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Miles de italianos protestan contra la construcción de un tren de alta velocidad

Foto: REUTERS/Giorgio Perottino

Roma, 23 oct (EFE).- Unas veinte mil personas se manifestaron hoy en el valle de Susa, en la frontera con Francia, contra la construcción de la línea ferroviaria de alta velocidad (TAV) entre Turín y Lyon, sin que se produjeran incidentes, que se temían tras los causados la semana pasada en Roma por grupos antisistema.

Los manifestantes recorrieron los senderos del valle que llevan a Chiomonte, donde se encuentran las obras del nuevo ferrocarril, bajo el lema «Fuera las manos de Val Susa», en medio de fuertes medidas de seguridad.

Unos 1.700 agentes, ayudados de helicópteros, medios blindados y otros vehículos con mangueras de agua, fueron desplegados en la zona para impedir que los manifestantes pudieran romper las redes metálicas y entrar en las obras.

No obstante, varias mujeres lograron cortar un trozo de una red, aunque no entraron y prosiguieron la marcha hasta Val Clara donde la plataforma convocante «No TAV» aseguró que continuará sus protestas contra la construcción, ya que considera que puede acarrear graves daños medioambientales.

A la manifestación de este domingo se temía que acudieran los grupos de «Black Block» (antisistema) que ya causaron gravísimos daños el pasado sábado en Roma durante la manifestación de «indignados».

Ayer la policía detuvo a un cabecilla de estos grupos cerca de Roma cuando se preparaba para viajar al valle de Susa.

Las autoridades también temían que sucediera como el pasado 3 de julio, cuando en otra manifestación celebrada en el Valle de Susa contra el tren de alta velocidad más de 50 personas resultaron heridas, de ellas 46 policías, y cinco fueron detenidas en los incidentes registrados.

Los detenidos, todos de nacionalidad italiana, pertenecían a grupos de tendencia anarquista y «antisistema».

Aquellos enfrentamientos comenzaron cuando unas dos mil personas, pertenecientes a grupos radicales y violentos, pretendieron romper el cordón policial dispuesto para proteger las obras de la línea ferroviaria.

Desde hace años, habitantes de los valles de Susa, Venaus y Sangone, en la región noroccidental de Piamonte (cuya capital es Turín), se oponen a la construcción del túnel por el que pasará la línea ferroviaria que unirá Turín con la francesa Lyon, financiada por la Unión Europea (UE).

Los opositores al TAV consideran que destruirá el paisaje y temen efectos negativos medioambientales y para la salud, ya que las obras suponen la remoción de miles de toneladas de uranio y amianto, principales elementos que componen las montañas por las que ha de pasar el tren.

Un informe de la Comisión Europea elaborado por expertos independientes aseguraba hace unos años que los riesgos tanto para los trabajadores como para los habitantes respecto a la presencia de gases tóxicos o amianto «no parecían ser significativos».

El tramo ferroviario Lyon-Turín está dentro del proyecto «Lyon-Trieste-Liubliana-Budapest-frontera ucraniana», incluido entre los prioritarios de la UE y que debía haberse iniciado antes de 2010.