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Mascotas

¿Qué hacer cuando un perro come lo que no debe?

Foto: Markus Schollz/dpa

DORTMUND (ALEMANIA) (dpa) – Para algunos perros, estar en casa o salir a pasear es sinónimo de comer de todo. Son capaces de meterse casi cualquier cosa a la boca, desde pañuelos viejos, pasto, heces de caballos y vacas, hasta restos de otros animales muertos. Pero aunque puede resultar chocante, no siempre este comportamiento implica un problema de conducta del animal.

Aunque al dueño le repugne bastante, es normal que un perro coma excrementos de ganado, carroña o algunas setas, asegura Udo Kopernik, portavoz de la asociación alemana VDH, que agrupa a todas las relacionadas con el cuidado y la posesión de perros en el país.

«Además, el perro, como acompañante del ser humano, tenía originalmente la tarea de comerse sus desechos y restos», comenta. «Es un comportamiento que se produce en mayor o menor medida según el animal, pero que no se les ha podido eliminar por completo hasta ahora».

Por eso la clave es preguntarse primero qué es normal y acorde con la naturaleza del perro y qué es lo que a uno le choca o le repugna.

«En la mayoría de los casos se trata de la falta de algún mineral que puede ser subsanada rápidamente».

Cuando un animal busca sin embargo todo el tiempo algo que comer e incluso se mete en la boca cosas que no se pueden digerir y que le hacen daño, entonces es importante buscar el origen del comportamiento. «Por ejemplo cuando un perro come constantemente excrementos, arena o piedras, puede ser un signo de que le faltan ciertas sustancias», señala el veterinario Thomas Steidl. «En la mayoría de los casos se trata de la falta de algún mineral que puede ser subsanada rápidamente».

Pero también puede tratarse de problemas de comportamiento del animal, costumbres o errores de educación por parte del dueño. «Hay que analizar bien al animal y los síntomas para saber qué está pasando», recomienda Corina Fundel, de la Asociación de Escuelas para Perros de la ciudad de Fürth.

Porque los motivos pueden ser diversos: algunos perros sufren daños cerebrales que se producen por la falta de experiencia que deben acumular en las primeras semanas, y comen objetos inadecuados. Eso puede ser peligroso si el animal está solo en casa, cuando puede tragarse piedras o piezas metálicas. «Eso es un indicio de que algo va mal y hay que pedir ayuda profesional».

Fundel cree que es fundamental que el perro obedezca a un «no» cuando se va por la calle y come algo que no debe. Pero, nada impide que lo haga cuando el dueño no lo ve o está fuera de su alcance. «Por eso lo mejor es enseñar al perro de pequeño que no debe llevarse a la boca todo lo comestible que encuentre por ahí».

«En algunos casos puede ayudar salir durante una temporada con un bozal», opina Fundel. Según cuán grave sea el caso, puede ser necesario contratar a un entrenador que le enseñe el comportamiento adecuado. «Pero no todo se puede hacer mediante un entrenamiento, hay costumbres que no es posible eliminar por completo».

Es normal por ejemplo que los cachorros se coman cosas no digeribles.

«Ya sea pelotas o pantys, los perros pequeños suelen jugar con las cosas y enseguida se han tragado algo», comenta el veterinario Steidl. «Pero ya sea con cachorros o perros adultos, si el animal se traga un trozo grande de plástico éste puede complicar el tránsito intestinal y en el peor de los casos bloquearlo». Las sustancias químicas que contienen por ejemplo algunas pelotas de tenis pueden dañar además la pared estomacal.

En cambio, la carroña o las heces no suelen ser un problema. «Los perros tienen un aparato digestivo diferente y ácidos gástricos muy concentrados», señala Kopernik.

Pese a todo, hay que tener cuidado: los excrementos de caballo pueden ser tóxicos para un perro si el caballo acababa de ser tratado con antiparasitarios, y comerse ciertas aves muertas en verano puede acarrear el riesgo de que se contagien de algunas bacterias (clostridiales) que producen intoxicaciones. Lo ideal es que el perro vomite lo que ha comido en la media hora siguiente, pero eso no lo puede hacer uno mismo, hay que llevarlo al veterinario de urgencia.

Un consejo general es no darle para jugar al perro ropa o zapatos viejos si uno no quiere que más tarde se dedique a morder otras prendas, afirma Kopernik. «Él no puede distinguir si se trata de una prenda vieja o una de diseño».