×
×

Noticias 24 Mundo

La papa: el tesoro que España se llevó de América Latina

La papa: el tesoro que España se llevó de América Latina

(Caracas, 26 de julio. Noticias24).- Europa saqueó de múltiples formas el territorio americano durante la época de la colonia. Sin embargo, la papa se hizo desear. El tubérculo, uno de los hallazgos más importantes, no fue bien recibido al principio por la población europea. Pero su consumo, resistido durante siglos, salvó al Viejo Continente de la hambruna en varias oportunidades.

Lea también: Estos son los «refugios» libres de COVID-19 que los ricos buscan comprar

Aunque pueda sorprender a muchos, uno de los principales hallazgos de los colonizadores españoles del territorio americano fueron los tubérculos. Claro que, en comparación a los metales preciosos y a los indígenas que fueron esclavizados, puede no parecer la gran cosa. Sin embargo, hay varios motivos para destacar dicho descubrimiento.

Oriundos de la zona andina de lo que es hoy territorio de Chile y Perú, el descubrimiento de los tubérculos se le atribuye al conquistador español Francisco Pizarro, principal responsable de la destrucción del Imperio Inca, la civilización más grande de la América precolombina.

Más exactamente, fue el historiador español Pedro Cieza De León, a cargo de Pizarro, quien registró:

«De los mantenimientos naturales fuera del maíz hay otros dos que se tienen por principal bastimento entre los indios: a uno le llaman papas, que es a manera de turmas de tierra, el cual después queda tan tierno por dentro como castaña cocida; no tiene cáscara ni cuesco más que lo que tiene la turma de la tierra; porque también nace debajo de tierra, como ella; produce esta fruta una hierba ni más ni menos que la amapola».

La papa fue enviada al Imperio español a mitades del siglo XVI, y fue presentada al emperador Carlos I y al Papa Julio II. Rápidamente comenzó a cultivarse en toda Europa.

Sin embargo, su aspecto resultaba extraño en comparación a los alimentos locales, y el hecho de que creciera bajo tierra impidió durante años su consumo en Europa. De hecho, como no estaba citado en la Biblia, al tubérculo se le atribuían propiedades demoníacas, y se decía que su consumo podría generar tuberculosis o lepra.

Ya para el siglo XVIII, los estigmas se habían disipado. Uno de los responsables de este cambio fue Federico II el Grande, rey de Prusia desde 1740 a 1786. El monarca observó que la papa crecía incluso en las peores condiciones, y que sería un alimento ideal para paliar los periodos de hambruna.

Federico II comenzó a instar a los dueños de campos a cultivar papas. Incluso hizo obligatorio su consumo en 1756, amenazando con cortar nariz y orejas, o incluso matar a quien se negara a comerlas.

Otro de los grandes impulsores del consumo de papa fue Antoine Augustin de Parmentier, farmacéutico militar y agrónomo francés. Preso en Westfalia (Prusia) durante la Guerra de los Siete Años (1756-1763), Parmentier conoció allí la papa, y observó el aprecio que le tenía la población.

Cuando fue liberado, Parmentier habló con el rey Luis XIV y lo instruyó en la utilidad que podía tener el alimento frente a la hambruna que asolaba el país en esos años. En 1772, Parmentier recibió un galardón de la Academia de Besancon, por haber descubierto las propiedades nutricionales de la papa en pos de reducir el impacto de la hambruna.

Con información de Sputnik.

Esta y otras informaciones puede ampliarlas en nuestra redes sociales: Twitter @noticias24, Instagram Noticias24mundo y YouTube Noticias24