X

Salud

Con este tratamiento de cáncer se evita el daño al corazón, según estudios

Foto:Libros médicos

(Caracas, 06 de marzo./Noticias 24) – Más gente está viviendo más tiempo después de un diagnóstico de cáncer que en cualquier otro tiempo del pasado. Esto es el resultado, en parte, de nuevas terapias y estrategias para tratar el cáncer. Pero, algunos de los mismos tratamientos que ayudan a la gente a sobrevivir al cáncer pueden también dañar el corazón y producir problemas cardiovasculares, incluso hipertensión arterial, arritmia e insuficiencia cardíacas.

Los supervivientes adultos de cánceres infantiles tienen 10 veces más probabilidad de padecer cardiopatía coronaria y 15 veces más probables de padecer insuficiencia cardíaca. Los efectos secundarios cardiovasculares relacionados con tratamiento, conocidos como cardiotoxicidades, son también comunes entre los supervivientes de 5 a 10 años de cánceres de adultos.

Supervivientes de cáncer infantil que han estado expuestos a radioterapia al pecho y a quimioterapia de antraciclina tienen un riesgo mayor de efectos secundarios cardíacos.Sustancias más nuevas, como ciertas terapias dirigidas, pueden contribuir a los cambios cardiovasculares en algunos pacientes. Se necesita más investigación para definir las cardiotoxicidades asociadas con todas las terapias contra el cáncer según dosis diversas y duraciones de exposición.

En años recientes, conforme han vivido más tiempo los pacientes con cáncer, la evidencia de cardiotoxicidades ha crecido. Investigadores de los campos de oncología y de cardiología se han reunido para investigar la biología de estos efectos y buscar formas de prevenirlos, de manejarlos y posiblemente de contrarrestarlos. De estas colaboraciones ha surgido una nueva disciplina conocida como cardio-oncología.

“Muchas formas diferentes de tratamiento del cáncer —de sustancias de quimioterapia, de radiación, de inmunoterapia y de sustancias dirigidas —solas y juntas pueden resultar en efectos cardíacos adversos” dijo la doctora Lori Minasian, subdirectora de la División de Prevención de Cáncer (DCP) del NCI.

“El NCI está trabajando con el Instituto Nacional del Corazón, Pulmón y Sangre (NHLBI) para apoyar la investigación que nos ayude a entender mejor los factores de riesgo y formas de reducir y prevenir tanto los efectos a corto plazo como los efectos tardíos que pueden comprometer la supervivencia”.

Elaboración de una agenda de investigación

Para responder a la necesidad de nuevas estrategias de investigación sobre cardiotoxicidad, el NCI y el NHLBI condujeron un taller en 2013 para identificar las brechas en conocimientos, prioridades para futuras investigaciones y recursos y colaboraciones necesarias para avanzar el campo de la cardio-oncología. El taller trató de todos los tipos de tratamientos del cáncer pero se enfocó en dos formas de cardiotoxicidad: hipertensión e insuficiencia cardíaca.

Un tema que se destacó en el taller fue la necesidad de normas en la colección de datos sobre resultados y cardiotoxicidad de pacientes. El uso de términos y procedimientos regulares para evaluar la salud cardíaca de base y por todo el tratamiento permitiría a los investigadores rastrear y comparar los efectos secundarios cardiovasculares en poblaciones diferentes de pacientes y a través de instituciones.

El taller condujo a investigar recomendaciones por expertos y a la identificación de recursos e infraestructura necesarios para ayudar a avanzar el campo de la cardio-oncología. Los resultados de este encuentro han ayudado a guiar las agendas subsiguientes de investigación y conferencias sobre cardiotoxicidad.

Además, los Institutos Nacionales de la Salud han anunciado oportunidades de financiamiento sobre cardiotoxicidad relacionada con el tratamiento del cáncer. Por ejemplo, hay financiamiento disponible para apoyar investigación para la identificación de pacientes con cáncer que tienen riesgo de presentar cardiotoxicidad y para investigación sobre el manejo de la cardiotoxicidad relacionada con el tratamiento.

Evaluación de ecocardiografías

Este verano pasado, la DCP reunió a un grupo de médicos oncólogos y de especialistas en cardiología para revisar los resultados de ecocardiografías de pacientes que participaron en dos estudios de cardiotoxicidad apoyados por el NCI. Los estudios, que son financiados por el programa de oncología comunitaria del NCI, son el:

Estudio USF : Un estudio aleatorizado en fase II que evalúa el uso del lisinopril y del carvedilol fosfato de liberación prolongada para reducir la cardiotoxicidad inducida por trastuzumab (Herceptina®) en pacientes con cáncer de seno que reciben trastuzumab. (El estudio es dirigido por el programa de oncología comunitaria SunCoast).

