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Salud

Estudio demostró que caminar reduce riesgo de insuficiencia cardíaca en mujeres

Foto: Noticias24

(Caracas, 08 de septiembre. Europa Press) –Un nuevo estudio de la Universidad de Búfalo (UB), en Estados Unidos, ha demostrado que caminar más puede reducir significativamente el riesgo de insuficiencia cardiaca en mujeres mayores.

La investigación realizada en más de 137.000 mujeres posmenopáusicas de 50 a 79 años de edad evaluó la actividad física en el contexto de la prevención de la insuficiencia cardiaca y sus hallazgos se publican en la edición digital de este miércoles de ‘Journal of the American College of Cardiology: Heart Failure’ (JACC-HF).

Además de reducir la insuficiencia cardiaca general en un 25 por ciento, el aumento de la actividad física benefició dos subtipos de insuficiencia cardiaca definidos por la función cardiaca: fracción de eyección reducida, que generalmente tiene un peor pronóstico, y fracción de eyección preservada, que es más común en adultos mayores, especialmente mujeres y minorías raciales y étnicas.

“Este es el primer estudio que informa que los niveles de actividad física están relacionados con un menor riesgo de desarrollar insuficiencia cardiaca con fracción de eyección reducida en adultos mayores, particularmente en mujeres”, afirma el autor principal del estudio, Michael LaMonte, profesor asociado de Investigación de Epidemiología en la Escuela de Salud Pública y Profesiones Médicas de la UB.

“Esto es bastante importante desde el punto de vista de la salud pública, dado el mal pronóstico que tiene este tipo de insuficiencia cardiaca una vez que está presente”, agrega LaMonte. La insuficiencia cardiaca afecta desproporcionadamente a los adultos mayores, con aproximadamente el 80 por ciento de los casos en personas de 65 años o más, un grupo de edad para el cual la insuficiencia cardiaca es la principal causa de hospitalización.

La insuficiencia cardiaca con fracción de eyección reducida generalmente ocurre en personas que han tenido un ataque cardiaco. El corazón se convierte en una bomba más pobre, lo que conduce a complicaciones relacionadas, incluido el fallo de otros órganos y, en el peor de los casos, la necesidad de un trasplante de corazón o incluso muerte súbita cardiaca, explica LaMonte.

La insuficiencia cardiaca con fracción de eyección preservada tiende a ocurrir en personas que no han tenido un ataque al corazón pero que poseen presión arterial alta o diabetes. “El músculo cardiaco se desgasta más o menos y se convierte en una bomba ineficiente, aunque no en el extremo visto con una fracción de eyección reducida”, dice LaMonte.

LaMonte y sus colegas examinaron la información de actividad física autoinformada por 137.303 participantes en la ‘Iniciativa de Salud de la Mujer’ (WHI, por sus siglas en inglés), un estudio prospectivo a largo plazo que ha arrojado importantes conclusiones sobre la muerte y el riesgo de enfermedad en mujeres posmenopáusicas, y para el cual UB ha sido un centro desde que la WHI comenzó a principios de la década de 1990.

Después, analizaron un subconjunto de 35.272 mujeres que tenían fracción de eyección reducida o insuficiencia cardiaca con fracción de eyección preservada. Durante un seguimiento promedio de 14 años, hubo 2.523 casos de insuficiencia cardiaca, incluidos 451 con fracción de eyección reducida y 734 con fracción de eyección preservada.