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El frenesí de la construcción hunde a Shanghai dos centímetros cada año

(Caracas, 16 de febrero – Noticias 24).- No se ha inaugurado el rascacielos más alto de la ciudad cuando ya echa raíces otro llamado a superarlo. Así es Shanghai, pero tanto hormigón tiene un precio. Aunque quizá sea mejor decir que tiene un peso que puede salir caro. Uno los grandes problemas que pueden sacudir a la capital económica del gigante asiático es su hundimiento.

Las autoridades anunciaron entonces que tenían intención de reducir el ritmo de construcción y de restringir el uso de acuíferos subterráneos, pero poco se ha hecho al respecto. Desde 1990 se han levantado más de 3.000 edificios que superan los 24 pisos de altura. El número se multiplica por tres si se incluyen las construcciones de más de 10 pisos, y el 80% se ha construido en los últimos 15 años.

Junto a la espectacular estructura del Shanghai World Financial Center (Swfc), que actualmente ostenta los récords a la edificación más alta de China (492 metros) y al mirador más cercano al cielo del mundo, ya crece el retorcido esqueleto de la Shanghai Tower, que alcanzará los 632 metros de altura. Serán miles de toneladas de hormigón, acero y vidrio que harán más presión sobre la base esponjosa en la que se asientan.

Todo el conjunto va hundiéndose entre centímetro y medio y dos centímetros al año

El problema está en que todo el conjunto va hundiéndose entre centímetro y medio y dos centímetros al año. Si se tiene en cuenta el nivel al que estaba la tierra en 1860, la subsidencia (hundimiento paulatino) media es de cuatro centímetros al año. Según el Instituto Geológico de Shanghái, el récord se registró en 1965, un año en el que el nivel cayó 11 centímetros.

En cualquier caso, y si bien los promotores de los gigantes de la arquitectura aseguran que sus creaciones están diseñadas de forma que no agraven el problema, el frenesí de la construcción sí que tiene un impacto. “No podemos generalizar y decir que todos los rascacielos tienen la culpa, hay que ir mirando caso por caso”, aseguró a la agencia Reuters Xu Shiyuan, profesor de Geología de la Universidad Normal del Este de China.

Si esto se suma al crecimiento del nivel del mar y al hecho de que Shanghai se encuentra en una franja costera plana, muchos auguran que el símbolo del milagro chino, que produce en torno al 15% de la riqueza del país y sirve de punto de partida para el 30% de sus exportaciones, quedará sumergido en algún momento no muy lejano. Hay previsiones que auguran que será en la década de 2070 cuando se vean los primeros efectos de esta dramática combinación de factores.

Ese año hasta 2,3 millones de residentes podrían verse afectados en Shanghái. Eso sí, habrá que esperar más de cuatro siglos para que desaparezcan bajo las aguas los últimos pisos de los edificios más altos.

Con información de El país