Cómo evitar la “ansiedad por separación” en tu perro

Foto: GEtty

(Caracas, 26 de abril. Noticias24).-Si cuando llegas a casa encuentras que tu perro destrozó tus zapatos, tus muebles, o cualquier otra pertenencia a su alcance, es probable que esté padeciendo de ansiedad por separación, un mal que aqueja a mascotas que pasan el día solas.

Según el reconocido veterinario británico Ian Dunbar, la mejor cura para la ansiedad es enseñar al perro, desde que llega a casa, a tener un espacio propio donde pueda estar tranquilo. Este lugar, o guarida, podemos acondicionarlo con un kennel o jaula, que hemos de convertir en su “casa”.

Muchos dueños de perros consideran cruel “encerrar” al perro, pero nada está más lejos de la realidad: Los perros tienen un fuerte instinto de guarida, que manifiestan escondiéndose bajo una mesa o en un clóset en ocasiones en que tienen miedo o están enfermos. Además, el kennel o guarida que construyamos no sólo nos servirá para reducir la ansiedad por separación del animal, sino también para enseñarlo a comportarse e ir al baño de forma planificada e higiénica.

Una de las causas principales de la ansiedad por la separación es que el perro, desde que llega a su nueva casa, tiene la constante compañía y atención de su dueño. En ese caso, es normal que la mascota se vuelva extremadamente apegada a los humanos, y que no desarrolle su sentido de independencia. El perro dependiente se aburre enormemente cuando está solo, y encuentra entretenimiento en caminar por toda la casa, morder o roer objetos, ladrar y/o rascar las puertas.

Puedes crear la “guarida” utilizando una jaula, kennel, o vallas plásticas para perros que confinen un espacio de uno o dos metros cuadrados. De ser un kennel, debes comprarlo teniendo en mente que el perro pueda estar de pie y tener la capacidad de dar vuelta dentro del mismo cuando haya crecido hasta su talla de adulto. Dentro del kennel, debes poner una “cama” suave, bien sea una colchoneta de goma espuma o una cobija doblada, y algunos juguetes que pueda morder.

Habituar al perro a la guarida es sencillo si llenas un juguete con comida y sus golosinas favoritas y lo atas con una cuerda al interior del kennel o jaula, dejando la puerta abierta para que el animal pueda entrar y salir, supervisando siempre los momentos en los que tu perro está fuera de su guarida. Si el perro juega dentro del kennel, felicítalo profusamente.

Durante los primeros días, es recomendable darle de comer al perro con los juguetes que puedes rellenar en lugar de en su plato. Si está habriento, muéstrale el juguete lleno de alimento y ponlo dentro del kennel. Un truco muy popular es cerrar la puerta de la jaula, con el perro afuera y el juguete dentro, para que el perro “pida” que abras la puerta y lo dejes entrar a su guarida.

Tu mascota puede permanecer (entretenida con sus juguetes) en el kennel mientras estás en la computadora o realizas quehaceres del hogar, y salir cuando estés listo para jugar con ella, enseñarle instrucciones, o llevarla a pasear. Que el cachorro no tenga acceso al amo cada vez que él quiera, sino de acuerdo a tu rutina, fortalece tu liderazgo en la “manada”, fomenta su propia independencia y reduce la ansiedad por la separación.

Estos buenos hábitos hay que reforzarlos de manera continua, dejando dentro de su guarida suficientes juguetes rellenos de alimento que puedan mantenerlo ocupado por largo rato. Nunca dejes al perro demasiado tiempo en su guarida. Si es cachorro, déjalo salir cada hora y llévalo al sitio designado para sus necesidades, como el patio de la casa, o un espacio del apartamento forrado con papel periódico. Si evacúa en su lugar, felicítalo y prémialo de inmediato. A medida que el perro se hace más adulto, puede controlar mejor sus esfínteres y pasar más tiempo en su guarida.

Al igual que los lobos, los perros son criaturas crepusculares: están más activos al amanecer y al anochecer. Esto facilita su adaptación a nuestra sociedad, dado que podemos pasear y jugar con ellos al despertarnos y al llegar del trabajo. Cuando son adultos, les resulta natural dormir buena parte del día, mientras estamos fuera de casa.

El kennel, durante los meses de adaptación al hábitat doméstico, enseña a la mascota a ser independiente y seguro de sí mismo, y disminuye el riesgo de que se formen hábitos como morder zapatos o rascar la puerta. Con este método, podemos darle más libertad de rondar por la casa o apartamento, con la seguridad de que sabrá afrontar las horas de soledad sin sufrir de ansiedad por separación.

Con información de DogStarDaily