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Mascotas

Documental en España reabre el debate sobre las orcas en cautiverio a nivel mundial

Foto: El Mundo de España

(Caracas, 4 de noviembre. Noticias24)– Un documental realizado recientemente en España, Blackfish”, ha desatado gran controversia en el tema del cautiverio de las orcas a nivel mundial, y sobre su estadía en parques recreativos.

Esta cinta, dirigida por Gabriela Cowperthwaite denuncia las presiones que ejercen los parques acuático para el desenvolvimiento de estos animales en un pequeño espacio acuático, para “enamascarar” los delitos que esto supone y el lucrativo negocio que implica mantener a estos animales es dicho estado.

Además, la realizadora de este proyecto audiovisual resalta que “aparte de las muertes de entrenadores que se han registrado, más de un centenar de incidentes con heridos se incluyen en la lista de eventos desafortunados con estos animales”. Sin embargo, dichos accidentes son ocultados por las gerencias de los parques acuáticos.

Por su parte, Javier Almunia, experto en cetáceos de un parque acuático en España rechazó todas las acusaciones hechas por la directora de la pieza, afirmando que “el argumento de que las orcas son inofensivas en la naturaleza parece ridículo, simplista y fantasioso”.

Todos estos hechos son analizados en el documental “Blackfish”, que a partir de testimonios ha reabierto el debate sobre si es lícito mantener a estos animales en cautividad y las normas de seguridad que deben seguir los entrenadores que trabajan con ellos.

A continuación el reportaje completo del diario El Mundo de España

Dawn Brancheau era una experimentada entrenadora de orcas. En febrero de 2010, cuando tenía 40 años, murió en la piscina del parque acuático SeaWorld de Orlando (EEUU) durante un espectáculo que realizaba junto a una orca llamada Tilikum, que se cobraba así su tercera víctima mortal.

Pese a que este impresionante macho, de siete metros de longitud y 5.600 kilos, ya había estado involucrado en la muerte de otras dos personas, seguía siendo la principal atracción de los shows acuáticos de SeaWorld, que cuenta con tres parques en EEUU (en Orlando, San Antonio y San Diego) y posee 28 de las 52 orcas que hay en cautividad en el mundo. Su primera víctima fue la entrenadora Keltie Byrne, a la que ahogó en 1991 en el parque Sealand of the Pacific de Canadá. Ocho años después, un hombre de 27 años llamado Daniel Dukes fue encontrado una mañana desnudo sobre el cuerpo de Tilikum en el tanque de SeaWorld de Orlando. Se determinó que había muerto por ahogamiento e hipotermia.

El español Alexis Martínez también murió durante un entrenamiento con una orca cuando tenía 29 años. Ocurrió en diciembre de 2009 en el Loro Parque de Tenerife, una de las mayores atracciones turísticas de las Islas Canarias. Allí viven en la actualidad seis orcas, entre ellas Keto, el mismo animal con el que trabajaba Martínez cuando murió.

Todas estas muertes se analizan en Blackfish, un documental que se ha estrenado esta semana en España y que ha reabierto el debate tanto sobre si es lícito mantener a estos gigantes de la naturaleza en cautividad como sobre las normas de seguridad que siguen los entrenadores que trabajan con ellas, con las que llegan a crear vínculos estrechos.

El macho Tilikum

Acostumbradas a nadar a diario decenas de kilómetros en mar abierto, las orcas se ven obligadas a cambiar el océano por las estrecheces de las piscinas cuando son capturadas y trasladadas a los parques acuáticos. Es lo que le ocurrió a Tilikum, el protagonista del documental. Hasta los dos años vivió en libertad junto a su familia. Cuando en 1983 fue capturado en aguas islandesas y trasladado al acuario SeaLand of the Pacific de Canadá, medía ya tres metros y medio.

Pronto se convirtió en la estrella del acuario canadiense, donde convivía con orcas desconocidas y con los entrenadores. Otros ejemplares de su especie, sin embargo, han nacido ya en los parques acuáticos y nunca han vivido en el océano.

La cinta, dirigida por Gabriela Cowperthwaite, denuncia también las supuestas presiones que ejercen los parques acuáticos para enmascarar estos accidentes y el lucrativo negocio que supone mantener a estos animales cautivos.

Y es que, según explica a EL MUNDO Samantha Berg, ex adiestradora de orcas en el SeaWorld de Orlando, además de las muertes de entrenadores se han registrado más de un centenar de incidentes en los que ha habido heridos. El número real, sostiene, es muy superior, pues hay casos que no trascienden debido al interés de los parques por mantenerlos en secreto.

