La colaboración entre hombres y mujeres es cada vez más necesaria en una sociedad, según estudio

Foto: El Confidencial

(Caracas, 23 de julio. Noticias24).-“Detrás de todo gran hombre siempre hay una gran mujer”, así reza el refrán. A pesar de una idea que puede molestar a algunos hombres, la realidad es que la colaboración entre el sexo masculino y femenino es cada vez más necesaria en una sociedad en la que las cualidades de ambos son necesarias para poder mantener un equilibrio entre sí.

Se trata de una visión que se ha trasladado con una gran frecuencia al mundo empresarial en el que los modelos de gestión de hombres y mujeres se han sometido a prueba, en muchos casos, para recalcar la cohesión por parte de la fémina que suele generar que los entornos de trabajos sean más unidos. Asimismo, ocurre en los ámbitos de la vida privada según el escritor y profesor Adam Grant.

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El célebre escritor y porfesor Adam Grant explicó en las páginas del The New YorkTimes, que esta colaboración puede trasladarse al resto del ámbitos de la vida privada. Su tesis, de la cual se desprendía el resto de su argumentación, era que sin las mujeres, los hombres serían mucho menos generosos con su entorno inmediato. Dicha argumentación se basaba en un estudio aparecido en el Administrative Science Quarterly que afirmaba que los CEO que tenían hijas estaban mucho más predispuestos a donar dinero a obras benéficas que los que habían tenido descendencia masculina que, de hecho, pagaban menos a sus trabajadores.

“Cada vez más familias se sustentan en el sueldo de la madre”

En resumen, rodearse de mujeres nos hace personas más generosas, y menos competitivas. Si el mundo fuese exclusivamente masculino, parece sugerir la larga lista de estudios presentados sobre el tema, la máxima de Hobbes (“el hombre es un lobo para el hombre”) se podría dar por buena; son las mujeres, y su capacidad para comprender y simpatizar con los demás, las que evitan que la sociedad se convierta en una jungla. Pero no se trata de una mera cuestión de sentimientos, sino que existe una serie de campos en los que los hombres, como cantaba James Carr, necesitan a una mujer.

El tópico dice que el hombre suele adaptarse mejor a los cambios en momentos críticos como este ocasionado por la crisis económica, pero cada vez más voces destacan las cualidades femeninas para superar estos trances. Por ejemplo, las mujeres establecen de manera natural redes de contactos, mientras que a los hombres les cuesta mucho más, algo que puede marcar la diferencia entre tener trabajo (o conservarlo) y no hacerlo. Esta es la tesis que mantiene Catherine Kaputa, la creadora del concepto de “personal branding”, en su libro The Female Brand: Using the Female Mindset to Succeed in Bussiness (Davies-Blac). Como señalaba un reciente estudio publicado por el Pew Research Center sobre Estados Unidos, cuatro de cada diez hogares americanos con un hijo de menos de 18 años está formado por mujeres que son la principal o única fuente de ingresos. El mito del hombre como cazador y recolector se encuentra en decadencia.

La mujer suele tener como objetivo principal la conservación y la estabilidad del grupo del que forma parte ¿Te faltan las palabras para describir cómo te sientes? Según defiende una investigación realizada por Louann Brizendine, neurocientífica de la Universidad de California, las mujeres son mejores comunicadoras que los hombres, una distinción que tiene su origen en lo biológico: las mujeres pueden procesar unas 20.000 palabras al día frente a las 7.000 de los hombres. ¿Una razón más para que los hombres recelosos comiencen a confiar con más frecuencia en las mujeres? Que, como pone de manifiesto un estudio realizado por la Universidad de California en el año 200, las mujeres aguantan mucho mejor que sus compañeros masculinos el estrés (básicamente, porque saben que la mejor manera de combatirlo es hablando con los demás, mientras que los hombres prefieren callárselo), por lo que pueden proporcionar un plus de frialdad en esos momentos en los que la marea del mundo real amenace con llevarnos por delante. Y, como puso de manifiesto un estudio realizado por la Universidad de Vanderbilt, las mujeres suelen pensar mejor que los hombres bajo presión temporal.

Como ha indicado en repetidas ocasiones el psicólogo Roy Baumeister, las mujeres suelen situarse más cerca del virtuoso punto medio, que diría Aristóteles, que los hombres, que tienden más al extremismo. Fue el propio Baumeister el que se preguntó qué podían hacer mejor las mujeres y los hombres y llegó a la conclusión que las mujeres destacan en el cuidado de su entorno inmediato, el marcado por sus relaciones más íntimas, mientras que los hombres suelen establecer relaciones con grupos de un tamaño mayor, pero más superficiales.

Aunque muchos no lo quieran recordar, la persona que suele tener más importancia en la formación, educación y desarrollo de todo hombre no suele ser otro hombre, sino su madre. Relegada tradicionalmente al rol de ama de casa, la mujer se ha visto obligada a pasar más tiempo con sus hijos. Pero también, sus propias cualidades la convierten en el mentor ideal: en una empresa, las mujeres suelen mostrarse más dispuestas a orientar a los trabajadores junior, en cuanto que su estilo colaborativo y motivador las predispone a intentar que sus compañeros crezcan, evolucionen y sean felices. Por el contrario, los estudios psicológicos y sociológicos señalan que el hombre es, ante todo, un competitivo. La mujer suele tener como objetivo principal la conservación y la estabilidad del grupo del que forma parte, sea este una familia, una empresa, o una mera relación amorosa con otro hombre.

Las mujeres se cuidan más, tienen menos vicios (tabaco y alcohol) que los hombres

Conviene no infravalorar la importancia que el sexo femenino puede tener en la salud de los que le rodean. Puede parecer una visión un tanto sexista (la mujer como encargada de cuidar al hombre trabajador, cuya principal misión es traer la comida al hogar), pero los datos hablan por sí mismos: las mujeres se cuidan más, tienen menos vicios (tabaco y alcohol) que los hombres, cuidan más a su entorno y los ayudan a mantenerse sanos gracias a una dieta mucho más equilibrada. Como demostró un estudio de la Universidad de Minnesota, las mujeres tienden a elegir comida mucho más saludable.

Asimismo, un estudio publicado en el British Medical Journey, explicó que la gente casada tiende a vivir mucho más tiempo que los solteros, puesto que una prolongada convivencia amorosa sirve para regular el comportamiento propio y nos ayuda a mantener hábitos más saludables. ¿Por qué hay casi el doble de posibilidades de que un hombre soltero muera por un infarto que un hombre casado? Porque en muchos casos los solteros tienden a pasar por alto sus síntomas y obvian la pertinente visita a urgencias, algo que ocurre con mucha menos frecuencia cuando se tiene a una pareja que nos anime a acudir a urgencias. Así que no hay más que decir: una mujer puede salvar tu vida.

Con información de El Confidencial