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Salud

El bullying se esconde en las aulas venezolanas, donde la mirada de los padres no llega

Foto: Imagen referencial / teinteresa.es

(Caracas, 11 de abril. Noticias24). – El bullying, también conocido como acoso escolar, siempre ha existido en aulas educativas; sin embargo, desde hace algún tiempo, instituciones, organizaciones, padres y gremios médicos se han preocupado en darle un alto a esta situación, según relató la socióloga, Fiorela Fernades.

“Bullying” se refiere a cualquier forma de intimidación, maltrato físico, psicológico o verbal que se ejerce durante un tiempo prolongado.

Cecodap realizó un estudio presentado en diversos medios de comunicación social, en donde aseguran que el 40% de los adolescentes sufre de acoso escolar. El estudio fue realizado con una muestra de 300 estudiantes del Área Metropolitana.

Fernando Pereira, coordinador general de Cecodap, rechazó que no se registren cifras oficiales sobre esta situación. “Este es un problema que es de gran preocupación dentro del sistema educativo”, indica.

Según señalan expertos en el tema, las causas que ocasionan este comportamiento suelen ser escolares, personales o familiares. Los victimarios ejercen el bullying para minimizar a la víctima a través de amenazas, insultos y agresiones para sentirse superiores; ocasionando en el agredido miedo, dolor, deterioro de su autoestima.

Asimismo, los factores detonantes para que un niño o adolescente se convierta en agresor son por lo general: predisposición de lógica e imitación del comportamiento de los adultos, según manifestó la psicóloga – terapeuta en lenguaje cognitivo-conductual, Judy Bernal.

El psicólogo Juan Carlos Carreño, considera que tanto los padres como el personal docente de la institución deben estar atentos de las señales que manifiesten los jóvenes; en lugar de hacerle caso omiso a lo que dicen y hacen.

En cuanto a los síntomas, pueden presentarse cualquiera de estos casos: “un exceso de retraimiento, por ejemplo, si el muchacho era sociable y empieza a limitarse en las salidas, eso sería un síntoma de alerta pero también puede pasar todo lo contrario, que en vez de quedarse encerrado empieza a ser impulsivo, comienza a responder agresivamente o a presentar problemas con amigos que eran muy cercanos”, indicó la psicóloga Bernal.

Antes de la llegada de las redes sociales, el acoso estudiantil era prácticamente localizado.

Las señales manifestadas por el niño o adolescente varían dependiendo del entorno social y familiar en donde se desenvuelvan, sumado al grado de autoestima y madurez que posean. Algunos al ser víctimas, inmediatamente se lo comunicaran a una autoridad del plantel o familiar; mientras que otros por miedo al regaño, intensificación del abuso o simplemente porque consideran que son merecedores del mismo, se guardan el problema, explicó la socióloga Fernandes.

Por otra parte, Bernal considera que a pesar de que los padres e instituciones académicas se han preocupado por el manejo y control del bullying; debería existir en cada plantel y comunidad planes de prevención enfocados a la mínima tolerancia de comportamientos agresivos, para lograr identificarlos y manejar de la rabia.

¿Por qué y de qué formas se ejerce el bullying?

-El bullying se puede presentar de las siguientes formas: física, verbal, psicológica y social. Y por general, las causas que ocasionan este comportamiento suelen ser escolares, personales o familiares.

-Antes del “boom” de la tecnología, el acoso estudiantil era prácticamente localizado; es decir, sin internet ni celulares este se limitaba mayormente a comentarios pesados en el receso, pasillos, la entrada y salida del colegio.

Ahora, con ayuda de la tecnología, esta problemática se extiende, volviendo a los adolescentes mucho más creativos e invasivos; logrando así, la intimidación constante y desmedida; interfiriendo bruscamente la rutina de los agredidos.

¿Qué hacer si tu hijo es víctimas o victimario de bullying?

– Cuando un padre descubre que su hijo es “víctima de bullying”, primeramente debe calmarse, luego establecer una conversación con el menor para determinar la gravedad del acoso y así poder estructurar un plan para salir de dicha situación; enfocándose principalmente en darle todo el apoyo hasta que logre restablecer su autoestima y normalice su vida, sugirió Fernandes.

– Al darse cuenta que su hijo es “el agresor” debe intervenir en la ejecución de ese comportamiento agresivo, hasta neutralizarlo para que no perpetúe en el tiempo; haciéndole entender con la ayuda de un especialista que el acoso es inaceptable.Por otra parte, debe mantener una estrecha comunicación con la escuela para darle seguimiento a la situación y lograr su más pronta solución, recomendó Bernal.

Realizado por Joy Silva Andueza / Noticias24