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Mascotas con historia: el “mal de amor” que vivió Fuchi

Foto: Fuchi / Enviada por el lector

(Caracas, 27 de marzo. Noticias24) – Noticias24 pone a disposición de sus lectores una nueva sección dedicada a las mascotas. Envíanos la historia de tu consentida para que salga en nuestro portal.

Solo debes enviarnos tu relato y la imagen identificada de tu mascota a la siguiente dirección: historiasmascotasn24@gmail.com

El “mal de amor” que vivió un perro

Esta es la historia de un canino la cual sus dueños catalogaron como “el mal de amor” pero de un perro; y es que conocí la historia de un perro de raza Chow Chow, quien fue mascota de un hogar caraqueño por más de 13 años y se enamoró de su dueña.

Según cuentan los dueños, la mascota se enamoró de una de las hijas de la familia y padeció de uno de los grandes sentimientos, el amor, aunque no lo crean.

De nombre irreverente, sus dueños aseguran que al momento de bautizarlo volaban más de 100 papelitos con distintos nombres, pero al final ninguno fue de utilidad, pues una prima de la familia, al observar que la mascota era algo “cocho” suspendió la elección y lo llamó “Fuchi”.

Fuchi fue adoptado a los tres meses de nacido

“Fuchi” fue adoptado a los tres meses de nacido por un hogar conformado por padre, madre y cuatro hijos (dos hembras y dos varones).

La mascota se caracterizaba por tener un don de cazador; cuando salía a los parques en vez de correr o jugar con los demás perros buscaba cazar insectos, animales rastreadores, entre otros.

Además desarrolló una habilidad en cuanto a modales, se podría decir que su inteligencia llamaba la atención de los vecinos.

“Fuchi” a medida que iba creciendo, sus sentimientos fueron tomando más fuerzas. Su inclinación descansaba en los calurosos brazos de la hija mayor de la familia, Teresa.

Ella dedicaba gran parte de su tiempo libre con caricias, juegos y hasta clases hacia “Fuchi”; me atrevería a decir que ambos sentían afecto.

Jamás podremos descifrar lo que puede “sentir” un animal, si piensa, si le gusta o si se enamora. Pero a simple vista se observaba el colosal sentimiento que envolvía al canino cada vez que estaba con Teresa.

Así pasaron los años, Teresa entraba en la pubertad y “Fuchi”, bueno “Fuchi” seguía creciendo; para muchos expertos en medicina, afirman que el desarrollo de cada adolescente es la etapa más significativa en los seres humanos.

Fuchi pasó seis meses comiendo casi nada, no quería salir, ni ladrar, de broma caminaba

Y así fue, Teresa ya para los 17 años tuvo su primer y único novio, lo cual la incentivó a presentarlo en su casa. Las cosas ya venían cambiando para estos jóvenes pero para “Fuchi” se mantenían iguales.

Sin embargo, el canino nunca dejó entrar a José (El novio de Teresa) al hogar, no delante de su presencia. Los dueños cuentan que parecía que se transformaba en una bestia incontrolable.

“La primera vez que José trato de entrar a la casa el perro no dejaba de ladrarle, tuvo que entrar Teresa sola y la olfateo de arriba abajo”, afirmó Roberto, el segundo hijo de la familia.

Según el padre de familia, a Teresa no se le podía acercar ningún hombre en presencia del animal, ni amigos varones ni conocidos que fueran hombres, porque los ahuyentaba con sus ladridos.

Así pasaron los años, hasta que Teresa, a sus 20 años decide contraer nupcias con José. Lo que trajo como consecuencia la melancolía, depresión y tristeza al canino.

“Fuchi estaba muy unido con Teresa, cada vez que iba al colegio aullaba por su ausencia y cuando regresaba de clases se volvía como loco. Corría de un lado a otro, brincaba, buscaba sus huesos de juguetes. Hasta hacía gestos con su mandíbula insinuando hablar con ella”, aseguró la mamá de Teresa.

Fuchi vivió los seis peores meses de su vida en el momento que Teresa se casó

Cuentan los familiares de Teresa que “Fuchi” vivió los seis peores meses de su vida en el momento que Teresa se casó y decide irse a vivir con su pareja.

“En el momento que Teresa se va con José a su nuevo hogar, fue impresionante ver el cambio que le generó a Fuchi. El sabía que Teresa se iría, era un perro muy inteligente. Paso seis meses comiendo casi nada, no quería salir, ni ladrar, de broma caminaba“, aseguró Fernando, el hijo menor.

Inclusive lo llevaron al veterinario de confianza para ver si existía algún remedio para curarle el “mal de amor” pero la respuesta del especialista después de examinarlo fue: “Deben mostrarle cariño, aprecio, hacer las mismas rutinas que realizaba Teresa con el para poder animarlo”.

Y así fue, después de tres meses ya el perro estaba tomando las mismas riendas de lo que para el fue un pasado amoroso, y terminó aceptando a José dentro del hogar.

“Fuchi” fallece un 14 de febrero por un infarto, el veterinario concluyó que fue por su vejez.

Enviado por Roberto Cuatindioy