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Internacionales

Así fueron las últimas horas en la vida de Gadafi: desde su huída de Sirte hasta su asesinato

Foto: Reuters

En la madrugada del jueves, Gadafi trató de huir de la acosada ciudad de Sirte. Fue detectado por los servicios de inteligencia de la OTAN. A las pocas horas fue asesinado. ¿Qué pasó en ese lapso de tiempo?.

Esta es la cronología que hoy publica el diario español El Mundo, en su versión impresa:

07.00 (jueves). Huida
El Consejo Nacional de Transición lanza el asalto final a Sirte. De noche, los leales a Gadafi preparan su huida en un convoy de 75 vehículos. El tirano estaba «tenso» pero «sin miedo», según aseguró su jefe de guardaespaldas tras ser capturado.

07.30-08.00. Detección
El convoy arranca a gran velocidad hacia el oeste, fuera de Sirte. Aviones occidentales detectan sus movimientos. Los comandantes de la OTAN en Nápoles deducen que los gadafistas están escapando de la ciudad y envían desde Sicilia aviones ‘Predator’ no tripulados.

08.20-08.40. Bombardeo
Despegan cazas franceses ‘Rafale’ y pocos minutos después atacan el primer vehículo del convoy. Alcanzan 11 en total. Aún desconocen que Gadafi viaja a bordo.

09.30. ¡A cubierto!
Algunos cuerpos quedan irreconocibles. Unos 20 supervivientes se dirigen a la carretera principal y localizan dos desagües que pueden servir como búnker.

10.00-10.30. Refuerzos
Los rebeldes se topan con los destrozos y siguen el reguero de sangre hasta los túneles. No saben que allí está Gadafi, aunque por el convoy deducen que el objetivo era alguien importante. Al poco tiempo llegan al lugar otros combatientes a quienes habían ordenado defender las instalaciones petrolíferas cercanas. Acaban viéndose envueltos en el tiroteo.

11.00. Caos y captura
Un mercenario grita: «¡Mi señor está aquí! ¡Gadafi está aquí y ha sido herido!». Se desata el caos. Al menos tres hombres se atribuyen la ‘caza’ del ex jefe de Estado.

11.45. «No disparéis»
Gadafi es arrastrado fuera del túnel y sale gritando: «¡No disparéis, no disparéis!». Tirotean a sus guardaespaldas.

12.00. Insultos
Los rebeldes parecen casi tan desconcertados como el coronel. Unos gritan: «¡Lo queremos vivo!». Otro insulta: «¡Perro!».

12.10. Empujones
Llevan a Gadafi, sangrando y herido, a la carretera donde han aparcado. Van dejando de sentirse intimidados por el hombre que los gobernó 42 años. Lo zarandean.

12.30. Amenazas
«¿Qué queréis?», les pregunta el tirano a sus captores. Su rostro y sus pantalones dorados están manchados de sangre. Le apuntan con una pistola en la cabeza.

12.40. Venganza
Los vídeos muestran a Gadafi en el suelo, con el pecho descubierto y la mirada perdida, al borde de la muerte. Según un testigo, es el momento en que le disparan en el abdomen con una pistola de 9 mm.

13.10. Incógnitas
Envuelto en una bandera, un presentador de la televisión estatal anuncia al fin: «Gadafi está en manos de los rebeldes». Lo suben a una ambulancia que, según los combatientes, se ve obligada a circular en medio de un intercambio de disparos. Demasiadas dudas. ¿Está vivo o muerto? ¿Ha habido ejecución sumaria?

16.00. Muerte y traslado
Llevan el cadáver de Gadafi a Misrata. La noticia llega a la ciudad y comienzan las celebraciones. Un portavoz del CNT lo anuncia media hora después.

Por su parte, el diario ABC publica un artículo donde narra algunas de las cosas que pasaron durante esa mañana:

El dictador trató de huir de Sirte a Wadi Yaraf para escapar al desierto cuando fue sorprendido por la OTAN. Las fuerzas rebeldes le lincharon y hablan de «armas sin seguro puesto» como responsables de la muerte. Al cadáver del dictador le robaron su anillo de oro y las botas de cuero en la ambulancia. El gobierno transitorio libio, presionado por la comunidad internacional, aseguró ayer que se le había practicado la autopsia, de la que anoche no se conocían todavía los resultados.

«Murió entre mis manos. Estuvo cuarenta minutos en agonía, le hablábamos, pero no respondía. Tenía dos disparos, uno en el pecho y otro en la cabeza y perdió mucha sangre», dice un testigo

La caravana salió al mediodía desde la Zona 2 por la autopista de la costa, después de pocos kilómetros dejó el asfalto y se adentró en un campo de olivos por una pista de tierra en una zona llamada Silia. En este momento, cuando salieron de entre las casas, se produjo el bombardeo. Los coches calcinados y los cuerpos achicharrados son testigos mudos de la matanza

El bombardeo fue rápido y preciso. Inmediatamente después empezó el combate con los hombres que huían de los coches incendiados. «Capturamos a uno que nos dijo que Gadafi y su hijo estaban en los coches, pero al principio no le creímos», asegura Taweel. Luchando entre los olivos, un grupo de rebeldes observó a varias personas que buscaban refugio en una tubería de cemento. Cuando se acercaron fueron repelidos por los disparos de una docena de hombres que tomaron posiciones en torno a una de las cavidades.

El combate duró más de quince minutos. En la tubería vieron a un hombre armado con una pistola, vestido de blanco y con botas de cuero negras. «¿Qué estáis haciendo?», les preguntó a los milicianos que, sin perder un instante, se abalanzaron sobre él al grito de «¡Muamar, Muamar!». La noticia se extendió con rapidez y en minutos una turba rodeaba al dictador y lo zarandeaba. «Le pegamos muy duro», reconoce uno de los milicianos que estuvo presente y que al preguntarle sobre si lo ejecutaron asegura que «lo que pasó en los siguientes minutos de la captura sólo lo sabemos nosotros. Las imágenes no las tiene ni «Al Jazeera». La versión que los mandos de la brigada ofrecen es que «se escaparon varias balas de las armas de la multitud, armas sin seguro, y dos ellas le mataron».

Taweel y otros dos hombres arrebataron a un malherido Gadafi al grupo y lograron subirlo a una ambulancia. «Le quitamos la parte superior de su ropa para ver la herida, intentamos ayudarle, pero de pronto empezó a subir gente y más gente. Le quitaron su anillo de oro y hasta las botas, todos querían un trofeo de guerra», recuerda Taweel, cuyo único recuerdo son sus pantalones manchados por la sangre del ex mandatario.