Alzheimer y otros trastornos podrían relacionarse con funciones intestinales

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(Caracas, 25 de julio. Europa Press) –Cuatro nuevos estudios presentados en la Conferencia Internacional de la Asociación de Alzheimer (AAIC) 2018 en Chicago (EE.UU.) han investigado cómo el sistema digestivo, incluidas las funciones intestinal y hepática, pueden estar relacionado con cambios en el cerebro y trastornos cerebrales como el Alzheimer y otras demencias.

El microbioma intestinal es la comunidad de microorganismos que viven en el tracto digestivo, con unas mil especies diferentes de bacterias. La ciencia ha correlacionado ciertos cambios en estas bacterias intestinales con una variedad de afecciones inflamatorias y autoinmunes. Y los estudios han demostrado que los cambios en la dieta pueden cambiar las bacterias intestinales.

En investigacioneslos últimos años hemos aprendido mucho sobre cómo la dieta, especialmente los patrones generales de alimentación, pueden estar relacionados con la salud del cerebro, el deterioro cognitivo y posiblemente incluso la demencia a medida que envejecemos. También hemos visto la inflamación y sus marcadores, en el cerebro y otras partes del cuerpo, asociados con el Alzheimer y otras demencias.

Exactamente cómo la dieta y los microbios intestinales interactúan con el cerebro e influyen en la salud del cerebro, como causa, desencadenante o factor de riesgo/protección, es un área de investigación relativamente nueva para el Alzheimer y otras demencias. Por ejemplo, recientemente, los científicos han informado que algunas especies en el microbioma pueden promover la acumulación de proteínas en el cerebro.

Esto puede ser importante porque la acumulación de proteínas amiloide y tau son características de la enfermedad de Alzheimer. Informes recientes de experimentos en ratones sugieren que cambiar el perfil bacteriano en su tracto digestivo cambiando su dieta puede reducir las placas amiloides, disminuir la inflamación y mejorar la memoria.

Al mismo tiempo, un creciente cuerpo de evidencias sugiere que el metabolismo alterado de ciertos lípidos puede ser un factor importante en el desarrollo del Alzheimer, ya que constituyen la mayor parte de la masa del cerebro.

“Aún en sus comienzos, la investigación en microbioma intestinal es muy emocionante ya que nos puede dar una nueva ventana sobre por qué la dieta y la nutrición son tan importantes para la salud cerebral –ha apuntado María Carrillo, directora científica de la Asociación de Alzheimer–. Este trabajo puede darnos más información sobre cómo y por qué las ‘grasas buenas’ ayudan a mantener el cerebro saludable y ayudan a guiar las elecciones dietéticas saludables para el cerebro”.

“Además, si resulta que estas bacterias intestinales son marcadores efectivos y precisos de la causa o progresión de la enfermedad de Alzheimer, o ambas cosas, podrían ser útiles como una herramienta de detección no invasiva, un simple análisis de sangre. Luego podrían usarse para ayudar a identificar personas de alto riesgo para ensayos clínicos o rastrear el impacto de una terapia”, señala Carrillo.