Seis orcas en Loro Parque

En el documental se vierten también acusaciones contra los responsables de Loro Parque de Tenerife, tanto por las instalaciones donde viven las orcas como por la manera en la que se trató la muerte de Alexis Martínez.

Javier Almunia, experto en cetáceos de Loro Parque, rechaza todas las acusaciones lanzadas en Blackfish: “El argumento de que las orcas son inofensivas en la naturaleza me parece ridículo, simplista y fantasioso”, afirma a EL MUNDO en conversación telefónica.

Según sostiene, la prioridad de su parque acuático es el bienestar de sus animales y la sensibilización de la población hacia estos cetáceos. Además, recuerda que Loro Parque dedica 850.000 euros anuales para financiar proyectos de investigación sobre cetáceos, que pueden desarrollarse allí en un entorno controlado.

Nuestro país es el tercero que mantiene más ejemplares en cautividad, tras EEUU y Japón. Las seis orcas cautivas en España viven en el Loro Parque, un centro que se define “como la instalación más innovadora y moderna del mundo para albergar orcas, construida especialmente para el bienestar de estos animales”. Almunia detalla que cuentan con una superficie de 1.000 metros cuadrados repartidos en tres piscinas, que tienen profundidades de entre ocho y 12 metros y en las que hay un total de 22 millones de litros de agua. La piscina más grande tiene unos 50 metros de diámetro: “Superamos todos los estándares en este tipo de parques. Aquí tienen mucho más espacio. Obviamente no pretendemos que un recinto se compare con el mar, aunque allí se desplazan sobre todo para buscar comida”, sostiene Almunia, que trabaja con cetáceos en Loro Parque desde hace 14 años y es doctor en Ciencias del Mar.

Por lo que respecta a los beneficios económicos que generan, Almunia afirma que el número de visitantes no aumentó a raíz de la adquisición de orcas, en 2006, aunque admite que sí subieron el precio de la entrada. Cada año visitan Loro Parque 1.200.000 personas. El ticket de adulto cuesta 33 euros (20 para residentes en las Islas Canarias), 22 euros para los niños de hasta 11 años y es gratuito para los menores de seis años.

Almunia estima el coste anual de mantenimiento de cada una de sus orcas en 500.000 euros, tanto para alimentación como gastos veterinarios. Un adulto come unos 50 kilos de pescado al día: “Les damos arenque, capelán y espadín”, detalla.

Muertes tempranas

Jennifer Berengueras, de la organización SOS Delfines, lleva 13 años trabajando en la protección de cetáceos y tiene otra opinión sobre las condiciones en que viven las orcas cautivas. Según recuerda, hace pocos meses murió en Loro Parque una orca joven llamada Vicky.

Javier Almunia, de Loro Parque, detalla que Vicky nació el 3 de agosto de 2012 y murió antes de cumplir un año debido a una complicación intestinal: “Tienen un sistema inmunitario poco eficaz al principio de su vida y son muy susceptibles a cualquier infección. Se considera que un 50% de las crías no llega a cumplir un año”, asegura.

Samantha Berg, por su parte, afirma que la tasa de mortalidad en orcas en cautividad es 2,5 veces superior a la de las que viven en libertad. Por lo que respecta a su esperanza de vida de una orca adulto, hay disparidad de criterios, pues no hace tanto tiempo que se estudian estos animales, aunque hay algunas investigaciones. En general, se considera que pueden vivir tanto como un ser humano, incluso hay referencias a una orca que ha superado los cien años, según recuerda Almunia. Las hembras son significativamente más longevas que los machos. Un estudio estima los 90 años como edad máxima en libertad, aunque el promedio suele ser 50 años. La edad máxima de los machos rondaria los 60 años y su promedio, unos 40 años.

Berengueras, licenciada en ciencias ambientales, también critica que una orca salvaje llamada Morgan, que fue rehabilitada en Holanda, fuera trasladada a Tenerife: “Participa con otras orcas en los espectáculos. Está siendo acosada y está llena de heridas”, denuncia. Según Loro Parque, el animal fue trasladado a Canarias para garantizar su supervivencia. Su experto en cetáceos, Javier Almunia, asegura que esta orca “se encuentra perfectamente y sólo tiene un problema acústico grave”. Asimismo, asegura que si se ofrecieron a acogerla en Loro Parque fue para “evitar que fuera sacrificara”, pues los expertos que la rehabilitaron consideraron que no sobreviviría si era puesta en libertad y “sus únicas opciones eran la eutanasia o que fuera trasladada a un centro en cautividad con otros animales”.

