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Salud

El fuerte testimonio de dos jovencitas que padecen malformaciones en la cara

Foto: lavanguardia.com

(Caracas, 11 de diciembre. Noticias24).- Nacieron con una excepcionalidad difícil de llevar, especialmente sobre unos hombros infantiles. La deformación física facial no pasa inadvertida para la gente. Como poco, provoca extrañeza. Aina y Zaira padecen el síndrome de treacher collins que provoca malformaciones en su rostro y reflexionan sobre sus vivencias en la escuela.

En la escuela siempre hay alguien que señala, critica, incordia y trabaja para excluir. ¿Cómo se sobrevive al hecho de ser el centro de todas las miradas? Estas dos adolescentes de 15 años se han acostumbrado, con el tiempo, a plantar cara a los individuos poco amigables con gestos que quieren decir: “El problema no está en mi cara, está en tus ojos”.

“A mí me gustaría pensar que mi paso por el colegio ha provocado esa reacción: que personas, ante situaciones desconocidas, elijan ser amables”, explica Aina, que nació con un defecto congénito, el labio fisurado.

Ella exige a los compañeros con mala intención que se retracten de sus palabras o va al profesor cuando las palabras pasan a mayores. Desde que tiene esta actitud el ambiente escolar se ha calmado, aunque ella lo atribuye a la madurez de la clase. “El físico no lo es todo, está sobre­valorado, pero nos hemos acos­tumbrado a juzgar al otro con sólo mirarlo”.

Aina abrió una cuenta en la comunidad de arte de Amino, una red social acotada por aficiones. Sube sus dibujos. Tiene 2.000 seguidores. Ha creado el personaje de fantasía de una joven muy bella, con orejas de zorro y…cicatrices disimuladas. “Yo quiero ser atractiva, me gustaría que la gente no se fijara en mi boca”, dice. Y reflexiona sobre el amor: “Pienso que quizás encuentre un chico al que le guste, precisamente por mis cicatrices. Otras veces me da miedo que le atraiga mi personalidad pero que no se atreva a estar conmigo por mi físico”.

Con información de lavanguardia.com