Sacar a los tiburones de los platos es la meta de defensores de animales

(Caracas, 07 de noviembre – AFP).- Sacar a los tiburones de los platos y devolver a los leones a su reino. A esto aspiran expertos de 120 países, reunidos en Ecuador, que planean incluir una treintena de especies nuevas en la lista de animales en peligro de extinción.

“Esta es una de las veces que más especies pretendemos añadir y para los tiburones es un nuevo récord. Esperamos que 32 especies sean incluidas en el apéndice para ser protegidas”, dijo a la AFP Bradnee Chambers, secretario de la Convención sobre la Conservación de las Especies Migratorias de Animales Silvestres (CMS, por su sigla en inglés).

Actualmente, el apéndice de esta convención, que es parte de las Naciones Unidas, incluye 134 especies en peligro, como el leopardo de las nieves, la ballena de Groenlandia, el manatí antillano, la gacela blanca y el albatros de cola corta.

De las 32 especies que los conservacionistas pretenden agregar, 21 corresponden a ejemplares apreciados por los comensales, como los tiburones, sobre todo en Asia.

“La principal amenaza es la sopa de aleta de tiburón”, declaró a la AFP el director en Alemania del Fondo Internacional para el Bienestar Animal (IFAW), Ralph Sonntag, en el marco de la undécima reunión de la CMS que concluirá este domingo en Quito.

El consumo de las aletas “causa la muerte de 100 millones de tiburones al año en el mundo”, agregó.

Argentina, México, España, India, Indonesia, Taiwán y Japón son los países que más capturan tiburones, cuyas aletas son comercializadas principalmente en Hong Kong y China, de acuerdo con la bióloga marina Sarah Fowler, de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN).

La misma suerte corren las mantarrayas y mobulas. “Los precios de un kilo de branquias de estos animales oscilan entre 189 y 278 dólares”, según un informe de la organización británica Manta Trust.

En 2010 se encontraban 61.000 kilos de branquias en el mercado de la ciudad china de Cantón. “Tres años más tarde eran 138.000 kilos“, señaló a la AFP Isabel Ender, de Manta Trust.

Los tiburones, mantarrayas y mobulas también están amenazados por la pesca incidental y la lenta reproducción. “Cuando la gente empieza a pescar tiburones saca miles, y los tiburones que son dejados no pueden reproducirse lo suficientemente rápido como para reemplazarlos. Estamos en peligro de perderlos”, enfatizó Fowler.

Un rey sin tierras

Así como los tiburones mantienen el equilibrio del ecosistema en los océanos, los leones lo hacen en la tierra. Sin embargo, su función está amenazada, sobre todo, por la expansión de las zonas agrícolas en sus territorios.

“Los leones tienen menos tierra y hay más presión porque están viviendo más cerca de las personas, y eso se convierte en un conflicto. Es un gran problema”, afirmó Mark Jones, de la fundación internacional Born Free.

La población de leones, presentes en 30 países africanos, bajó 30% en 20 años, dijo.

La disputa por el territorio también pone en jaque a los osos polares a causa del deshielo en el Ártico, donde hay de 20.000 a 25.000 ejemplares.

“Lo que pasa ahora es que los osos polares están llegando hacia el continente durante el verano. Como resultado está aumentando la cacería“, dijo a la AFP Masha Vorontsova, directora regional del IFAW.

“Una de las proyecciones es que para el año 2100, el oso polar será solo encontrado en Canadá”, agregó, al señalar que desaparecerá de Estados Unidos, Rusia, Noruega, Dinamarca y Groenlandia.

También preocupa la caza de aves, que deja unos 1,5 millones de animales muertos en su tránsito por el norte de África. Las municiones de plomo además provocan envenenamiento.

“Las balas se fragmentan en pequeños trozos que quedan en el medio ambiente y las águilas u otras aves de presa comen estos pedazos de plomo y se envenenan”, explicó Ruth Cromie, de la organización Wildfowl and Wetland Trust.

Los humanos, que se alimentan de estas aves, también se pueden verse afectados por este metal tóxico.