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Salud

¿No logras el cuerpo que deseas? Aquí ocho razones para mejorar tu aspecto físico

Foto: Aniger Esteves/ Noticias24

(Caracas, 06 de mayo. Noticias24).- Algunas personas se desesperan por adelgazar rápido, otras culpan a las dietas de inservibles y otras terminan abandonando todo y creyendo que es imposible.

Sin embargo, para algunos científicos critican que este tipo de personas no son lo suficientemente constantes en su régimen. Estos especialistas afirman que hay una serie de factores que suelen pasar por alto y ayudan a determinar ese éxito que tanto anhelan.

Pero no todo es dieta y ejercicio, hay factores como los genéticos que explican los resultados de los programas de adelgazamiento. Como también, en este juego entran los factores psicológicos: el cual incentivan ese proceso de impaciencia por pederla grasa de la cintura y al no ver resultados rápidos se abandona la rutina.

No obstante, hay otras razones que trascienden lo motivacional y en las que deberíamos reparar si queremos que el esfuerzo que llevamos a cabo no sea en vano.

Aquí te presentamos ocho de ellas:

1. No estás haciendo los ejercicios correctos:

Solemos pensar que la simple práctica del deporte nos conducirá tarde o temprano a la pérdida de peso, pero no es así. Debemos recordar, en primer lugar, la diferencia entre ejercicio aeróbico y anaeróbico, que hacen referencia a la manera que tiene el organismo de obtener la energía.

Los ejercicios anaeróbicos suelen ser de alta intensidad y poca duración, y la energía se obtiene de las reservas de energía sin utilizar el oxígeno. Entre ellos se encuentran el levantamiento de pesas, los sprints y otros ejercicios que requieran un gran esfuerzo en poco tiempo. Por el contrario, los ejercicios aeróbicos utilizan oxígeno. Ejemplos de este tipo de ejercicio son la maratón, la bicicleta, la natación, y además, se trata de una actividad que beneficia el sistema cardiovascular.

2. El ejercicio no tiene la intensidad suficiente:

El que algo quiere, algo le cuesta. Aunque algunos estudios hayan sugerido durante los últimos años la posibilidad de que el tiempo que dedicamos al ejercicio sea en todos los casos directamente proporcional a la pérdida de peso que experimentamos (debido a los mecanismos compensatorios del cuerpo), un mayor esfuerzo revertirá de forma positiva en nuestro adelgazamiento.

3. No ha pasado el tiempo suficiente:

A menudo, el único problema que tenemos con los efectos de nuestro entrenamiento es que somos demasiado ansiosos y, al no ver inmediatamente ningún cambio, lo abandonamos. Es complicado cuantificar cuántas calorías perdemos exactamente gracias a nuestro ejercicio, por lo que lo mejor es seguir según lo planeado sin obsesionarnos con la báscula día tras día. Tarde o temprano, y siempre que no estemos haciendo nada mal, terminaremos recogiendo los frutos de nuestro esfuerzo.

4. Vives con estrés:

La lógica (absurda) nos lleva a pensar que el estrés adelgaza, puesto que nos hace movernos más rápido, hacer más cosas en el mismo tiempo y comer menos, aunque en realidad es al contrario. La ansiedad continuada hace aumentar los niveles de la hormona cortisol, que provoca un mayor apetito y la necesidad de consumir más azúcar. Algunos estudios han relacionado los altos niveles de cortisol con unos mayores niveles de grasa visceral.

5. Cambios hormonales debidos a la edad:

El envejecimiento se caracteriza por determinados cambios hormonales y en el metabolismo que impiden que quememos calorías con tanta facilidad que cuando éramos jóvenes. El gasto energético se reduce, y algunas condiciones como la menopausia provocan que se gane peso, que la grasa se acumule en el abdomen y el apetito aumente. Según una investigación de la Universidad de Pittsbourgh, el consumo de frutas, pescado y cereales puede ayudar a combatir este condicionante.

6. Predisposición genética:

Como explicaba Gary Taubes en un fragmento de su libro Cómo engordamos y qué hacer al respecto (RBA), “las hormonas no trabajan en el vacío”, por lo que su efecto en cualquier célula o tejido depende de un gran número de factores, lo que provoca que incluso a lo largo de nuestra vida hormonas como la insulina nos afecten de forma totalmente distinta.

7. No estás durmiendo bien:

De igual manera que ocurría con el estrés, no descansar lo suficiente puede impedir que pierdas peso. Según un estudio realizado a lo largo de 16 años en el que se analizó la evolución de 70.000 mujeres, aquellas que dormían menos de cinco horas al día tenían un 30% más de probabilidades de ganar más de 13 kilos de peso que las que lo hacían durante al menos siete horas.

8. Sufres alguna enfermedad:

Otra posibilidad por la que puede que no estés perdiendo peso puede ser que sufras alguna clase de enfermedad, o que la medicación que consumes impida que te deshagas de la grasa sobrante. Es lo que ocurre con el síndrome metabólico, el hipotiroidismo, la resistencia a la insulina o el síndrome del ovario poliquístico, que puede aumentar los niveles de testosterona.

Con información de ElConfidencial.com