periodismo y la literatura, para permitir la libre manifestación de la escritura, la ruptura de los dogmas impuestos desde arriba al individuo (p.61)

Fue a través de su ojo escrutador y de esos escritos sueltos en varias de revistas de un tal Gay Talese, que hicieron una wake up call, a todos aquellos periodistas y reporteros que fueron puestos entre la espada y la pared. Entre la rutina y quienes ostentan y manejan el poder.

Antes de esta irrupción que cambió para siempre la manera de trabajar y hacer de esta profesión un afilado cuchillo que cada vez se encuentra más cerca de la garganta de los que ostentan el poder, el periodismo había sido dejado a un lado por escritores y novelistas, a causa de ser calificado como una actividad que mostraba poco en cuanto a contribuciones literarias, olvidando el factor investigativo, de síntesis y sobre todo el poder de transcendencia social del mismo.

El periodismo había sido dejado a un lado por escritores y novelistas, a causa de ser calificado como una actividad que mostraba poco en cuanto a contribuciones literarias, olvidando el factor investigativo

Muchos representantes del género, a manera reivindicativa han dado a conocer su punto de vista y hecho la aclaratoria a las nuevas generaciones acerca de la principal meta a cruzar, más allá de la tan comentada objetividad a la que hacen alusión los pensadores más conservadores, cuyo principal eje radica en la honestidad del periodista consigo mismo.

Es allí cuando el periodismo, cuya historia y práctica conquista no solo el escenario social, sino también el político y económico como una carta bajo la manga de aquellos forajidos y chicos malos, llega y cobra fuerza, ya sea por métodos de discurso subversivo o también de una manera más calculadora, para así exponer hechos que calen en las entrañas.

Porque aceptémoslo, ninguna imaginación por más bondadosa que sea o por mucho que esté plagada de LSD una mente podrá darte una bofetada como las que se le antojan a la realidad al momento de presenciar de primera mano hechos que te marcan. Aquellas experiencias que se meten debajo de tu piel, causando ese divino escozor de la complicidad, de saber que eres testigo de un momento que aunque no cambie el mundo, te cambia a ti y tu manera de apreciar tu alrededor.

Y honestamente, no sé porque la gente usa drogas, las píldoras de realidad ya sea dentro o fuera del periodismo son más adictivas y llenas de emociones. Te permite hacer que cada hecho recorra tu cuerpo como una descarga eléctrica que llega a endurecer hasta los rincones más apartados de tu memoria. Ese recuerdo, ese suceso, ese momento no se va, queda contigo, te pertenece, le perteneces.

Las concepciones acerca del periodismo se han desarrollado por varios siglos y es en ellas donde se apoyan defensores de libertades para hacer enfrentamientos de orden popular

En primer lugar, las concepciones acerca del periodismo se han desarrollado por varios siglos y es en ellas donde se apoyan defensores de libertades para hacer enfrentamientos de orden popular, como una llave para desencadenar reacciones en masa, situación que ha permitido dar a entender a los intelectuales la fuerza que posee la comunicación e información como ejes de poder y en conflicto con el mismo poder.

Es por ello que esta actividad se ha encontrado de manera frontal con el mar turbulento en el que se ha convertido la opinión pública y con esta ayuda se ha podido sacar a la luz hechos, así como escándalos que han traído consigo la llave para abrir la puerta de casos que han conmocionado al país y al mundo.

Sin embargo, la realidad desde la fundación de esta veta hasta estos días ha cambiado de manera considerable, analistas argumentan que esto se debe al mercantilismo que tocó una vez más las redacciones de los medios de comunicación, mientras otros afirman que sencillamente la sociedad y la política obligaron a un cambio.

De alguna manera u otra, la pluma de Sergio Dahbar, deja en esta oportunidad un mensaje atemporal, por como el periodismo ha sido visto por la literatura y funge como una lección a aquellos públicos fuertes y costumbristas, quienes acostumbran a mirar con frialdad y desdén a dicha profesión, por estar sujeta siempre a las conjeturas y las opiniones que día a día están en la palestra pública.

Dahbar (2004), invita a los lectores a adentrarse a un mundo polarizante y delicioso, que en compañía de las estrategias discursivas adecuadas y todas las herramientas que le permita la literatura, cantará victoria una y otra vez sobre sus adversarios, llegando a la meta, contando la historia, diciendo verdades, haciendo periodismo.

Nunca antes la profesión periodística había sido sometida a críticas y cuestionamientos tan diversos y contundentes por diferentes estamentos de la sociedad. Paradójicamente, nunca antes como ahora, el periodismo se había convertido en un arma tan peligrosa para develar la trama de complicidades del poder y la extensa red de corrupción que carcome la democracia (p.128)

Y es por esta y otras mil razones que la literatura y el periodismo deben unirse una y mil veces, porque es solo a través de esta fusión de cuerpos que nacen grandes obras, que permiten desnudar casos controversiales y adentrarse un mundo que permite experimentar con diálogos, sonidos y sensaciones que merecen ser transmitidos hoy, mañana y siempre. Porque el periodismo es caos y el caos da paso a la vida.

El periodismo es para duros, el Nuevo Periodismo para forajidos, me gustan las opciones que elegí para plasmar en el papel los matices de cualquier historia, impregnarme y beberme los testimonios de aquellos que estuvieron y vivir con ellos y a través momentos de los que me convertiré parte y se quedarán conmigo, como el trofeo, el elixir que recorrerá casa centímetro de mi cuerpo hasta la muerte.

La vida no es una frase de Los Beatles, la vida es arriesgarte por encontrar momentos que te lleven al filo de la locura, del quiebre y te hagan regresar más fortalecida. Periodismo con locura, con rock and roll y sin medidas, con literatura, esta es la única manera sana de hacer Nuevo periodismo. Cualquier otra cosa, está lejos de mi entendimiento.

Por: Milagros Boyer