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Salud

El estrés podría encoger nuestro cerebro, según estudios

Foto: Dreamstime

(Caracas, 15 de agosto. Noticias24).- La depresión y el estrés pueden provocar la pérdida del volumen del cerebro debido al denominado interruptor genético, así lo determinaron científicos estadounidenses.

El grupo de investigadores de la Universidad de Yale descubrió una de las razones que explican el fenómeno que hace que la alteración emocional provoque la pérdida de conexiones cerebrales.

Se trata de un interruptor genético, conocido como un factor de transcripción, que desencadena la pérdida de las conexiones en el cerebro de las personas y provoca depresión en los animales.

Este interruptor genético, además, reprime la expresión de varios genes que son necesarios para la formación de conexiones sinápticas entre las células cerebrales. Eso puede contribuir a la pérdida de masa en la corteza prefrontal del cerebro.

“Queríamos poner a prueba la idea de que el estrés causa una pérdida de sinapsis en el cerebro”, indicó Ronald Duman, uno de los autores del estudio. La sinapsis es una unión intercelular entre las neuronas.

Duman indicó que “los circuitos que están normalmente envueltos en las emociones, así como también en las funciones cognitivas, se interrumpen cuando este factor de transcripción se activa”, indicó Duman, quien es profesor de psiquiatría, neurobiología y farmacología.

El cerebro pierde peso a medida que se envejece

Investigaciones previas habían determinado que en la medida en que envejecemos nuestros cerebros comienzan a ser más ligeros.

Jennifer Carpenter, corresponsal de temas científicos de la BBC, explica que a la edad de 80 años el cerebro promedio humano ha perdido el 15% de su peso original.

Quienes sufren de enfermedades como Alzheimer experimentan incluso mayor reducción del cerebro. Esto está asociado a un declive en la delicada estructura de las neuronas y las conexiones entre ellas.

La corresponsal de la BBC señala que en la medida en que se deteriora la estructura del cerebro, también hay una pérdida de la habilidad para procesar pensamientos, memorizar y enviar señales a otras partes del cuerpo.

También se sabe que ciertas áreas del cerebro sufren mayor deterioro; la corteza cerebral, importante para procesar y analizar, se encoge más que el cerebelo, que se encarga del control motriz.

Con información del Diario ADN