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Mascotas

Los extraños wombats de Australia están muriendo por desnutrición

Sídney (Australia), 25 may (EFE).- La desaparición de las plantas de las que se nutre el wombat, un marsupial autóctono australiano, está matando a estos huidizos herbívoros que tienen la apariencia de un osezno y la de un tejón.

La especie de los wombats sureños de hocico peludo (Lasiorhinus latifrons) que habita el Estado de Australia del Sur tiene cada vez menos posibilidades de alimentarse con plantas nativas a causa de la degradación de su hábitat natural, el pastoreo incontrolado y la introducción de un tipo de flora que no contiene los nutrientes que precisa para sobrevivir.

Por ello estos animales regordetes de un metro de largo, patas gruesas, pelo marrón y cola corta, se nutren ahora a base de las plantas que encuentran, aunque la que parece envenenarlos hasta causar su muerte es la llamada verrucaria (Heliotropium europaeum).

El veterinario Wayne Boardman de la Universidad de Adelaida, considerado un experto en estos animales, explicó a Efe que en general, entre la vegetación actual no hay apenas plantas o hierbas que le aporten “los nutrientes necesarios” para sobrevivir y además la ingesta de la verrucaria “le afecta al hígado” hasta que por esa dolencia muere “de forma lenta por inanición”.

“Es un problema crónico lento. Básicamente se mueren de hambre escondidos en sus madrigueras y por eso muchas veces no vemos los cadáveres”, apuntó Boardman.

En Australia del Sur se ha detectado en los últimos dos años la presencia de una gran cantidad de wombats enfermos, con una delgadez pronunciada, pérdida de pelo, dermatitis y heridas en la piel.

En los casos más severos, estos marsupiales sufren de hemorragias y una dermatitis aguda y lesiones severas en el hígado, de acuerdo a la investigación realizada por Boardman y su colega Lucy Woolford.

En un principio cuando se detectó en Australia del Sur a los primeros wombats enfermos en los alrededores del río Murray lo expertos creyeron que se trataba de sarna sarcóptica y esta hipótesis cobró peso al multiplicarse el número de casos con las posteriores inundaciones en la zona.

“Es un problema crónico lento. Básicamente se mueren de hambre escondidos en sus madrigueras y por eso muchas veces no vemos los cadáveres”.

Pero después se observó que otra gran cantidad de ejemplares que habitaban a muchos kilómetros del río Murray también mostraban los mismos síntomas, lo que llevó a los veterinarios motivó a investigar a partir de otras pistas para conocer lo que está ocurriendo.

Boardman y Woolford han enfatizado que no todos los animales de esta especie con señales de alopecia padecen del hígado y que en todo caso hay que considerar diversos factores para explicar la muerte de ellos, como el estrés nutricional crónico, deficiencias, toxicidad y perturbaciones hormonales.

Pero lo que sí tienen claro es que en los animales examinados no se encontraron evidencias de sarna sarcóptica.

Los expertos consideran que el problema causado por la enfermedad es ya alarmante y puede diezmar la población tal como ha ocurrido con el animal denominado demonio de Tasmania o el koala, que están desapareciendo con rapidez por culpa de tumores faciales o la clamidia, respectivamente.

La activista australiana Brigitte Stevens de la Organización para la Concienciación sobre el Wombat, llamados también “bulldozer del bosque”, comentó recientemente a la emisora local ABC que el problema es “inmenso”.

Stevens relató que un día vio en un período de tres horas a 274 wombats agonizantes y solo cuatro ejemplares vivos que no padecían la enfermedad.

En Australia de Sur, según el zoo de este Estado, se calcula que solo quedan unos 100.000 wombats, especie cuya capacidad reproductiva comienza a partir de los dos años de edad y una vez paren, al igual que otros marsupiales, la hembra guarda en la bolsa urogenital a la crías durante varios meses.

La falta de una nutrición adecuada afecta también al ciclo de reproducción de esta especie cuya alimentación depende en gran medida de las lluvias del invierno austral que hacen germinar las plantas y provocan un aumento de los niveles de las testosteronas en los machos y motivan la ovulación en las hembras.

Los wombats son considerados por los agricultores como una peste porque cuando proliferan a menudo causan daños en los cultivos.