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Salud

¿Se pierde la magia al vivir con la pareja antes del matrimonio? Aquí obtendrás la respuesta

(Caracas, 14 de julio. Noticias24).- Convivir con la pareja antes de casarse es una costumbre que ya existe en las sociedades más avanzadas. En varios países, el 80% de las personas viven en concubinato antes del matrimonio.

Uno de cada tres niños nacen fuera del matrimonio en España y cada año se producen 43.000 bodas menos. Ya parece un trámite más compartir un hogar en pareja antes de contraer matrimonio.

La psicóloga de pareja, Mila Cahue, considera que esta “es una opción muy personal”. Ella explica que para algunas personas vivir en pareja antes del matrimonio “es una necesidad”. No obstante, esta alternativa puede tener dos resultados diferentes: primero “la pareja conoce ciertos hábitos cotidianos y se conoce más profundamente a la otra persona”, pero también puede pasar que esta convivencia “se prolongue al infinito y ninguno de los dos tome de la decisión de casarse o no”.

Sin embargo, la doctora explica que también es posible que después de la boda, “y tras haber firmado un contrato legal, se descubran aspectos de la otras persona que resulten desagradables y uno puede sentirse que se ha quedado atrapado en una trampa”. Por esta razón, Cahue recomienda que siempre “se sopesen bien los pros y contras de cada una de las posibilidad, que cada uno actúe según le dicte su conciencia y que nunca se obligue a una persona a convivir en pareja antes del matrimonio”.

Tiempo necesario

En tres meses de convivencia ya se puede decidir si el siguiente paso es el matrimonio. “Pero todo depende del tiempo que necesite cada miembro de la pareja para sentirse seguro a la hora de tomar una decisión”, afirma la experta.

Durante este tiempo, hay que conocerse en los hábitos más básicos de la vida cotidiana como: desde quién hace la comida, hasta quién saca la basura. Se debe aprender a conocer al otro en situaciones diversas, por ejemplo: cómo reacciona ante las tensiones, sus habilidades, cuándo tiene un mal día, entre otras. “No manejar bien las pequeñas incidencias cotidianas pueden ir apagando el amor”, aseveró Cahue.

Vivir con la pareja, antes del matrimonio, se puede considerar como una etapa para conocerse más y de mayor adaptación. No se debe ahogar la ilusión por casarse. “El matrimonio es un espacio en el que ambas personas, juntas y acompañándose, pueden ir creciendo, sintiéndose queridos y con capacidad para innovar o desarrollarse. La rutina no la hace el hecho de estar casados, sino las dos personas que no tienen recursos para hacer de su vida una experiencia interesante, divertida o sorprendente”, añadió Cahue.