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Tailandia aseguró que no expulsará a la joven saudita “en contra de su voluntad”

Foto: Cortesía El Mundo

(Caracas, 07 de enero. Noticias24).- La joven saudita de 18 años que huyó de su familia y fue detenida el domingo en el aeropuerto de Bangkok no será expulsada en contra de su voluntad, indicó el lunes la policía tailandesa.

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“Si no quiere irse no será expulsada en contra de su voluntad”, declaró el jefe de la policía Surachate Hakparn en una rueda de prensa.

La joven, Rahaf Mohamed Al-Qunun, se reunió el lunes, a su pedido, con representantes del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

La saudita, que estaba pendiente de expulsión, se atrincheró el lunes en su habitación de hotel, exigiendo reunirse con representantes del ACNUR.

– Violencia física y psicológica –
Poco antes, un tribunal penal de Bangkok había rechazado un recurso presentado por una abogada especialista en derechos humanos para impedir su expulsión.

Pero ante la presión internacional, Tailandia decidió no enviarla a su país.

La joven planea pedir asilo a Australia para el que, asegura, tiene una visa.

Sídney contactó a la ACNUR y a las autoridades tailandesas para “obtener garantías” para que pueda acceder al proceso de obtención del estatuto de refugiado, indicó un portavoz del gobierno australiano.

La ACNUR declaró por su lado que, conforme al principio de ‘non refoulement’, los solicitantes de asilo no pueden ser reenviados a su país de origen si su vida está amenazada.

Rahaf Mohammed Al-Qunun afirma que sufrió violencia física y psicológica de parte de su familia y teme por su vida si regresa a su país.

La joven debía ser expulsada el lunes hacia Arabia Saudita vía un vuelo por Kuwait que despegó de Bangkok a las 11H15 (04H15 GMT).

Pero “el vuelo partió finalmente sin ella ya que se encerró en la habitación de un hotel del aeropuerto”, indicó a AFP Phil Robertson, representante de Human Rights Watch (HRW) en Asia.

El incidente toma especial importancia tras el asesinato reciente en el consulado saudita en Turquía del periodista Jamal Khashoggi y se lanzó una petición en change.org para defender su causa.

“Insto a todas las personas que se encuentren en zona de tránsito en Bangkok a manifestarse contra mi expulsión”, escribió el lunes la joven en su cuenta de Twitter.

“No dejaré mi habitación hasta que vea a alguien de la ACNUR” la Agencia de la ONU para los Refugiados, escribió.

– Matrimonio forzado –
Rahaf Mohammed Al-Qunun explicó haber sido detenida por responsables sauditas y kuwaitíes al llegar al aeropuerto de Bangkok, agregando que le confiscaron el pasaporte a la fuerza.

Pero la embajada saudita negó que sus representantes hubieran estado presentes dentro de la terminal, agregando en Twitter “estar en contacto constante con la familia de la joven”.

La joven saudita, de 18 años, acusa a su familia de haberla encerrado en una habitación durante seis meses simplemente por haberse cortado el cabello.

El servicio de inmigración tailandesa asegura, por su parte, que trataba de escapar de un matrimonio de conveniencia.

En un video publicado en Twitter muestra cómo se ha atrincherado con ayuda de una mesa colocada contra la puerta de su habitación de un hotel del aeropuerto.

“Estoy segura al 100% de que me matarán desde el momento en que salga de una prisión saudita”, declaró a la AFP.

“También indicó que quería renunciar al islam. Si se la obliga a regresar a su país las consecuencias podrían ser dramáticas”, subrayó el responsable de HRW, estimando que se estaba convirtiendo en un “símbolo de resistencia”.

En abril de 2017, la suerte de otra saudita, Dina Ali Lasloum, de 24 años y detenida cuando transitaba por Filipinas en dirección a Sídney, despertó la preocupación de la oenegé Human Right Watch (HRW). La joven quería escapar a un matrimonio forzoso, según HRW.

La embajada saudita en Manila presentó el incidente como un asunto de familia y afirmó que la joven había “vuelto con su familia a su país”.

En Arabia Saudita las mujeres están sometidas a numerosas restricciones. Se las obliga a estar bajo la tutela de un hombre (padre, marido u otro, según el caso) que ejerce sobre ellas una autoridad arbitraria y toma las decisiones importantes en su lugar.

Una mujer juzgada por haber cometido un crimen “moral” puede ser castigada violentamente por su familia, incluyendo su ejecución en el caso de lo que se denomina un “crimen de honor”.

Con información de AFP