Estudio PREDICT: Un estudio prospectivo, de observación, que evalúa biomarcadores de predicción para insuficiencia cardíaca en pacientes con cáncer de seno que reciben adriamicina o trastuzumab. (El estudio lo dirige el MD Anderson Cancer Center de la Universidad de Tejas.)

Por un análisis de estos dos estudios, los expertos empezaron a establecer un marco de trabajo para evaluar la cardiotoxicidad en estudios clínicos de cáncer futuros. Se llegó a un acuerdo general que, aunque una ecocardiografía es una herramienta aceptada y ampliamente disponible para medir la función cardíaca en general, se necesitaba más investigación para evaluar el uso de esta tecnología como herramienta de diagnóstico para resultados de cardiotoxicidad en pacientes que participan en estudios clínicos de cáncer.

Modificación de tratamientos para los cánceres infantiles

Un enfoque de la investigación de la cardiotoxicidad ha estado en la reducción de los efectos cardiotóxicos de los tratamientos del cáncer infantiles y en cómo vigilar y cuidar a supervivientes adultos de cánceres infantiles. En décadas recientes, ha habido un progreso dramático en el tratamiento de algunos de los cánceres infantiles más comunes. En general, más de 80% de los niños que tienen acceso a las terapias actuales se espera que sobrevivirán a su enfermedad 5 años por lo menos, y muchos serán supervivientes por largo tiempo en edad adulta.

Pero las mismas terapias que han conducido a este progreso pueden causar efectos secundarios graves, incluso problemas cardiovasculares. La incidencia de daño al corazón entre los supervivientes de cáncer infantil aumenta con el tiempo. Y, para algunos pacientes jóvenes, la exposición a ciertas terapias puede impedir que el corazón crezca normalmente, y que aparezcan problemas graves del corazón en la edad adulta.

Para reducir los efectos secundarios para el corazón y de otro tipo inducidos por el tratamiento, los investigadores y los clínicos han modificado poco a poco muchos tratamientos para cánceres infantiles en las últimas décadas. Los estudios clínicos conducidos por el Grupo de Oncología InfantilNotificación de salida del NCI han demostrado que, en muchos casos, la intensidad de un tratamiento podría reducirse sin comprometer su efectividad. Por ejemplo, los tratamientos que reducen la cantidad de radiación administrada y usan dosis menores de quimioterapia pueden aminorar el riesgo de efectos tardíos para el corazón y para los vasos sanguíneos relacionados con tratamientos más antiguos.

Los investigadores están estudiando formas de detectar signos tempranos de problemas cardíacos en gente que recibieron estos tratamientos cuando niños. Si tales signos tempranos pudieran identificarse, los doctores podrían identificar a los supervivientes con un alto riesgo de muerte cardíaca que podrían beneficiarse de la vigilancia y estrategias para mantener una salud cardíaca.

Por ejemplo, el doctor Gregory T. Armstrong, del St. Jude Children´s Research Hospital, y sus colegas encontraron recientemente que la evaluación de la salud cardíaca mediante el uso de mediciones ecocardiográficas conocidas como deformación longitudinal global y función diastólica puede ayudar a identificar a los supervivientes del cáncer que tienen un alto riesgo de enfermedad cardíaca inducida por el tratamiento. Pero los autores del estudio advierten que se necesita investigación adicional para caracterizar los cambios cardíacos que ocurren en supervivientes adultos de cáncer infantil con el tiempo que pueden predecir la aparición de daño cardíaco.

Un editorial que acompañó al estudio anotó que, aunque los doctores pueden detectar cambios “subclínicos” (cambios que no resultan en síntomas evidentes) en ciertas funciones cardíacas, “se desconoce todavía el beneficio de una detección temprana”. Se necesita más investigación para determinar si la intervención pronta en pacientes con riesgo de cardiotoxicidad llevará a mejoría de resultados clínicos a largo plazo, indicaron los editorialistas, doctores Edward T.H. Yeh y Pimprapa Vejpongsa, del MD Anderson Cancer Center.

Los autores de la editorial añadieron: “No hay un tratamiento que haya sido probado para revertir un daño cardíaco infligido después del tratamiento del cáncer. Sería más deseable para impedir el daño cardiovascular con la prevención primaria”.

Contenido seleccionado por: Julio C. Alcubilla B./Fuente:cancer.gov Noticias24