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Mascotas

Mascotas con historia: el valiente perrito que murió en un último acto de amor

Foto: Kino / Enviada por el lector

(Caracas, 16 de mayo. Noticias24) – Noticias24 pone a disposición de sus lectores una sección dedicada a las mascotas. Envíanos la historia de tu consentida para que salga en nuestro portal.

Solo debes enviarnos tu relato y la imagen identificada de tu mascota a la siguiente dirección: historiasmascotasn24@gmail.com

El valiente perrito que murió en un último acto de amor

Aunque no estaba segura de traerlo a casa, buscamos un nombre que ponerle: Roco, Roky, Boby, Chester, Kino. Lo nombramos Kino, ya que no era común.

Tenía un mes y quince días, todavía no estaba destetado, por lo que pasamos varias noches sin dormir, mientras se acostumbraba a la leche maternizada, a tomar agua, a los olores de casa y por supuesto a nosotros. Por ser un Pinscher Miniatura, era demasiado pequeño, todavía recuerdo me cabía en una mano, lo arropaba con una cobijita porque sentía mucho frío. Enseguida me encariñe, creo que él pensó que yo era su mamá, porque después llegamos hacer muy buenos amigos.

Pronto se sintió a gusto y era el consentido de la casa, era muy juguetón, al principio había que guardar muy bien las medias, los zapatos y sandalias, pero enseguida aprendió a respetar. Me saltaba encima cada vez que llegaba de la calle. Kino era muy inteligente, cuando sonaba el teléfono, se desesperaba e iba hasta donde estuviera y me avisaba de la novedad, le gustaba mucho su alimento para perro, pero también el pollo y el helado y cuando alguien se me acercaba primero bufaba y luego esperaba el grito mío – Kino, ya!!! es un amigo – y luego movía la cola, en signo de aceptación y compartía amistosamente, era pura bulla…

De vez en cuando se subía a mi cama, solo cuando yo se lo permitía, era muy educado, lo enseñe que hiciera sus necesidades en un papel periódico, cerca de su sitio de dormir. Cuando yo estaba fuera de la casa, él sabia cuando estaba cerca, y le preguntaban – ya viene mamá, Kino? – y saltaba de la alegría advirtiendo que pronto llegaría.

Mi mamá me decía – ese perro va hablar un día de estos!!! En la mañana cuando regaba las matas, le daba permiso para estar en el jardín, enseguida marcaba su zona, le ladraba a los gatos que se subían en el alero, a las ranitas y sapito que saltaban en el agua del riego y al morrocoy que vivía entre la grama y las plantas, él se creía el rey, bueno, el era el consentido.

Cuando lo llevaba al veterinario, a ponerle las vacunas, se resistía, reconocía la calle cuando llegábamos a la esquina para cruzar a la clínica, pero yo con mucho cariño le advertía que era necesario, al igual que el baño, para su salud. Creo que entendía, por que al final con un gesto de sumisión se quedaba quieto y lo aceptaba con resinación.

Un día, me fui a trabajar lejos de mi ciudad, donde no podía llevarme a Kino, sentía que él igual que yo nos dolía esta distancia, por lo que tuve que dejarlo, donde me lo cuidarían hasta que yo pudiera obtener una nueva casa. Lamentablemente la espera fue larga, y un día Kino decidió irme a buscar, pero nunca más regreso.

Llore muchísimo, pero ahora estoy contenta, porque mi papá que está en el cielo, en sueños me dijo que Kino esta con él. Kino llegó a mi, cuando menos lo esperaba, me resistía a tener un perro, si embargo, por ser un animalito tan bello, educado, fiel, inteligente y obediente, llegó a llenar una parte de mi vida, y sobre todo aprendí a querer a los perros y a todos los animales del mundo.

Enviado por Griceldys Arias