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Mascotas

Los demonios de Tasmania son propensos a contraer tumores letales por su agresividad

Foto: National Geographic / Ian Waldie / Getty Images

(Sídney, Australia, 4 septiembre. EFE).- La agresividad de los demonios de Tasmania, que habitan en el sur de Australia, los hace propensos a contraer tumores faciales letales que han llevado a la especie al borde de la extinción, según un estudio científico divulgado hoy.

Investigadores de la Universidad de Tasmania descubrieron que los ejemplares con una menor cantidad de mordeduras de otros congéneres tienen una mayor tendencia a infectarse con este tumor cancerígeno mientras que los menos agresivos se salvan de contraer la enfermedad.

Los demonios más agresivos «muerden los tumores de otros congéneres que son menos agresivos y es así cómo se infectan», explicó Rodrigo Hamede, autor del artículo publicado en la revista de la Sociedad Ecológica Británica citado por la agencia local AAP.

Al estudiar unos 300 ejemplares de la región de Cradle Mountain, en la isla de Tasmania, entre los años 2006 y 2010, Hamede descubrió que los animales infectados tenían entre 0 y 4 mordeduras, mientras que los sanos registraban entre 5 y 15.

Foto: Wikipedia

La presencia de heridas bucales producidas por la trituración de huesos o las púas de los equidnas, un monotrema parecido a un puercoespín, también contribuyen a que los demonios de Tasmania contraigan la enfermedad.

La alta tasa de mortalidad debido a estos tumores suponen una «presión adicional» en la población de demonios de Tasmania, por lo que Hamede espera que se acelere el proceso evolutivo para permitir que estos animales carnívoros disminuyan su agresividad y que la enfermedad sea menos virulenta.

La enfermedad, que genera la aparición de tumores que aumentan de tamaño hasta causar unas deformaciones que impiden al animal comer para sobrevivir, «es cien por cien mortal y de algún modo, los animales tienen que aprender a coexistir con ella», apuntó el científico australiano.

El demonio de Tasmania está incluido en el listado nacional de Australia de animales en peligro de extinción y también en la lista roja de Naciones Unidas por considerar que en un plazo de 25 a 35 años puede desaparecer si antes no se encuentra una cura al cáncer que diezma a la especie.