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Salud

“Los genes sí pueden cambiar con la alimentación”, pero no de un día para otro

Foto: Referencial / Autismodiario.org

(Caracas, 01 de octubre. Noticias24) – Como el líder de un novedoso campo que une a la alimentación y la genética (nutrigenómica), José María Ordovás, explica que “con los genes solo resolvemos el 5% o el 10% de los problemas de salud como la obesidad o el cáncer”.

Los genes sí varían con la alimentación. “Lo que no ocurre es que cambien en un individuo de un día para otro. No podemos cambiar la secuencia.

En una entrevista realizada por el diario español El País, Ordovás, expresa que en el mundo científico existe cierto desencanto con la genética. “La culpa es de todos, que hemos querido vender los huevos antes de que la gallina los ponga. El genoma fue muy difícil de lanzar, muy caro, y como todo producto caro había que venderlo muy bien (…) Echamos toda la artillería en la secuenciación, y nos encontramos con que con los genes solo resolvemos el 5% o el 10% de los problemas. ¿Y el resto?”.

El científico asegura que los genes sí varían con la alimentación. “Lo que no ocurre es que cambien en un individuo de un día para otro. No podemos cambiar la secuencia, pero sí la regulación. Y eso pasa con los factores epigenéticos que regulan los genes”, aseveró.

En base a tal planteamiento, indica que los análisis de sangre destinados a obtener información sobre qué pueden o no consumir las personas “no tienen sentido”, debido a que se basan en estudios realizados en los años 80 con pruebas poco fiables.

Manifiesta que a través de los análisis genéticos “solo podemos saber la predisposición a tener las enfermedades más comunes. Pero no podemos saber hasta que punto. El siguiente paso es saber cómo actuar. Porque hay personas a las que les da lo mismo comer más o menos ácidos grasos, porque tienen unos genes muy resistentes. También podemos saber cómo les beneficia el tomar más omega-3″.

El especialista en nutrigenómica recomienda las personas que no posean ninguna patología a no hacer dietas. “Se trata de comer de todo, pero menos. No en cada comida, sino en un balance semanal. Y hacer ejercicio. Lo que pasa es que eso nos cuesta. Ya decía Grande Covián que es más fácil cambiar de religión que de dieta. Por eso yo siempre digo que, en medicina, las cuatro pes (prevención, predicción, personalización y participación) no sirven si no hay una quinta, la del placer. Sin ella, apaga y vámonos“, concluyó.

Con información de El País