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Salud

Si quieres que tu relación sea duradera, te mostramos nueve cosas que no deben hacer

Foto: El Confidencial

(Caracas, 18 de febrero. Noticias24).- El deseo de toda persona enamorada y satisfactoriamente feliz es que su relación sea duradera. Pero, no siempre es así. Por esta razón, te mostramos 9 cosas que no deben hacer para no perder perderse el uno al otro.

Que los niños sean el «todo»

No es raro que cuando nazcan los hijos, las parejas centren todos sus esfuerzos en ellos. Los más pequeños deben ser una parte importante de la familia, pero también hay que sacar tiempo para cuidar la relación de amor entre el uno y el otro. “La programación semanal no debe ceñirse solo a las clases, actividades extraescolares y los deportes de nuestros hijos”, indica Lana, una madre convencida de que hay que mantener la llama de la pareja aunque ya haya niños de por medio.

Obsesionarse con repartir los quehaceres del hogar

Si uno sale a tomar algo el viernes, no tiene por qué tocar al otro al día siguiente. Si uno lava los platos durante una semana, el otro no tiene por qué hacerlo durante los próximos días, etc. Obsesionarse con que cada uno haga el 50% solo generará conflictos y que se esté más pendiente de lo que se hace o deja de hacer. Lo importante es que cada uno dé lo mejor de sí. “No hay una escala para medir una relación feliz, las parejas deben querer lo mejor del uno para el otro”, señalan los autores del libro ‘Saving Your Marriage Before It Starts’ (Zondervan. 2006), Les y Leslie Parrot.

Ignorarse

En una relación de pareja suele presuponerse el afecto, pero también hay que demostrarlo. Pequeños detalles como darse los buenos días, besarse o acariciarse cuando uno esté, o no, decaído son básicos en el día a día. Por muy manido que esté el refrán de “el roce hace el cariño”, lo cierto es que encierra una gran verdad.

No buscan tiempo solos

Está claro que la carrera profesional y las obligaciones laborales disminuyen el tiempo para uno. Esta ausencia de tiempo hay que multiplicarla por dos a la hora de encontrar espacios en común en una pareja, más aún si hay niños de por medio. No siempre es sencillo encontrar un momento para dar rienda suelta a las pasiones, pero hay que ser conscientes de que la situación propicia hay que buscarla y provocarla, porque no siempre es sencillo que llegue por sí sola. Es básico que cada uno ponga de su parte, porque a lo mejor quedan meses hasta que se pueda hacer aquella deseada escapada a una casa rural perdida de la mano de Dios.

Se burla el uno del otro

Las bromas y el humor pueden ser un generador de buen rollo en las parejas, pero siempre y cuando estas no se conviertan en sarcasmo. La burla, además de no sentar bien al que es objeto de ella, suele enmascarar frustración o resentimiento. “Este comportamiento nunca termina bien”, opina Mary, una mujer que lleva 17 años casada con su pareja.

Criticas a tu pareja

Está claro que la crítica constructiva es una de las mejores vías para conocerse mutuamente y llegar a puntos en común, pero el prestigioso autor y psicólogo John Gottman tiene claro que no tiene nada que ver una crítica con ser crítico con la pareja.

Realizan comparaciones

“Marta ha regalado esta preciosa moto a Marcos, tú no me haces esos regalos”, quizá el ejemplo sea un tanto exagerado, pero la realidad es que no es raro el recurrir a la comparación para criticar el funcionamiento de una relación. El comparar no tiene por qué ser negativo, pero no debe abusarse de hacerlo respecto a agentes externos. Cada pareja tiene sus propias reglas y particularidades, por lo que es más inteligente compararse a uno mismo respecto a otro momento anterior y fijarse en cómo ha evolucionado la propia relación, en vez de la de otros.

Tienen cariño solo para los hijos

Para un padre sus hijos son su tesoro más preciado y su cariño estremendamente gratificante, pero al igual que todos los esfuerzos de una pareja no deben enfocarse a las actividades de sus hijos, tampoco se debe reservar todo el cariño a ellos. El amor paterno-filial nunca debe desplazar al de pareja.

– Se estresan por las discusiones
Discutir no es algo apetecible, desde luego, pero no es raro que una pareja tenga sus más y sus menos. Un error común es el de dar más importancia a estos momentos de la que verdaderamente tienen. No hay pareja que pueda aguantar que cada choque se convierta en una crisis que pueda acabar con la relación. Si nos paramos a pensar, ¿cuántas disputas son realmente importantes? En un ambiente sano los roces deben verse como algo propio de la convivencia y, en ocasiones, no hace falta ni buscar solución. Es básico detectar los problemas reales y relativizar los pequeños desencuentros.

Con información de El Confidencial