X

Salud

La lucha de una médica yazidí contra las cicatrices invisibles del EI

Foto:Youtube

(Caracas, 13 de marzo. Noticias24).-La batalla militar contra el grupo Estado Islámico (EI) toca a su fin, pero el combate de la ginecóloga iraquí Nagham Hasan va para largo, porque «la tristeza de los supervivientes» yazidíes sigue ahí.

Lea también:¿Como es vivir con estas enormes manchas negras de nacimiento en la piel?   

«Vayan a donde vayan sufren y nunca podrán olvidar» lo ocurrido, afirma a la AFP esta médica de 41 años que tuvo que huir con su familia de la ciudad de Bachiqa, cerca de Mosul, a Dohuk, en el Kurdistán iraquí.

Más de cuatro años después de la irrupción del EI en Irak, las cicatrices dejadas por los mercados de esclavas, las violaciones, los matrimonios forzados y el secuestro de miles de mujeres continúan ahí, mortificando a esta minoría del norte del país.

A veces Nagham Hasan descuelga el teléfono en plena noche o recibe a sus pacientes en el apartamento que comparte con sus padres, hermanos y hermanas desde que su casa fue destruida durante la guerra.

1.000 vivencias aterradoras –
«Mi vida familiar, social, mi trabajo, todo se ha visto afectado por lo que hago ahora», resume esta iraquí, soltera y sin hijos.

Al comienzo realizaba visitas puntuales a campos de desplazados o a familias. Pronto decidió cerrar su consultorio y dedicarse a una tarea que más tiene que ver con la psicoterapia que con la ginecología. Con su lote de pensamientos negativos.

«Estos sentimientos negativos me afectan», declara. «Mi hermana estudia medicina y ya le dije que por encima de todo no hiciera como yo».

Ella sigue. Como todos tienen su número, el teléfono suena constantemente.

La doctora Hasan responde y se desplaza para curar las heridas dejadas por los yihadistas, que secuestraron mujeres y niños yazidíes en el verano de 2014. A las primeras las convirtieron en esclavas y a los segundos en niños soldados.

La ONU lo considera un potencial genocidio. Las familias llaman a diario, desamparadas ante una hermana, esposa o hija, herida, con insomnio, con ataques de pánico o con ideas suicidas.

Gracias a la presencia de un médico de su comunidad, asegura, «se sienten en confianza y se puede romper el muro del miedo».

Detrás de este muro, está el horror vivido por los 1.000 supervivientes a los que la doctora ha ayudado, y todos los que faltan por ayudar.

Entre sus pacientes figura una chica violada 22 veces por yihadistas y una niña que sólo tenía ocho años cuando los hombres del «califato» autoproclamado la secuestraron y maltrataron.

«Le dedico mi vida» –
También Nadia Murad, antigua esclava sexual del EI y Nobel de la paz, con 25 años.

Antes de emprender una batalla con la abogada Amal Clooney para que se juzguen los crímenes yihadistas, la actual nobel contó su experiencia a Nagham Hasan.

En la primera página de la autobiografía que regaló a la ginecóloga escribió: «cada una de nosotras combatió al EI con lo que pudo. Pero tú fuiste quien tomó el arma más sólida: curarnos».

Nadia Murad logró juntarse con su familia en Alemania, como otras supervivientes. Otras miles viven hacinadas en campos de desplazados, «una nueva conmoción».

La pobreza, la promiscuidad, el frío en el invierno y el calor sofocante en verano no ayudan a recuperar el equilibrio.

Entre las carpas del campo de Kabarto, una mujer recibe a la doctora con una sonrisa.

Laila fue secuestrada por el EI con su hija de 12 años. Cuando fueron liberadas, la adolescente, actualmente de 15 años, «no conseguía hablar, lloraba todo el tiempo».

Tras el seguimiento médico, mejoró y hasta volvió al colegio, comenta satisfecha la madre.

Nagham Hasan se va a otra tienda de campaña. «No pensaba que fuese a durar tanto tiempo». «Le dediqué mi vida».

Con información de AFP