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El Dalai Lama muestra su «tristeza» por las inmolaciones de monjes budistas

Tokio, 7 nov (EFE).- El líder espiritual tibetano, el Dalai Lama, expresó hoy en Tokio su tristeza por la ola de inmolaciones de monjes budistas este año y criticó la política de «genocidio cultural» que promueve en Tíbet la «línea dura» del Gobierno chino.

En una rueda de prensa en Tokio, el Dalai Lama subrayó que los tibetanos están «totalmente comprometidos» con el principio de la no violencia y recordó que el Tíbet no busca la independencia sino que Pekín le conceda una «autonomía significativa».

Sin embargo, consideró que en la región se está produciendo un «genocidio cultural» y ello se ha reflejado en «incidentes tristes» como las inmolaciones que se han registrado este año de once monjes, de los cuales seis fallecieron.

La última ocurrió la semana pasada, cuando una monja murió en la provincia china de Sichuan tras quemarse a lo bonzo en honor al Dalai Lama y pidiendo la libertad para el Tíbet.

El líder espiritual tibetano arremetió hoy contra la «monstruosa hipocresía» de la «propaganda comunista» china que, en su opinión, es «inmoral y distorsiona la realidad».

«La fuente de todos los problemas es la ignorancia, los chinos tienen derecho a conocer la verdad» para poder juzgar, añadió, tras instar a los periodistas a «no permanecer indiferentes» y promover los valores humanos en su labor de «educar a la gente».

«Algunos miembros de la línea dura del Gobierno (chino) me ven como un demonio. ¿Quién se cree eso? Es estúpido. Nadie cree lo que dicen», señaló.

El Dalai Lama llegó el pasado 29 de octubre a Japón para impartir unos seminarios a jóvenes de la Universidad de Koyasan (centro) y reunirse con algunos miembros del Gobierno nipón.

Este fin de semana visitó zonas del noreste arrasadas por el tsunami de marzo, incluida la provincia de Fukushima, y se mostró «muy impresionado por el nivel tan estrecho de cooperación entre la población».

En este sentido, mostró su satisfacción al haber comprobado cómo los habitantes no esperaron «a la ayuda del Gobierno, sino que empezaron a ayudarse entre ellos», lo que a su juicio refleja la confianza del país «en sí mismo».

Sonriente y relajado ante medio centenar de medios de comunicación, se refirió también al debate abierto tras el accidente en la central atómica de Fukushima, el peor en 25 años, y aseguró que en la energía nuclear, «al igual que la vida misma», no existe la seguridad en términos absolutos.

«Incluso si fuera segura al 99%, siempre habrá un 1% de posibilidades de que sea peligrosa», adujo el Dalai Lama.