La muerte de Alexis Martínez

Por lo que respecta a la muerte de Alexis Martínez mientras entrenaba a la orca Keto, de 4.000 kilos de peso, Almunia lo considera “un accidente de mala fortuna” y subraya que el animal no se mostró agresivo. “En ningún momento las pruebas indicaron que fuera un ataque del animal, sino un desplazamiento. Hubo un aplastamiento contra uno de los bordes de la piscina”, explica. ¿Y cuál es la diferencia? “Un ataque tiene un componente de agresividad. Fue un accidente vinculado a trabajar con animales de gran tamaño, como otros mamíferos”, argumenta Almunia, que no se encontraba en el parque cuando se produjo la muerte.

Existe un convenio de cesión de cetáceos entre SeaWorld y Loro Parque. Keto había sido trasladado desde EEUU, aunque Almunia, tras comprobar su genealogía, afirma que no era descendiente de Tilikum, que es el macho de mayor tamaño en cautividad y el que con más frecuencia fecunda a las hembras del acuario de Orlando.

El caso español fue investigado por un inspector de trabajo, que concluyó que no había habido negligencia por parte del parque. La familia de Martínez, cuya novia aparece en el documental poniendo en entredicho la actuación de los responsables de Loro Parque, fue indemnizada por el seguro con 240.000 euros.

En el documental se sugiere que Martínez no contaba con la preparación necesaria, otro punto que desmienten en Loro Parque: “No tenía título de entrenador de animales porque no existe una formación reglada. Pero de 2006 a 2011 recibió el entrenamiento necesario para trabajar con ellos”, asegura.

El experto en cetáceos del centro admite que tras la muerte de Martínez cambiaron las normas de seguridad en Loro Parque. Desde entonces, los entrenadores no entran en la piscina en la que se encuentran las orcas durante los entrenamientos: “Nada te garantiza que el riesgo sea cero. El único caso en el que se meten es cuando tienen que alimentar con biberón a las crías que no son amamantadas por sus madres”, explica.

Por lo que respecta a otros accidentes, asegura que sólo se ha producido otro. Una entrenadora fue sumergida en el el fondo de la piscina por otra orca.

Capturas en el océano

Jennifer Berengueras, de SOS delfines, denuncia que las orcas siguen siendo capturadas en el océano. En las últimas semanas, asegura, han sido atrapados otros siete ejemplares en Rusia, lo que ha elevado la cifra de animales cautivos de 45 a 52.

“Aunque es legal mantener a estos animales en cautividad porque la Ley 31/2003 [de conservación de la fauna silvestre en los parques zoológicos] justifica la existencia de estos centros como lugares de conservación y educación, hay una guía del Ministerio de Medio Ambiente que dice que no se deberían hacer espectáculos con estos animales. En el caso de las orcas, dudamos de la legalidad de estos espectáculos porque están en el anexo A del Convenio CITES [Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres] y está prohibido su uso comercial. Se está actuando al margen de la legalidad”, sostiene Berengueras, que asegura que tras realizar un análisis de los espectáculos de todos los delfinarios de España, constataron que apenas dedican unos segundos a la divulgación.

“Creemos que falta mucha concienciación entre los ciudadanos. La gente debe saber que estos animales no están bien y que la realidad, más allá de los espectáculos de los acuarios, es muy dura”, argumenta Berengueras. “Tenemos el dudoso récord de ser el país con más cetáceos en cautividad de Europa”, añade la conservacionista.

“La orca Keto mató a Alexis Martínez y otras personas han resultado heridas por orcas en Loro Parque. Incluso las ballenas beluga, que normalmente se comportan de forma amigable, pueden causar heridos debido a su enorme tamaño. Los delfines, las morsas o los leones de mar también son capaces de herir gravemente a los humanos. Y ocurre con mucha más frecuencia de lo que la gente cree”, asegura la ex entrenadora Samantha Berg, que se muestra convencida de que estos animales deben vivir en libertad.

“Acuarios como SeaWorld hacen algunas cosas positivas, como rehabilitar y liberar en su medio natural a tortugas de mar y manatíes, pero eso no significa que esté bien que mantengan allí a las orcas. No podemos satisfacer las necesidades de los grandes mamíferos acuáticos en cautividad”, sostiene Berg, que admite que ella misma, cuando comenzó a trabajar en acuarios en los años 90, no vio nada malo en que estuvieran cautivas.

“Siendo realistas sabemos que es difícil reintroducir a todos los cetáceos que hay actualmente en la naturaleza. Por ello, lo que pedimos de manera inmediata es que se dejen de capturar, de criar y de hacer espectáculos con ellos. Luego ya irán desapareciendo paulatinamente. Los programas de reintroducción son complejos pero no imposibles. Hay pocos, pero hay algunos casos de reintroducciones con éxito”, afirma Berengueras.