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Salud

Prueban un tratamiento que anula los daños de la quemadura solar

(Caracas, 13 de agosto. Noticias24) – Según información publicada en el diario ABC, para evitar quemaduras de sol la solución es protegerse, ponerse a la sombra, taparse o recurrir a las numerosas cremas de filtro solar. Especialistas aseguran que si en un descuido se quema, ya no hay vuelta atrás.

Las farmacias cuentan con cremas que refrescan la piel y alivian el picor, pero sostienen que cuando la piel ya luce roja el daño ya está hecho. Las quemaduras elevan el riesgo de padecer cáncer de piel y la epidermis envejece.

A continuación la investigación publicada en el diario ABC:

Un grupo de investigadores estadounidenses ha dado el primer paso para encontrar una fórmula que, por primera vez, consiga atenuar el efecto de las quemaduras en la piel. Científicos de la Universidad de Duke han identificado la molécula que es responsable tanto del dolor como del color rojo vivo que adquiere la piel tras permanecer al sol. Esta molécula está en abundancia en la epidermis, la capa más superficial de la piel.

Compuesto farmacéutico

Al identificar esta molécula, llamada TRPV4, no solo han podido explicar cómo el sol daña la piel, sino que han sido capaces de bloquearla para evitar el dolor, picor y enrojecimiento por lo que se abre una nueva vía de tratamiento.

Los investigadores no se quedaron en la propuesta teórica y desarrollaron un compuesto farmacéutico que inhibe selectivamente la molécula, al que han añadido alcohol y glicerol que es básicamente un desifectante dermatológico.

De momento, sólo lo han probado en ratones y en muestras de piel humanas, aunque los investigadores confían en proporcionar un nuevo tratamiento para evitar las quemaduras solares. «Nos queda mucho trabajo por hacer pero pensamos que los inhibidores de la TRPV4 pueden formar parte del arsenal de productos con los que nos podemos defender del sol, tal vez en forma de crema o como opción para tratar el daño solar crónico», explica Martin Steinhoff, uno de los autores de la investigación que se publica en la revista médica «Proceedings».

El primer obstáculo que deberán salvar es comprobar que no hay otras moléculas implicadas en el daño solar, además de la ya identificada.

N. Ramírez de Castro