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Salud

¿Te enamoraste de una bomba sexy? Aquí te advertimos como prepararte

Foto: GQ

(Caracas 26 de abril – Noticias24).- A ver imagina esto: te encuentras en un bar una noche cualquiera. En algún momento, notas a una persona que capta tu atención. Por no conocerla, tu criterio juzga por el atractivo físico y, justo en ese momento, autojuzgándonos y comparándonos físicamente con esa persona, decretamos si ligar con ella o no.

En el primero de los casos pensaríamos en acercarnos; en el segundo, nos negaríamos por el simple hecho de que esta persona pueda ser mas atractiva. Todos nos hemos puesto en ese lugar de juzgar quien estaría en nuestra liga y quien no. Y esto, ¿a qué se debe? ¿Qué debemos hacer cuando nos enamoramos de alguien que creemos que es más guapo que nosotros? ¿Siguen nuestras neuronas algún patrón común de descarte amoroso?

Según Amparo Calandín, la psicóloga nombrada como la mejor valorada de España según los Doctoralia Awards, “dependiendo de nuestras vivencias, el aprendizaje, la educación… Nos generamos unas creencias, las cuales se manifiestan al realizar nuestras elecciones en cualquier ámbito. Por tanto, no hay unos parámetros generales, depende el pensamiento que cada uno tenemos”, lo que nos lleva a concluir que “lo que nosotros calificamos como más guapo es subjetivo, no tiene por qué serlo para todo el mundo”.

Eso sí, aunque los criterios de elección dependen de cada uno de nosotros, “cuando nos sentimos atraídos por alguien que vemos inalcanzable, surgen dos explicaciones para ello”, concreta la doctora Elena Requena, sexóloga y especialista en asesoramiento de pareja. “La primera tiene que ver con el concepto que tenemos de nosotros mismos y su mayor o menor valor en relación con el otro. Y por otro lado, percibir a alguien como superior tiene que ver con el propio enamoramiento, en el que para nosotros la otra persona se nos presenta como paradigma de la perfección, de lo bello y lo deseable. Esto es el amor en sí mismo, por eso es imposible generalizar, porque somos nosotros mismos los que otorgamos un valor más elevado a ese otro frente al resto”.

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¿Qué nos impide dar el paso?

Miedo a ser herido, al rechazo, a pasarlo mal, a hacer el ridículo”, expone la doctora Requena. Sentimientos comprensibles que, como condesa Calandín, se reflejan en “personas de baja autoestima, que suelen infravalorarse o desvalorizarse y que piensan que no son capaces de jugar en esa liga o no son capaces de estar a la altura de alguien con las características del otro”.

¿La solución? “La terapia cognitivo conductual, que es la que aplica Amparo Calandín. ¿En qué consiste? “En aprender a pensar diferente, de una manera más objetiva, basándonos en la realidad y las pruebas existentes y no tanto en lo que nosotros sentimos de manera subjetiva”. Esto es, puede que físicamente exista una descompensación, lo que no quita que tengas otros muchos valores que enamoren a esa persona, quedando el factor físico en un segundo plano. “Trabajando esto y valorándonos de forma correcta (observando los valores, las capacidades y las habilidades que tenemos), y no maximizando tanto lo negativo, conseguiremos mayor autoestima, valoración de nosotros mismos y, por tanto. mayor seguridad. Y te darás cuenta de que esa persona no es tan supersónica como tú estás calificando”.

Mucho cuidado, una cosa es tener una autoestima trabajada y otra ser un sobrado. “Hacerse vulnerable no es malo respecto a la persona que amamos, de hecho tiene un efecto tranquilizador y de alimento de la confianza. Ser honesto o no en un proceso de cortejo depende de la forma de ser de cada uno y a veces tiene que ver con el juego de seducción, tan olvidado últimamente”, concluye Requena.

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¿Nos conformamos?

“Más de las que deberíamos”, apunta la psicóloga Calandín. Y esto se debe a una explicación muy sencilla: “La baja autoestima es algo muy generalizado, incluso de forma cultural parece que está penalizado socialmente hablar bien de uno mismo. Esto hace que lleguemos a adultos más inseguros, con listones más bajos, miedos, inseguridades… que hacen que a veces no aspiremos a más o a lo que realmente queremos”. Toma nota.

Y ahora que somos novios, ¿qué?

Diste el paso aquella noche –o en la segunda vez que el destino los unió, si es que has tenido esa suerte– ¡Bravo! Pero esto no tiene por qué significar que las inseguridades hayan desaparecido. “Es habitual compararnos”, confirma la sexóloga. “Al estar en pareja, cierta parte de nosotros nos dice que ambos tenemos que tener el mismo grado de belleza para que la cosa sea equitativa. ¡Qué tontería! ¿Qué es más bello? Es un concepto muy subjetivo que, en general, tiene que ver con el autoconcepto –no con la realidad objetiva.

Sin embargo, pueden surgir, por un lado, pensamientos destructivos como ‘me va a dejar por alguien mejor que yo’ o incluso los celos, lo cual “puede suponer un gran desgaste emocional por parte de quien los padece y por la que los recibe. Muchas veces esos celos son infundados y, por tanto, evidencian una desconfianza que no es real, lo que lleva a perder atractivo en la relación, en la pareja, en la persona…, es decir, desaparecen los reforzadores”, analiza Calandín.

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Por ello, de nuevo tendremos que echar mano de la psicología cognitivo conductual para reforzar nuestra autoestima y, en último término, seguridad en nosotros mismos, como recuerda Requena: “Esa persona ha elegido estar contigo de una manera voluntaria, consciente e ilusionante, y le gustas, igual que tú le gustas a él o a ella. Asumir la propia vulnerabilidad para con el otro y hablar con nuestra pareja es fundamental para estar tranquilos.

Es probable que nos encontremos que el otro tiene también inseguridades y miedos”. Así que la próxima vez que pienses que te has enamorado de alguien que absoluta y subjetivamente consideras que es más guapo que tú y que no estás a su altura (basándote únicamente en parámetros físicos), piensa que en su cabeza también flotan infinidad de inseguridades que ni siquiera imaginas y que obvias de manera sistemática.