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Salud

¡Alerta! No dejes a tu hijo solo en el carro ni cinco minutos, podría morir

Foto: ABC

(Caracas, 19 de junio – Noticias24).- El riesgo más delicado y peligroso que pueden correr los padres, es dejar a sus hijos solos en los asientos traseros del carro. Muchos piensan que si es “solo un momento” no pasará nada, pero cuidado, podrías terminar con la vida de tu hijo.

Todos los años las muertes “accidentales” de niños olvidados en vehículos cerrados sin ventilación, aumentan. La mayoría de estos casos ocurren en niños menores a los dos años, que están atados en el asiento posterior del automóvil. No tenemos una mejor arma que la prevención y estar informados en qué pudiéramos hacer en casos de emergencias.

La temperatura corporal en condiciones normales es entre 36º-37ºC, sin tomar en cuenta la temperatura exterior. E organismo de los niños no reacciona igual que el de un adulto, por ende sus mecanismos de regulación de la temperatura corporal los desfavorece en estos casos. Un niño en el interior de un coche estacionado al sol en verano y sin ventilación puede alcanzar los 42 ó 43 grados de temperatura corporal y morir en el plazo de 30 a 60 minutos.

La Asociación Española de Pedatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (Sepeap) indica que estos casos se pueden evitar siguiendo estos consejos “mantener los coches cerrados y con las llaves fuera del alcance de los niños, trabajar con los fabricantes automóviles y de asientos de seguridad para mejorar la seguridad, elaborar campañas de publicidad anuales, evitar dejar a menores cerrados en un lugar soleado dentro del automóvil sin supervisión”.

Cómo actuar ante estos casos

Si usted ve que su bebé presenta estos síntomas: respiración rápida, aumento de la frecuencia cardíaca, fiebre, piel muy caliente (con o sin sudor), sed intensa, dolor de cabeza, irritabilidad, vómitos, decaimiento y disminución del nivel de conciencia incluso con convulsiones, debe actuar de inmediato llamando a los servicios de emergencias.

—Intentar abrir el automóvil manteniendo la seguridad del menor (por ejemplo rompiendo el cristal de una ventanilla alejada).

—Antes de trasladarlo a un centro hospitalario es necesario enfriar el cuerpo, trasladando al niño a la sombra o a una zona más fresca, sumergiéndolo en agua tibia, aplicando paños o toallitas mojadas en la cabeza y en el resto del cuerpo; estos paños mojados deben cambiarse cada poco tiempo, por otros frescos, porque rápidamente se calientan. Si es posible, utilizar un ventilador que aumente el efecto refrigerador.

—Elevar la cabeza del niño y si está consciente, ofrecer líquidos, preferentemente con sales, por ejemplo solución de rehidratación oral (deben ofrecerse pequeñas cantidades con frecuencia).

Con información de ABC.es