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Berlusconi: el magnate que pierde su «corona» de político

Foto: AFP PHOTO / PASCAL GUYOT

ROMA, 8 noviembre 2011 (AFP) – El magnate de las comunicaciones Silvio Berlusconi, de 75 años, una de las figuras más controvertidas y a la vez carismáticas de Italia al concentrar un enorme poder económico y político, fue durante 17 años el líder indiscutible de la derecha pese a haber protagonizado escándalos sexuales y judiciales.

El primer ministro conservador, quien ha estado en el poder desde 2001 con una interrupción de dos años del 2006 al 2008, irrumpió en la política en 1993, tras los escándalos por corrupción de «Tangentopoli» o «Manos Limpias», que arrasaron con la clase política de entonces.

El multimillonario italiano, que forjó de la nada su fortuna, una de las mayores de Europa, con un estilo caracterizado por ataques y provocaciones a sus enemigos políticos, llega a su ocaso político con una popularidad que cae en picado, situándose en 22%, su mínimo histórico.

La desastrosa gestión de la grave crisis económica que atraviesa Italia, y a Europa, afectó negativamente la imagen de Berlusconi, quien sufrió en las últimas semanas varias defecciones, en una prolongada agonía política.

Nacido el 29 de septiembre de 1936 en una familia acomodada de Milán, Berlusconi mostró su vocación por los negocios desde la adolescencia, cuando estudiaba en el colegio de los Salesianos.

Inteligente, perspicaz, engreído (hay quienes le acusan de un fuerte complejo de superioridad), Berlusconi tiene una personalidad fuerte

Animador de locales nocturnos en el balneario de Rímini, capaz de fascinar a turistas durante los cruceros, Berlusconi siempre ha contado con un grupo de amigos íntimos, como Fedele Confalonieri, a quien confió las riendas de Mediaset, la poderosa empresa de televisión de su imperio industrial Fininvest que comprende 500 sociedades, entre ellas la casa editorial Mondadori.

Vendedor de aspiradoras a finales de los años 50, Silvio Berlusconi se graduó en 1961 en derecho y se dedicó al sector de la construcción, comenzando así una imparable carrera que ha suscitado interrogantes a los que nunca ha dado respuestas satisfactorias.

Condecorado como «Caballero del Trabajo» a los 41 años, «Il Cavaliere» Berlusconi decidió lanzarse a la política en 1993 y llegó a ganar las elecciones generales de 1994.

En pocas semanas creó un partido, Forza Italia, compuesto en su gran mayoría por ejecutivos de Fininvest que poco sabían de política. Se alió con los neofascistas del Movimiento Social Italiano, convertido en la nueva agrupación de derecha Alianza Nacional, liderada por Gianfranco Fini, y con la controvertida Liga Norte de Umberto Bossi, con los que ganó las elecciones.

Tras su caída, siete meses después de haber llegado al poder, por el abandono de sus aliados de la Liga, el visceral anticomunista Silvio Berlusconi pasó al purgatorio de la política, su prestigio disminuyó y perdió las elecciones de 1996 frente a su rival Romano Prodi, vencedor de los comicios del 2006.

Hábil para presentarse como «víctima», siempre investigado por la justicia por denuncias de corrupción, Berlusconi se fue construyendo con paciencia la imagen de un «presidente trabajador», con la que ganó las elecciones de 2001, apoyado por la misma coalición que en 1994 lo llevó al poder y que rebautizó como La Casa de las Libertades.

Pese a las críticas y controversias que suscitó su mandato entre 2001 y 2006 y a las divisiones internas dentro de su propia coalición, que casi se desintegra, Berlusconi ha sido el ‘líder máximo’ de la derecha italiana.

Una jugada sorprendente que le permitió en 2008 llegar al poder de nuevo para tomar las riendas de Italia

Con un golpe estratégico, reunificó sus huestes bajo una sola bandera y un partido único, bautizado el «Pueblo de las Libertades», fruto de la fusión entre la derecha de Alianza Nacional (AN) y su propia formación Forza Italia (FI).

La ruptura el año pasado con su exdelfín Fini, actual presidente de la Cámara de Diputados, ocurrió en un momento particularmente delicado debido a los escándalos por las picantes revelaciones sobre sus aficiones sexuales y el desprestigio moral.

Los excesos y abusos del magnate de las comunicaciones
en el ejercicio del poder han suscitado críticas y protestas de medios de comunicación, industriales e inclusive de la iglesia italiana.

Su vida disipada y la atracción por las chicas jóvenes le costó en el 2009 un pedido público de divorcio por parte de su segunda esposa.

Juzgado por los tribunales de Milán (norte) por prostitución de menor y abuso de funciones por el caso de la joven marroquí llamada Ruby, entre las protagonistas de sus célebres fiestas privadas al ritmo del «bunga-bunga», Berlusconi debe responder ante la justicia también por soborno y fraude fiscal.

Siempre bronceado por el sol, tras varios «liftings» e implantes capilares, Berlusconi estuvo casado dos veces, es padre de cinco hijos y varias veces abuelo.