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A un año de su muerte, Néstor Kirchner omnipresente en Argentina

Foto: AP Photo/Natacha Pisarenko

Buenos Aires, 26 oct (dpa) – La figura del expresidente Néstor Kirchner (2003-2007) continúa omnipresente en la Argentina y en el gobierno de su esposa, Cristina Fernández, quien mañana, al cumplirse el primer aniversario de su fallecimiento, trasladará en un acto íntimo sus restos a un imponente mausoleo en su ciudad natal de Río Gallegos.

La mandataria recuerda a su esposo y antecesor constantemente en sus actos públicos, aunque sin nombrarlo directamente, sólo se refiere a «él». «La fuerza de él» fue uno de los lemas de la reciente campaña electoral del peronista Frente para la Victoria oficialista.

Para ella, fue «el gran fundador de la victoria» electoral que el pasado domingo le dio la reelección que prolongará por doce años la era kirchnerista inaugurada por Néstor el 25 de mayo de 2003.

Convertido casi en un mito, pese a que pasó tan poco tiempo de su desaparición física, Néstor Kirchner está presente en la actualidad política y social argentina.

Fueron rebautizados con su nombre calles, avenidas, escuelas, hospitales y aeropuertos a lo largo del país. El prestigioso torneo argentino de fútbol lleva ahora su nombre y con motivo de su fallecimiento se inaugurarán varias estatuas y esculturas en su honor. El reconocido personaje de historia «El Eternauta», de Hector Gérman Oesterheld y Francisco Solano Lopez, es ahora «Nestornauta», el emblema de La Cámpora, la organización juvenil kirchnerista.

La muerte de Kirchner, compañero durante tres décadas y hombre fuerte del gobierno de Cristina Fernández, marcó un punto de inflexión en la política argentina. La pareja tenía un estilo de gobierno muy centralizado, en ese pequeño núcleo se decidían todos los detalles de la gestión y era el interlocutor directo con todos los estratos sociales, políticos y económicos del país.

La mañana del 27 de octubre de 2010, cuando la pareja esperaba el censo demográfico nacional en su residencia particular de la villa turística de El Calafate, en la austral provincia de Santa Cruz, Kirchner sufrió un paro cardiorrespiratorio y murió a los 60 años.

La conmoción nacional e internacional fue enorme. Decenas de miles de personas salieron a las calles a darle el último adiós. Su viuda, quien desde entonces viste de luto, pudo sin embargo retomar a los pocos días la actividad y demostró que pese al profundo dolor mantenía su capacidad de gestión.

Cristina «siempre estuvo al lado, siempre fue su interlocutora, siempre era la otra parte de su cabeza», describió a dpa la biógrafa de la presidenta, Sandra Russo. «No era que tenía un rol de asistente ni nada de eso, eran híperpares y era la persona con la que discutía cada cosa y la que no le tenía miedo de decirle que era una estupidez lo que estaba diciendo».

«Con cada hito va cumpliendo su duelo, es una daga y se le nota, Néstor fue fundamental. Lo que ella transmite es la despedida de ese sentimiento de tanta admiración hacia él. Ella está haciendo el duelo porque lo perdió a él, pero también está haciendo el duelo de la parte de ella que se murió con él que es la de la admiración. No sé si podrá admirar a otro como a él», señaló Russo.

Kirchner fue uno de los hombres más influyentes de la política argentina de la última década.

Construyó una firme red de poder en el peronismo desde su llegada a la presidencia argentina en mayo de 2003 y la mantuvo durante el siguiente gobierno de su esposa. La extendió incluso a la región como secretario general de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), en la que cumplió un papel importante en las recientes crisis del subcontinente.

Kirchner había nacido el 25 de febrero de 1950 en la ciudad de Río Gallegos, capital de Santa Cruz, hijo de un trabajador postal descendiente de suizos y una chilena con orígenes croatas.

Militó desde joven en el Partido Justicialista (PJ, peronista) y se mudó a La Plata, capital de Buenos Aires, para estudiar abogacía. Allí conoció a Cristina Fernández, con quien se casó y participó en política. En 1976, tras el golpe de Estado militar, ambos regresaron a Santa Cruz, donde Kirchner comenzó a construir su carrera política. Tuvieron dos hijos, Máximo y Florencia.

Primero fue elegido alcalde de Río Gallegos en 1987 y cuatro años después, gobernador de Santa Cruz, una provincia muy rica en hidrocarburos y con muy baja densidad poblacional. Gobernó el distrito durante tres mandatos consecutivos hasta que el entonces presidente Eduardo Duhalde impulsó su candidatura a presidente en 2003.

Llegó a la Casa Rosada sólo con el 22 por ciento de los votos, ya que no se llegó a realizar una segunda vuelta electoral porque su contendiente, el expresidente peronista Carlos Menem (1989-1999), se retiró de los comicios.

Pese al bajo nivel de apoyo inicial, ejerció autoridad y concentró el poder de su gobierno con un creciente respaldo popular, aunque con un férreo carácter que le generaba tanto adeptos como adversarios. Dueño de un estilo poco glamuroso, no prestaba demasiada atención a las relaciones diplomáticas, y solía ser el primero en retirarse de las cumbres presidenciales.

Condujo no obstante la recuperación de la Argentina tras una de sus más profundas crisis social, económica y política, y su gestión se caracterizó por su política de derechos humanos, el distanciamiento del FMI, la reforma de la Corte Suprema de Justicia y la reestructuración de la deuda soberana que había sido declarada en moratoria a fines de 2001.

Al término de su mandato en 2007, designó a su esposa como candidata del Frente para la Victoria, quien ganó en primera vuelta.

Tras la fuerte crisis del gobierno con el sector rural en 2008, Néstor Kirchner se puso al frente de la campaña oficialista como candidato a diputado por la provincia de Buenos Aires en las elecciones legislativas de 2009, pero fue derrotado por el empresario peronista disidente Francisco De Narváez.

Kirchner se repuso de la derrota política, que le costó quedarse sin mayorías propias en el Congreso, y junto a su esposa lograron mantener la iniciativa política, con un polémico enfrentamiento con sectores de la prensa crítica y pese a las denuncias sobre su presunto enriquecimiento ilícito.

Presidente del Partido Justicialista, era considerado uno de los posibles candidatos a la presidencia en las elecciones de 2011.