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EFE: El cáncer, un mal que se ensaña contra los mandatarios de Latinoamérica

Foto: “EFE”

Bogotá, 29 oct (EFE).- La noticia de que el expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva padece un cáncer de laringe impacta hoy a Latinoamérica, una región en donde diversas modalidades de esta enfermedad parecen haberse ensañado con sus dirigentes en los últimos tiempos.

Lula, que el 1 de enero de este año dejó el poder con una popularidad récord del 87 % y que el jueves cumplió 66 años, “deberá realizar el tratamiento de quimioterapia en carácter ambulatorio”, señaló hoy en una nota el médico Antonio Carlos Onofre de Lira, director del Hospital Sirio Libanés de Sao Paulo.

Justamente son los dirigentes de Brasil los más afectados por esta enfermedad. A la actual mandataria del gigante suramericano, Dilma Rousseff, le fue diagnosticado un cáncer linfático en 2009 cuando era ministra de la Presidencia de Lula, lo que no le impidió, tras ser tratada en el mismo hospital, buscar la presidencia, que asumió en enero pasado.

Aunque los especialistas dicen que ya está curada, en mayo de este año a Rousseff se le detectó una neumonía durante unos exámenes rutinarios, por lo que tuvo que guardar reposo y cancelar varias actividades oficiales.

Otro estrecho colaborador de Lula, José Alencar, vicepresidente durante sus 8 años de mandato (2003-2011), murió el 29 de marzo pasado tras combatir durante más de una década contra un agresivo cáncer abdominal, lo que le obligó a pasar 17 veces por el quirófano.

Sin embargo, el caso que hasta ahora ha conmocionado más a Latinoamérica y al mundo en general, por las connotaciones políticas que tiene y el misterio que lo rodea, es el del gobernante venezolano, Hugo Chávez, quien el 30 de junio pasado anunció desde Cuba que 10 días antes le habían extraído un tumor canceroso.

Tras cuatro sesiones de quimioterapia, tres en La Habana y una en Caracas, la semana pasada al regresar de Cuba aseguró que los análisis médicos detectaron “que no hay células malignas” en su cuerpo, insistió en que su salud “viene progresando bien”, y precisó que se encuentra en una etapa de “seguimiento para que no se repita la enfermedad”.

Sin embargo, el hermetismo con el que se ha manejado el caso ha generado un sinnúmero de especulaciones de opositores, medios de comunicación y expertos médicos.

La última de estas conjeturas fue la de Salvador Navarrete, quien a mediados de este mes en una entrevista con el semanario mexicano Milenio dijo que había sido médico de Chávez, que el mandatario tiene un tumor de la pelvis muy agresivo y que su expectativa de vida podía ser de hasta dos años.

El caso que hasta ahora ha conmocionado más a Latinoamérica y al mundo en general, por las connotaciones políticas que tiene y el misterio que lo rodea, es el del gobernante venezolano, Hugo Chávez

Aunque las declaraciones de Navarrete fueron desmentidas por el propio Chávez y el equipo que lo trata, lo cierto es que muchos dudan de las verdaderas condiciones de salud del gobernante, que el próximo año buscará la reelección en su país.

El haitiano René Préval, quien traspasó el poder en mayo pasado a Michel Martelly, también escogió a Cuba para tratarse el cáncer de próstata, del que fue operado en ese mismo país en 2001, al final del primero de sus dos mandatos (1996-2001 y 2006-2011).

Otro gobernante en ejercicio con cáncer fue el paraguayo Fernando Lugo, a quien le diagnosticaron uno de tipo linfático en agosto de 2010, del que se trató igualmente en el Hospital Sirio Libanés, donde recibió tres sesiones de quimioterapia y tuvo que ser internado además por una trombosis en octubre del mismo año.

El resto del proceso médico -otras tres sesiones de quimioterapia- lo cumplió en su país, tras lo cual ha dicho que está “muy bien” y se ha descartado la reactivación del cáncer, aunque los chequeos oncológicos lo han obligado en varias oportunidades a cancelar durante un par de días sus actividades oficiales.

Justamente Lugo, tras enterarse hoy en la Cumbre Iberoamericana que se realiza en Paraguay de la enfermedad de Lula, pidió a sus colegas cuidar su salud. Y es que las responsabilidades, el estrés y los viajes casi siempre pasan factura a quienes ejercen el poder.

Así lo atestiguan otros mandatarios de la región, como la presidenta de Argentina, Cristina Fernández, quien no pudo estar en junio en la Cumbre del Mercosur en Asunción por recomendación de sus médicos tras sufrir una caída durante un acto público.

Fernández, reelegida el domingo anterior para un nuevo periodo presidencial, ha tenido varias veces que suspender actividades por motivos de salud, como los cuadros de hipotensión que sufrió en abril y el 11 de octubre pasado.

Por su parte, el boliviano Evo Morales fue operado en Cochabamba a fines de 2010 de una tendinitis en una rodilla. A su vez, su colega ecuatoriano, Rafael Correa, ha sido sometido desde 2009 a tres operaciones para curar una antigua lesión en la rodilla derecha.

Es conocido que el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, chequea su salud muy a menudo en Cuba, lo que ha desatado numerosos rumores pero el Gobierno niega que esté enfermo.

También se desconoce si padece alguna enfermedad Raúl Castro, quien sucedió en la Presidencia de Cuba a su hermano mayor y líder de la Revolución, Fidel Castro.

El 31 de julio de 2006, el Gobierno cubano sorprendió al mundo cuando anunció que Fidel había sido sometido a una complicada intervención. Su estado de salud se convirtió en un “secreto de Estado” y delegó el poder en Raúl.

De otra parte, la presidenta de Costa Rica, Laura Chinchilla, fue operada de forma ambulatoria el pasado 30 de septiembre para extraerle la vesícula biliar, donde se le había detectado la formación de cálculos.

El colombiano Juan Manuel Santos se sometió en abril pasado a una cirugía ocular ambulatoria, y el mexicano Felipe Calderón se fracturó un hombro y se golpeó una rodilla en 2008, al caerse de su bicicleta.

Por último, el mandatario uruguayo, José Mujica, el segundo más anciano de los presidentes de América Latina, con 76 años cumplidos en mayo -Raúl Castro cumplió 80 el 3 de junio-, sufrió un episodio de estrés a los dos meses de llegar al poder en 2010, lo que le obligó a anular el viaje a una cumbre UE-Latinoamérica.

Además, canceló su participación en la Cumbre Iberoamericana que se celebra hasta hoy en Asunción, al parecer por cansancio acumulado tras la reciente gira que realizó por varios países europeos.