X

Internacionales

Análisis Reuters: Qué implica la muerte de Alfonso Cano

Foto: Reuters

BOGOTA, nov 4 (Reuters) – Las FARC, la guerrilla más antigua de América Latina, sufrieron uno de los peores golpes en su historia con la muerte el viernes de su máximo líder, Alfonso Cano, pero su desaparición no garantiza el avance en el camino hacia la paz.

La muerte de Cano en un ataque militar es el más reciente de una serie de descalabros que ha venido debilitando al grupo rebelde en medio de una ofensiva de las Fuerzas Armadas colombianas con el apoyo de Estados Unidos.

Cano, un antiguo líder estudiantil comunista que usaba lentes y una espesa barba, estuvo bajo una intensa presión militar desde que asumió la máxima comandancia de las izquierdistas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en el 2008, después de la muerte del fundador del grupo rebelde, Manuel Marulanda Vélez, alias Tirofijo.

LA GUERRA AÚN NO ACABA

La muerte de Cano es poco probable que conduzca a un rápido fin del largo conflicto interno de Colombia. Las FARC han perdido otros comandantes de alto perfil, como su jefe militar Víctor Julio Suárez, alias «El Mono Jojoy» en septiembre pasado, pero el grupo continúa activo.

Los rebeldes han quedado debilitados después de más de ocho años de campaña militar. Las FARC regresaron a la táctica de guerra de guerrillas en la que ejecutan golpes y se replegan, sobre todo en las zonas rurales en donde la presencia estatal es débil.

Pero todavía tienen suficientes comandantes de nivel medio para realizar ataques de gran impacto, como el secuestro y asesinato de un gobernador a finales del 2009.

Aunque la muerte de Cano puede provocar desmoralización en las filas guerrilleras y generar deserciones de algunos combatientes, las FARC han mostrado su capacidad de resistencia por más de cuatro décadas con las minas terrestres protegiendo el acceso de sus campamentos y ataques con francotiradores a las Fuerzas Militares.

La comunicación entre los líderes se ha vuelto cada vez más difícil por la presión militar y la vigilancia, de acuerdo con analistas.

Los informes de inteligencia señalan que las FARC pactaron alianzas con bandas criminales conformadas por antiguos paramilitares de ultraderecha y con el más pequeño Ejército de Liberación Nacional (ELN) para mantener el control de zonas estratégicas para la producción y el tráfico de cocaína.

Pero la mayoría de analistas sostiene que las FARC ya no tienen la capacidad de realizar ataques sostenidos y de gran escala como en la década de 1990.

INCERTIDUMBRE SOBRE CONVERSACIONES DE PAZ

Cano era visto más como un estratega político que militar, por lo que su llegada a la máxima comandancia despertó algunas esperanzas de que diera el paso a una negociación de paz con el Gobierno.

Sin embargo, cuando fue negociador en unos diálogos que se realizaron en Venezuela y México, sus gestiones no condujeron a la paz.

El presidente Juan Manuel Santos exige que las FARC cesen sus hostilidades, liberen a todos los secuestrados y anuncien su disposición de abandonar la lucha armada como condiciones para una negociación de paz.

Pero un cambio dramático hacia una negociación parece poco probable por el momento. Lo más probable es que las FARC, en medio de la presión militar, liberen a algunos de los 15 efectivos de las Fuerzas Armadas que mantienen secuestrados para ganar protagonismo político y mostrar intenciones de paz.

Aunque en febrero del 2011 los rebeldes liberaron a seis rehenes unilateralmente como un gesto de paz, Santos los acusó de hacer un show publicitario con las entregas y prometió mantener la ofensiva que inició su antecesor Alvaro Uribe.

Pero en ningún momento ha cerrado por completo la puerta a una negociación.

La muerte de Cano podría impulsar a las Fuerzas Armadas a asestar otros golpes contundentes en la cadena de la guerrilla con miras a su gradual debilitamiento.

El aumento de la inteligencia militar, de la movilidad con helicópteros, la precisión de la Fuerza Aérea y la tecnología han facilitado los ataques a los campamentos rebeldes en zonas montañosas y selváticas inhóspitas.

¿QUÉ SIGUE SIN CANO?

Cano y El Mono Jojoy fueron los comandantes de mayor jerarquía muertos en los últimos meses dentro de la ofensiva de las Fuerzas Armadas.

Pero el secretariado, el máximo órgano de dirección política y militar del grupo rebelde conformado por siete miembros, tiene veteranos y experimentados y bajos sus órdenes están decenas de comandantes de nivel medio con más de una década de experiencia.

Funcionarios de Colombia denunciaron en el pasado que otros dos comandantes de las FARC, Iván Márquez y Timoleón Jiménez, se escondían en Venezuela.

Aunque los comandantes rebeldes utilicen la frontera como un santuario, ahora enfrentan mayor presión por el compromiso público del presidente Hugo Chávez de no permitir la presencia de grupos armados ilegales en su territorio, en medio de la recomposición de las relaciones binacionales con Colombia desde que Santos asumió la presidencia.

Por Luis Jaime Acosta